Poema La Musa de Delmira Agustini



Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja;
con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales;
en su boca, una fruta perfumada y bermeja
que destile más miel que los rubios panales.

A veces nos asalte un aguijón de abeja:
úna raptos feroces a gestos imperiales
y sorprenda en tu risa el dolor de una queja;
¡En sus manos asombren caricias y puñales!

Y que vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante,
y sea águila, tigre, paloma en un instante,
que el Universo quepa en sus ansias divinas.

Tenga una voz que hiele, que suspenda, que inflame,
y una frente que, erguida, su corona reclame
¡de rosas, de diamantes, de estrellas o de espinas!



Poema Solo de Vicente García



A veces, te preguntas
Qué será de tu vida
En caso de que sigas
Y sigas solo.

Asomado al balcón
De la plaza desierta
Las horas no son horas,
Los días no son días

Si nadie los comparte
Contigo, si no sientes
El calor de otra mano
Junto a la tuya.
Pero
Cómo abrir esa puerta.

La que quizá no existe.



Poema La Disidencia Y La Imagen de Alvaro Rodriguez Torres



Del aire hacia fuera;

en todo caso lejos del tiempo y el azogue

engendra la imagen sobre el vidrio.

Ni antes ni destino:

¿A qué lugar, a qué cielo de los mundos

habrá huido la luna mortal?



Poema Nocturno de Andres Trapiello



Para Carlos Pujol

Como el llover doblaba aquel piano
mi soledad y en su cristal caía.
Eran lentas las notas que llegaban
hasta el torpe temblor de la hojarasca.

Sonaba a sombras frías esa tarde,
el laurel y la yedra, el pozo, el aire,
pero más dulce que el paisaje era
aquella melodía para nadie.

Yo la escuchaba atento y nada oía
salvo las gotas repicar monótonas.
Penumbrosa canción que en sí encerraba
al rosal, al mastín, al que naufraga.

Al que va peregrino no sabiendo
y a aquel que recorrió todo el camino
y ya nada le queda. Misteriosa
canción de viento, de hojarasca y miedo.

[…]

Lo que era jardín en la ventana
es noche al fin, espesa y negra noche,
y este silencio un eco también negro
de lo que no sonaba.

«El mismo libro» 1989



Poema Puerta De Sacrificio de Roberto Obregón



Fina es la lámina,
casi transparente.

La lámina de azúcar
que separa tus labios.

Por allí se fue mi corazón
relamiéndose las heridas.



Poema Versos Compuestos En Una Sala De Conciertos de Samuel Taylor Coleridge



¡Oh! Dadme, libre ya de esta escena sin alma,
escuchar a aquel músico viejo, ciego y canoso,
a quien, desde los brazos del alma, besé un día:
sus aires escoceses y sus bélicas marchas,
a la luz de la luna, en perfumada noche
de estío, mientras danzo junto al heno esparcido,
con chicas que sonríen entre un brillo de bucles.
O, si el ocaso pone su púrpura en remansos
del lago en calma, terso, dejadme que me esconda,
sin ser visto ni oído, tras los alisos. Flota,
atada a sus raíces una lancha de pesca,
y en su asiento atildado descansa Edmundo y deja
que le mezca la lancha perezosa, y arranca
a su flauta una música tan ardiente y tan triste,
que unas lágrimas dulces en el rostro le tiemblan.

Y si corre, Ana mía, el viento de la noche
y la ráfaga hiciese crujir el cobertizo
y chillar agriamente al gallo, entre la lluvia,
¡qué bueno oírte alguna balada triste, triste,
de un náufrago perdido, que flota en la tormenta
y a quien, bajo la arena, su viejo amor sepulta!
Oírte, ¡oh, delicada mujer! , pues tu voz guarda
todas las melodías y goces melancólicos
de la Naturaleza: de pájaros y de árboles,
del quejumbroso mar en las cavernas verdes,
y música y murmullo de donde tiembla, rígida,
al súbito airecillo, la hierba en los brezales.

Versión de Màrie Montand



Poema Cómo Mengua Mi Propia Arquitectura… de Marina Romero



¡Cómo mengua mi propia arquitectura
saber que no te tengo contenido,
y sentir el querer disminuido,
disminuyendo mi inicial postura!

Yo quisiera vivirme en piedra dura
gigante de mi mal, en el olvido,
aunque llorara con dolor crecido
en oculto raudal, mi desventura,

que vale más querer y haber perdido
y poder reclamar como alimento
el parco grano del tronchado trigo,

que pasar la vida sin amigo
levantando murallas contra el viento
en un alarde de valor fingido.



