Poema La Conspiración De Los Necios de Angel Escobar



Juntémonos en tu casa el sábado.
Sí: tiremos cualquier cosa a las brasas-
auque sea un hombre:
sí: volvámonos caníbales –
eso da prestigio y fama –
eso hace que uno deje un trazo
como hace el caracol sobre la tierra –
si es que la Tierra es algo.
No todos podemos ser próceres piadosos.
Juntémonos en tu casa el sábado.
Sí: fumemos bastante; fumemos de todo;
fumémonos el todo: hasta que nos de cáncer –
el cáncer sí que es Creacionista -:
ahora mismo está haciendo que se pudra
la rosa en este problema.



Poema Al Descubierto de Cecilia Ortiz



Si pudiera salir de la oscuridad
Porque la voz que anima
Y el salto lujurioso que ensancha mi pecho
No es normal
Si también pudiera salir del castigo
Estaría atenta al bien
Resbalaría como una merluza
Me hartaría
No sería de este mundo pequeño
Donde apenas encuentro desorden

Si escapara por el canto
Ya no sería este sapo lleno de baba
Mirando la certeza del azul
Si no chocara con mi ruido
Si perdiera la estridencia
Volaría
Qué amable sería para todo.



Poema Actuar La Soledad de Carolina Escobar Sarti



¿Adónde voy
después de la renuncia?
Sin tus ojos
sin los hijos
sin el árbol de mi patio
sin mi perro
sin un nombre
ni un camino
¿Quién seré?

Aprendí todo de memoria
hasta el camino a ti.



Poema Happy New Year de Harold Alvarado Tenorio



Cruzamos
trece mil novecientos kilómetros
para encontrarnos
pero, como es habitual en ti,
cambiaste el parecer.

Oh, tú, nacida
en un Diciembre inconstante,
de grandes ojos de novilla,
de fina cintura
y pies diminutos,
dueña de un Loto Dorado
voraz e insaciable.



Poema Algunas Sugerencias Con Qué Escribir Poesía de Marita Troiano



Si no existiera el papel
ni los papiros de ayer, los pergaminos o las piedras
ni las tintas
De qué forma escribiría poesía?
Tal vez,
sobre una espalda tibia con mi lengua humedecida por tus besos
Contra una pared blanca con los bordes ondulantes de tu sombra
En la piel violenta de tus muslos con una aguja imantada
En las lisas piedras del jardín con mi sudor, con mis lágrimas
En la curvada cascara de un huevo con trozos de carbón
Sobre la arena clara con el temblor de mis dedos cuando miras
En la palma indescifrable de mi mano izquierda moviéndose sus líneas
hacia tu destino
En tus nalgas con mis uñas largas
Sobre la corteza de los árboles con el viento de mayo y un
cuchillo
En aguas cristalinas jugando con tu reflejo
En tu boca con la mía
En tu nuca con mi aliento
En el aire con mis alas
En mi barriga blanca con tus sueños.



Poema Pescado de Eyra Harbar



Como sedales
aún mojados
que no niegan la huella
en que anda
su naturaleza pescadora,
el olor que desprenden
las branquias de sal
me guía al mercado.



Poema Pastorcico Nuevo de Tirso De Molina



Pastorcico nuevo
de color de azor,
bueno sois, vida mía,
para labrador.

Pastor de la oveja,
que buscáis perdida,
y ya reducida
viles pastos deja;
aunque vuelta abeja,
pace vuestras flores.
Si sembráis amores
y cogéis sudor;
bueno sois, vida mía,
para labrador.



Poema Borrados de Americo Ferrari



Al principio tenían sus rasgos bien marcados: ojitos boquita pequeño mentón. Netos voluntariosos como si todos se sintieran ya alguien como si no hubiera roce con lo de afuera y todo perfil fuese de marfil. Crecieron un poco y la brisa tibia les destiñó algo el ceño – después se ensañó: el viento maligno les lavó los ojos los deslavazó – el rostro ya no arrostraba sino poco: tímidos, destemidos. Sus figuras aún parecían duras: el roce con el goce definitivamente los desfiguró.

Ahora andan de día y la luz del día los transfigura en pura transparencia – nadie los ve. Vagan de noche y su materia de fantasmas deja apenas una huella borrosa y un vago rumor como si el aire se pusiera a temblar. Luego al pasar bajo la luz de un farol recobran toda la transparencia de la luz y al entrar de nuevo en la sombra absorben la noche toda pero ni siquiera la tiniebla sabe de ellos. Nada. Como si los hubiera borrado el roce con lo que es. Son el bulto de nadie. Quién los distinguirá jamás.



Poema En La Peña… de Antonio De Villegas



En la peña,sobre la peña,
duerme la niña y sueña.
La niña, que amor había,
de amores se transportaba,
con su amigo se soñaba,
soñaba, mas no dormía;
que la dama enamorada
y en la peña,
no duerme, si amores sueña.
El corazón se altera
con el sueño en que se vio;
si no vio lo que soñó,
soñó lo que ver quisiera;
hace representación
en la peña
de todo el sueño que sueña.
Sueños son que, Amor, envías
a los que traes desveldos,
pagas despiertos cuidados
con fingidas alegrías;
quien muere de hambre los días,
las noches manjares sueña
suso en la peña.



Poema España En Marcha de Gabriel Celaya



Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.



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