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Poema Azar de Marita Troiano



Pudiste ser un príncipe normando
Púrpura capa/ lanza en ristre/caballo blanco blanco
Y yo la señora de las flores con el vestido azul aquel
En un mercado en Cleveland /abril del treinta y ocho/
…y nunca nos habríamos mirado

Tal vez hubieras sido un viejo pescador de Alejandría
La barba densa / grabados los veranos en tu barca /
Y yo la secretaria austera de un juzgado de Reims
Con mis tacones bajos muy lánguida
…y nunca nos habríamos mirado

Y si fuiste un cazador de pumas en selvas de Brazil?
Y yo pastora muda de ovejas en el Tibet?
Tú Prior de un convento Yo la puta secreta de un obispo romano
Tú astronauta sonriente de Moscú
Yo la eterna virgen de un balcón en Salamanca

…de seguro nunca nos habríamos mirado

Todo lo dicho parece ser absurdo fragmentario
Coincidencias literarias de contrarios
Pues
Tú estas en este tiempo a esta hora temprana
Un domingo de sol
Al frente de mi vida
En un supermercado
Escogiendo las manzanas más rojas para mí.

De : Poemas Urbanos



Poema Arte Poética de Marita Troiano



La poesía me hizo suya en un lecho de arena
y hojas blancas
lamidas por la brisa
con un sol rojo enardecido
con una luna abandonada
Y fue mi sangre
Fue mi piel
Mi propia sombra
La poesía fue mis alas hacia la libertad

De : Mortal in Puribus



Poema Antibiótico de Marita Troiano



Quiero advertir
que todos estos versos
son productos de un mal
que me provoca una bacteria
susceptible a la penicilina

productos finalmente irracionales
como deben de ser algunos poemarios
brotados de una mente enardecida con la fiebre
treinta y ocho y medio para mí ya es un tango
y un corazón en diálogo perpetuo con el fuego

Versos nacidos de partos complicados,
algunos prematuros
con cesáreas obligadas y uso de especiales anestesias
con profundos cortes,
sobre los que se trabaja veintiséis horas al dia
otros, versos venidos a la luz extemporáneos
con la matriz encallecida,
pero todos, hijos dolidos
respetados
consentidos de salir volando al viento
todos cercenando con certeza,
la cabeza de un silencio eyaculado
a fuerza de inhibir a la conciencia.



Poema Avenue Gambetta de Marisa Trejo Sirvent



El balcón de la avenue Gambetta
donde las estaciones se marcan en los árboles
en la vegetación inmensa de Père Lachaise
Desde este sexto piso
París no es más que un cementerio
el musgo crece sobre él
apariencia de viejo
viejo mundo
confiture y baguette

París, 1981.



Poema Anclando Sueños de Marisa Trejo Sirvent



a José Luis Ruiz Abreu.

Queríamos crecer
como la hierba
y estuvimos huyendo muchos años
sin tierra, sin raíces.
Navegamos en islas, inviernos y castillos.
Volamos sobre puentes y molinos de viento.
Recorrimos las hojas de panteones antiguos,
los urinarios públicos y los barrios judíos.
La nieve hizo de nuestras huellas
un camino hacia pueblos bebedores de vino.
Hicimos el amor en catacumbas,
en trenes sin fronteras, monasterios, arroyos.
Cada lugar se volvía un puerto extraño
para zarpar al amanecer.
Ahora que hemos anclado nuestros sueños,
contamos las imágenes pasadas
para sentir otra vez que estamos vivos.

Tuxtla Gutiérrez, 1984.



Poema Amedeo Modigliani En La Bruma de Mario Noel Rodríguez



El pintor hacía el amor con ocho espejos,
no veía cuando el alma se le iba.
Mirándose demasiado por dentro enfrentaba al cuerpo amado,
a esa verdad de paisajes pintados por la noche.
Y el abismo lo asedió sin descanso,
no hubo vino que no llevara sismo,
hachís que no alimentara sus telas,
cama que no apestara a hospital.
Amedeo embrumado,
por las tardes lloraba hasta la resequedad
presintiendo que un poema sería quien cerrara sus ojos a la noche.



Poema Alejanía de Mario Noel Rodríguez



en el centro puntual de la maraña
Dios, la araña

Alejandra Pizarnik(Escrito el día fatal)

Allá donde la carne es harapos
mi corazón es reflector.
La araña con su linterna estudiaba tus pasos al alba.
No sabía que volabas,
que subida a un relámpago perdido
pisabas las tripas de la eternidad y sus hijos leprosos.
Te vi en sueños con muñecas de dolor,
no veías más que un gato descompuesto en sombras.
Te hablé, sólo pateaste la atribulada ceniza
de los profanados por el crepúsculo.
Un verso mordiendo su propia cola, escribiste.
Lo busqué en la alcantarilla de la pasión
pero lo tragó Merlin, estallando.
Y han pasado años bajo el puente
donde bocabajo la araña teje promesas,
bufandas, gorros para protegernos de la noche
en que no quede pelvis sobre pelvis.
En tu sombra dormitaré feto.
Alejanía, teclado de invierno,
allá voy contra el clavel que atravesó tu pecho,
tu voz de insecto imaginado.



Poema Arte Poética de Mario Meléndez



Una vaca pasta en nuestra memoria
la sangre escapa de las ubres
el paisaje es muerto de un disparo

La vaca insiste con su rutina
su cola espanta el aburrimiento
el paisaje resucita en cámara lenta

La vaca abandona el paisaje
continuamos escuchando los mugidos
nuestra memoria pasta ahora
en esa inmensa soledad

El paisaje deja nuestra memoria
las palabras cambian de nombre
nos quedamos llorando
sobre la página en blanco

La vaca pasta ahora en el vacío
las palabras están montadas sobre ella
el lenguaje se burla de nosotros



Poema Anatomía De Un Crímen Confusamente Premeditado de Mario Meléndez



Matar a la paloma por la espalda
es un acto abominable
?Mejor lo intentas con somníferos?
me recomienda mi mejor amigo
?Así nadie sospechará de nadie?
Pero yo veo a la paloma recostada en una tumba
y es esa misma paloma la que recorre las plazas
tras el abuelo muerto
Ahora se da tiempo para asustar a los niños
o devorar insectos
Qué más contiene su agenda, qué más
Robar el pan a los gorriones
hacer piruetas en el aire sin abrir los ojos
supervisar los desfiles
oír misa desde el techo de la iglesia
etc. etc.
Y ya no quiero darle muerte por la espalda
ni con pastillas de menta, ni con las ruedas del metro
ni cosa semejante
Entonces me la trago viva y luego pienso
?Vuela dentro de mí, paloma, te lo suplico
elévate y elévanos
hacia otro matadero más humano que éste?



Poema A Todos Los Que Al Mirar… de Marina Romero



A todos los que al mirar
véis algo,
os saludo.
A todos los que al nacer
lleváis yerba buena en la boca
os saludo.
Y a los que os dejásteis
la hiel
en la tórtola,
la carne
en la garra del buitre,
el musgo
en el hueco del árbol,
y la moneda
en el bolsillo ajeno
os saludo.

Bienvenidos
a este valle de lágrimas.

Y cuidad que la sal
no os amargue
alguna noche,
y para siempre,
los labios.



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