Poema Romance Heróico En Que, Sirviendo De Literales Símbolos Todas Las Dicciones, Comienzan Con La Letra A, Con Que Empieza El Excelso Apellido De Su Excelencia de Pedro Peralta Barnuevo



Alto Armendaris, afectuoso alabas
austal Alcides al amado Atlante,
armoniosos acentos, animado,
ardiente anhelas, apacible aplaudes.
Antes, arduas acciones azañoso
acababas, armado, ahora admirable,
al austro, agusto adoras abrazado
el alma, ardores aumentando amante.
Aquiles, aterrabas animoso,
antes avasallando, armadas aces;
ahora anuncias auspicios, alegrías,
atractivo anfión, Apolo amable.
Antes acometiendo, aleves armas
al abismo, atrevidas, arrojaste
almas, afectos, alentando aplicas
ahora aplausos armónicos al aire.
Antes, astutos Anglos asustabas,
abatías atroces alemanes;
armada, animabas, afamado,
abrías, acertado, amplios ataques.
Arrojadas azañas aspirando
afrentaste Alejandros, Anibales;
advertido arrogante, aun asombraras
Adrastos, Alcibíades, Ayaxes.
Al águila activa, aunque ambiciosa
avergonzada, atónita, ahuyentaste,
al advrsario allá aun atravesado
apretaste, amenaza agonizante.
Acá auxilias a Astrea, acá a afligidos,
amparas, apiadado, ablas afable;
agudo, atento, atropellando agravios,
austero asombras, amoroso atraes.
Aterrorizas ánimos avaros
aunque ajenas arpías amenazan,
armada aprestas, aunque adversos ados
afectuosos alientos ahora atrasen.
Al año aclamas al augusto amado
al alto Adonis, as alzado altares
áureos adornos, apiñados astros,
añades a Acroamas, agradables.
Afecta acción al arte acomodados,
airosas arias, ajustados aires,
absortas atenciones atraído,
admiraron activos arrogantes.
Al árbol apolíneo autorizando
a Agamoé acreditas, ahora alabe,
ahora anime academias, ahora aplausos,
anegue amena al ánimo anhelado.
Aglaya, Amor, acompañados ambos
arrojen azucenas, azahares;
arpones, agotando arcos, aljabas,
agradados afectos ahora abrasen.
Al Ártico, Antártico asistiendo
acabas, afamado, arduos afanes,
alígeros acentos avivando,
archivos amplifica, alumbra anales.
Alabanzas admite aprisionadas,
así al asunto aspiren admirable,
admite atrevimiento acorbadado,
ardiente afecto, adoración amante.
Ama, anhela, adora.



Poema Baladas Del Dulce Jim (fragmentos) de Ana Maria Moix



Lo descubrí con la frente apoyada en el escaparate de la pastelería y en los ojos blancos, increíbles, le reconocí: era Dios y estuve a punto de decírselo: Te ves más viejo desde la última vez. Pero me pareció tan triste que hice como si no lo conociera.

*

Un pájaro azul y el horizonte lejos. El mar que regresaba despacio a mis espaldas, sin alcanzarme nunca. Recogeré las flores en la arena como si fuera la primera vez que sueño sobre la playa.

*

Las gaviotas volvieron al mediodía y bajo el sol nos asesinaron con razón: habíamos echado a perder la playa con tantos sueños.

*

Tembló el mar como una golondrina cuando por fin comprendimos que no podíamos hacer otra cosa que vivir. Pero las ciudades estaban lejos y, como si una gran heladería hubiera caído a mis espaldas y me fuera imposible regresar, no puedo decir cuántos días tardé en averiguar que todas las calles desembocan en los muelles y qué triste es tener que abandonar las casas para que las paredes y los libros no nos ven llorar.

*

Ay madre, ya soy como la España; ni chicha ni limoná, loquita del corazón y dura como la caña.



Poema El Nombre Arbitrario De Este Objeto Que Te Desvela… de Esteban Moore



?al sonido de su nombre? *

el nombre arbitrario de este objeto que te desvela
botella, tornillo, o piedra/ que si lanzado de voces
declina la invisible trayectoria de alturas/ entrega
al esfuerzo de tu oído/ el hueco eco de la colisión
la característica de los cuerpos, peso, tamaño, etc.

* ?al sonido de su nombre?
Rodolfo Alonso
?El paseo?, revista Ficción (43/44), 1963.



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