poemas vida obra alfonso calderon




Poema No Hay Instantes Solos de Alfonso Calderon



La noche comprende esa música total
de la boca creciendo en el tiempo.

Por eso,
nunca estamos solos,
corazones ignorados,
porque siempre una estrella nace en círculos
deslizándose en la geometría de las manos,
y la noche nos ubica como la sangre perdida
que la pupila no entiende.



Poema Mujer Dormida de Alfonso Calderon



Estás sola en la playa,
bienamada,
y tu cuerpo acariciado por los vientos
recuerda la espuma sollozante.

Estás sola, mas en tu soledad
virgíneos te rodean los sueños,
y esa arquitectura tentadora del mar
nimbando olas tal cuerpos poseídos.

Sueñas, mas los sueño, amor mío
son los arcos del amor,
y después en el recuerdo
sólo habrá un perfume a labio pensativo,
un sabor a planeta yacente y tembloroso,
como la lluvia, suave,
como el silencio, dulce,
como el olvido, absoluto.



Poema Moriré En El Sur de Alfonso Calderon



Háblame de tus venas
y la espuma amarillenta de las lágrimas.
Háblame del torrente salobre
que los dioses desdeñan.

Escucha la marcha de la muerte
en un silencio hermoso
como la delirante soledad de una tormenta.

Háblame de la estrella rota en la lluvia
y del espejo erguido en el murmullo
de un cuerpo sin melodía.

Escucha el eco prodigando labios
y el silbo del ramaje triste
en la lejana eternidad.

Háblame de las rosas viejas
y del mármol esculpido en fatiga de ángeles,
perdidos en la forma.

Después…
Escucha la humedad de unos siglos arrodillados
repitiendo mi muerte, allá en el Sur.



Poema La Muerte Está En El Olvido de Alfonso Calderon



Tengo estos huesos hechos a las penas.
MIGUEL HERNÁNDEZ

Este cuerpo ya sobra en el olvido
de un aéreo silencio vibrador
donde los años llegan con rumor
de arterias aplacadas sin sonido.

Esta tristeza devuelve el dolor
de unos muslos ausentes y perdidos
tal espuma interpretada en sabor
a sangre y labios consumidos.

Este ciego instinto de unas penas
en el atardecer angustiado de los huesos.
Este engaño de una sonrisa que apenas
en el fondo es un cielo o unos besos
y que en la muerte será un rostro espeso
que dulcemente ocultan unas venas.



Poema Huida Del Cuerpo de Alfonso Calderon



Recorriendo tus labios busco en cada beso
un sonido a flor o vena consumida,
amoroso afán de un corazón vacío.

En cada brazo que tristemente gime
un pájaro silencioso muere en tus dedos;
anhelando aéreo, fugitivo
esa catarata de cabellos deshechos
en ruidos de olvido.

Ay la rumorosa ternura que sacude las manos
cuando el cuerpo fluye gris y sin mirada
por los ojos escapando hacia el cielo.



Poema He Visto de Alfonso Calderon



He visto atardecer tu rostro
en el desvío de unos labios
y al brillo del jazmín.

He visto como a pesar de tu aparición
sobre los cuerpos,
piensas en el fuego y la sangre confundidos.

He visto
que para tu silencio no bastan soledades
ni voces destruidas
y que en un llanto sostienes
las vigilias del alba.

A lo lejos,
mil azucenas te miraban
como en una angustia de hueso.



Poema Eres El Anochecer de Alfonso Calderon



Allí donde comienza el silencio,
estás tú,
toda deseo, toda extensión
como hierba o álamo solo
que recoge el instante puro de unos sueños
en la triste, tan triste presencia de unas manos sin venas,
blancas y solitarias como el dolor,
blancas y pausadas como el olvido mismo.



Poema En Busca Del Designio de Alfonso Calderon



Buscad
labios perdidos,
lejos del eco imaginario
que despiertan unas plumas.

Buscad
corazones que saluden,
más allá del parpadeo
que nos une a la rosa.

Buscad la luz
más allá de los designios del alba,
en el rostro de unas voces desveladas
que subliman las últimas violetas.

Buscad
finalmente el silencio,
más allá del cuerpo que se mira
presagiando sollozos.



Poema De La Resignación de Alfonso Calderon



Hubo manos que sumergieron fórmulas
y quisieron volar
como aire o corazón interminable.

Hubo instantes
en que el mar se creyó sangre
y buscó las arterias.

… … … …

Por el cielo…
un ángel sonreía.



Poema Cuerpo O Sonido de Alfonso Calderon



Toda a los labios son estrellas
en este antiguo amor,
en este gastado roce silencioso;
y las cabelleras quisieran ser bosques
o corazones implorando rostros

Todavía hay horizonte en el goce de unos ojos
y no escapan lunas ni mareas
al golpe sombrío de unas voces.

Todavía los cuerpos se aman en silencio…



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