Poema Regreso de Luis Raúl Calvo



Los muertos regresan
de vacaciones
desparramando su alma
en un florero.

En esas aguas
vírgenes de odio
escurren el hastío.

Los muertos regresan
del exilio
a reclamar por exiguas
pertenencias adquiridas
a dialogar con la piel
dolida por su ausencia
germen hacedor del olvido.

Acaso ignoren
que el dolor
lleva un disfraz
de fiesta en las mejillas.



Poema Ochenta Y Ocho Buenos Aires de Luis Raúl Calvo



88 Buenos Aires

El telón levanta
sus ventanas de odaliscas.

Es una noche más
en un Buenos Aires
vulnerado

por fantasmas que inoculan
sus estigmas,
pero un zumbido
de música herida
invade las capas
más feroces de la jungla.

Detrás de la persiana
un verde ocre
huele
a miseria escondida
y la ciudad duerme
hasta llagarse de inercia
por claveles nacidos
a destiempo.



Poema Los Amantes de Luis Raúl Calvo



Dicha y ocaso, gravidez de los rituales.

Línea oblicua del amor en las maletas del viajero.

Los perros ladran su tormento en las trenzas de la

/dama.

Hueco de rencor, antiguos maleficios.

¿Quién ha robado los bastones del ciego

buscando luz en las tinieblas?

Nadie separa nuestros cuerpos de la tierra

pero ellos, los amantes, no esperan el orgasmo

para saciar su sed de cruzas elegidas.



Poema Lo Que No Fue de Luis Raúl Calvo



Ahora, que hemos descubierto
en palabras el origen del silencio,
nuestras almas permanecerán
quietas en el horizonte.
Ya no habrá lugar para la duda
ni miraremos con los mismos ojos
la eternidad de la luz.

El vacío cubrirá las anchas veredas
con su obscuro manto de junio
y dejaremos partir mansamente
las cenizas de aquello que no fue.

Acaso, por los fríos designios
de la razón, saludaremos su vertiginoso
paso hacia el abismo.

Sólo los ángeles nos salvan.



Poema La Vida Real. de Luis Raúl Calvo



La vida real es un desgastado

sacerdosio.

En las altas ciudades, miles

de fieles confinan sus almas

para apaciguar el fuego de la carne

la dorada caridad de la limosna

el religioso orden de los días

por venir.

Habíamos dejado todo en manos

de los dioses, la deidad de la

cuaresma y los santos evangelios

éramos buenos y santos y la tierra

del paraíso nuestro más preciado

bien.

Pero tú, que renegaste de dogmas

y costumbres y elegiste la libertad

a ciegas a los prometidos reinos

de la sabiduría, hoy deambulas por la

espesa niebla del ocaso

con la cabeza gacha

y las manos atadas a un dudoso banquete.



Poema La Mirada de Luis Raúl Calvo



Esa pesada carga del deseo

purifica la razón del violinista.

Ella sabe que el virtual descubrimiento

pasa por sus ojos

allí donde los monstruos más sagrados

atormentan el caldo del cartero.

Imperfecta y deleznable

su piel amarga restituye

al visionario de Manhattan.

Por ella, el Mar Mediterráneo ahogó la voz

del depravado, en una tarde de abril

en Buenos Aires.

Esa pesada carga del deseo

transpone fechas y ciudades

heredera del silencio, el primer grito

partió de su incestuosa pupila.

Siempre fue así y ella lo intuye

desde el calvario de Otelo y Desdémona.

Una mujer en la noche

piensa como pulverizar la mirada.



Poema La Grotesca de Luis Raúl Calvo



La Grotesca sufre en las piedras de cianuro.

Arrojadas al fuego, abatidas por la furia

de cerebros desahuciados

son el polvo de la bruma.

La mansedumbre abraza los cabellos del ángel

besa sus alas de ciruela y se recuesta

en las costillas del demonio.

De tanto en tanto nos vemos como somos

desplazando el filo del cuchillo

en la crueldad de la madrastra.



Poema La Estrechez Del Mundo de Luis Raúl Calvo



En el límite de todo, tú adorada mía

ahora que la sal del hierro no corroe

los ligamentos del esperma, vienes a mí

blanca, etérea, elevando tus ojos rojizos

por las gargantas del océano.

Condenado amor, la estrechez del mundo

se interna en los mares ultrajados

allí donde la luz del ciego y las camas

de alquitrán ya no alcanzan para contener

la esclavitud de los siervos.

Bella amante de fin de siglo, tu mirada

me precipita al abismo y así permanezco

acosado por la esclerosis de los cuervos

que soplan en mi nuca una sentencia

de antiguas verdades.

El hechicero que besó la horca por última vez

aplaudiendo a su verdugo, las calaveras de trapo

galopando en los caballos de la muerte

y ese terror acumulado en la falsa renguera

del enano mestizo.

Esta visión endemoniada de las cosas

es la furia reflejada en tus caderas de agua

hoy, que los muros han caído y las alcobas

muestran su miseria de lana

estamos juntos en la región deshabitada del fuego.



Poema El Grito de Luis Raúl Calvo



Hemos visto noches de miradas eternas.

Los crucifijos esperan el reencuentro con sus dioses.

Mañana es posible.

Las ciénagas han muerto de frío a la intemperie.

Ahora, tus ojos no vacilan en el llano.

Las comadres enlutecen de rubor

cuando el grito quiebra nuestros huesos.

Respirar en la brasa es comenzar de nuevo

la vigilia del beso demorado.



Poema Dama Viajera de Luis Raúl Calvo



Hay distintas formas de ver pasar la vida
de contemplar lo bello o lo siniestro
que ha quedado perpetuado en algún sitio.
Son esas marcas, espejos de otros tiempos
que vuelven a la memoria y nos recuerdan
que una ciudad también carga con una cruz
en sus espaldas.
Es el peso de la historia
de las batallas aún pendientes
estigmas que nos acompañan estemos
donde estemos.
Como esa dama viajera, que ama a un hombre
pero que de tanto en tanto necesita cruzar
el corazón de Buenos Aires.



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