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Poema Volver A Ser de Ana Buquet



Sentir de niña el alma
es poder apretar fuerte
el ahora entre los brazos,
hasta que no se vaya.
Es saber dejar atrás
dolores y memoria.
Mirar al frente,
erguirse entre fantasmas.
Darle paso al amor,
sentir la vida
honda y visceral.
Es inventarse alas
y salir a volar
sin destino cierto
y entonces,
renacer entera
cada madrugada.



Poema Sujeto Y Objeto de Ana Buquet



Esencial como el aire
estás ahí siempre,
notable espectador,
Compartes mis lugares.
Te tengo. Eres perpetuo.
Si tiendo la mano
te encuentro mío,
solícito, amigo, compañero.
A tu lado me levanto cada día
y no me pides nada.
Siempre en silencio,
humilde, no pretendes.
Apenas eres
lo que tengo al lado.
Con eso te conformas.
En el lecho
-antes del sueño-
te tomo entre mis manos,
delicado y noble,
sutil y profundo.
No podría estar si ti
y no lo sabes,
querido,
muy querido
libro mío.



Poema Somos Dos, Somos Uno de Ana Buquet



Solos tú y yo.
El asfalto destila silenciosos negros.
Presiento tu proximidad.
Suena un bolero que incita al abrazo.
Te acercas más.
Tus brazos, hechos para el amor,
toman mi cintura,
me aprietan contra tu cuerpo.
Buscas mi cuello con tus labios.
Me recorres.
Te recorro.
Sumisos, irracionales,
nos vamos entregando
poco a poco,
parte a parte.
Nuestros cuerpos se quiebran.
Desatada y mordaz
la pasión nos envuelve entre palabras y besos.
En la cúspide de los sentidos
somos dos, somos uno.
Nos pertenecemos.
Nuestros cuerpos palomas,
únicos,
vuelan desatados.
Renacemos en nosotros.
Saciamos la sed buscada.
Desatamos placeres con furia.
Volamos, volamos…
De un golpe, el silencio.
Seguimos abrazados.
Estamos en paz.



Poema Soledad de Ana Buquet



Un portarretratos vacío…
Una cama
repleta de inasistencias…
Recuerdos sin nombre.

Cruza la habitación…
se prende a la ventana:
las calles y gentes de oficinas,
los perros de los vecinos,
las veredas y parejas abrazadas.

Aquel beso…
recuerda.
Aquel abrazo.

El hombre que habla solo…
Los versos que no escribió…

Frustraciones de soledad.



Poema Poeta de Ana Buquet



(para Juan José Mestre)

Se deslizan cada día
ante mis ojos,
sus voces.
Caen cual cascadas:
tristes, fuertes, tiernas.
Siempre hermosas.
Ellas cantan sublimes
algunas melodías
de lejanos amores,
e inmediatas nostalgias.
Llega hasta mí aquel rumor,
puro y pleno
como su alma.
Él ha sido mi júbilo de hoy,
y ha espantado de mi esencia
a los espectros.
Todopoderoso en palabras,
amigo mío, poeta.



Poema Poema A Una Flor Perdida de Ana Buquet



Como flor de pasión enardecida,
la enclaustraron en almas
de otoños postergados.

Como amor pertinaz,
fue amordazada tantas veces,
que cayó su vida en la rutina.

Expatriada en la arena,
allá en el río,
está ya de amores
agobiada, exhausta.

No quiere más polizontes en su alma.
Quiere la vida
– sólo eso –
De lo contrario,
nada.



Poema Pasión Geométrica de Ana Buquet



Debo explicarte mi proyecto.

Decirte que quiero

perfeccionar tus planos

junto con los míos.

Cruzarnos con la escuadra,

encontrarnos en tu recta.

Ser para ti

semicírculo y compás.

Trazar con nuestros cuerpos

una hipérbola

gradual y delineada.

Y de ese modo,

repasar cada noche

nuestra geometría.



Poema Pasado Con Presente, Pagan de Ana Buquet



Disfrutan del juego.
Entrelazan sus piernas.
Se abrazan.
Olvidan el mundo.
En ellos
no existe más
que un ?nosotros?.
Se huelen – Se besan
El ríe.
Ella goza de su risa.
Se aman
incansablemente.
Se palpan.
Las luces apagadas.
Suave la música de fondo.
Estalla su guerra.
Gozan.
Profundamente
gozan.
Como humanos
sienten.
Con instinto animal
se buscan
una y otra vez.
Estalla su paz.
No recuerdan cómo fueron.
Cuánto hace que no son.
Sólo saben del hoy.
Olvidan que son viejos.



Poema No Se Agazaparán de Ana Buquet



Gotas de vida resbalan tibias.
mientras mis manos las van secando.
Surgen de mi garganta,
y, en encrespadas escaleras,
ascienden hasta mis ojos.

El presente, precioso,
de claros de luna y mar,
de soles perfectos,
luce su manto de oro
por nosotros bordado
desde que nos encontramos.
Tú y yo,
amándonos, teniéndonos,
somos todo para siempre.

El pasado de cumbres de plata
y falda de tintos ocres,
enmudece mis lunas.

No quiero que vuelvan,
aunque a veces,
acechan cercanos,
buscan agazaparse sobre mí.
Son lobos negros.
Están en cada esquina.
He de eludirlos cuantas veces pueda.
Ellos saben que pueden colarse en mi sangre,
atormentarla.

Torpes y no deseadas gotas de muerte,
resbalan frías
sobre mis manos.
No logro evitar
que surjan de mi garganta
en encrespadas escaleras
y se instalen en mis ojos.

Descuida, amor…
Son apenas segundos.
Ya se van.



Poema Mi Hombre de Ana Buquet



para Eduardo, mi marido

sabes varón
rondarme
savia y piel
remozarme
con tus manos

viajando interiores
recorremos cimas
recuperamos pasados

ocasos de invierno
contigo
reencarnan
antiguas primaveras



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