Poema Brindis de Julio Leite



Cuando me caigan
las lágrimas,
seguro que el papel
que sostiene
estas palabras
llorará pescaditos de tinta,
que a tristes coletazos
remontarán la meseta
de esta mesa
y escama por escama
construirán el río,
?pongámosle un nombre?
olvido.
Y allí deshojarán
pececitos de luz…
Salud,
en esta ginebra
me bebo un cardumen de vida
y lloro.



Poema Aceite Humano de Julio Leite



Aquí
sobre la noche
y sus virtudes
deambulo
en estas líneas
pensando en tu prometido
cielo de caricias,
y ya no puedo escribir
tanta poesía
porque escribir poesía
es tratar de encontrarla
y yo
eterno navegante
de silencios,
triste habitante
del vacío y del miedo
al fin he hallado
la palabra.
Al abrazarte compañera
y sentir que te quiero
he encontrado el poema.



Poema A Miguel Trafipán de Julio Leite



Aparceló su corazón
en diez tremendos corazones
y los trasladó
por el río bueno
de sus brazos
hasta ese mar
de madera y cuerdas
que resuena
en la luna hueca
de su centro.
Será por eso
que las yemas
de sus dedos
y sus uñas
?armaduras sensibles?
Laten, gritan,
lloran, ríen…
Ya no distingo
cuerpos,
formas,
sólo siento a Miguel,
madera nuestra.



Poema Una Tierra Que Espera de Julio Iraheta Santos



A Dina Posada

Esas musas inquietas que animan la existencia
En cada rosa una espina da su autógrafo
o en cada espina una rosa ofrece un pétalo
Cada autógrafo entrega su rosa y su espina
Las palabras no bastan para expresar misterios
aunque ellas mismas sean sobrenaturales
y cada uno de sus átomos sea un universo
a punto de aparecer de la nada
Esas musas inquietas creadoras del ensueño
donde la voz despierta iluminada
Palabras no palabras cielo inmenso
y una tierra que espera
¿Qué es lo que espera?

2.25 P. M. 16-9-2002



Poema Todos Los Días El Hombre (27) de Julio Iraheta Santos



Suelto esta voz,
estas manos que golpean conciencias,
pero el eco vuelve solo.

Por las calles del mundo fumo la derrota.
Arañas atómicas acechan el futuro
y tras las rendijas de la muerte un niño nos mira.
Hombre del trampolín hacia los astros,
¿qué dicen tus oráculos,
tus clepsidras académicas?
Se está acabando todo,
¡todo!
Sin embargo sigues con tu dialéctica
creyendo que eres superhombre.
Pobre bestia estomacal.
Necesitas el misterio y lo rechazas.
¡Nada de prehistoria!
gritas.
Y amas la piedra prolongada en el misil.
¡Ah! mis manos que buscan y siempre vuelven
solas.
¡Ah! estas gotas que ruedan con sabor a
tormenta.
Juan lloró al mirarnos desde Patmos.
Estamos al final del gran juego.
Habrá carne suficiente para las aves de rapiña.
Necesitamos al Cordero.

1975



Poema Todos Los Días El Hombre (2) de Julio Iraheta Santos



Ayer bebí,
y mientras bebía hablé de mi impotencia,
confesé mi orfandad y mostré mis manos
que nunca tienen nada, salvo el corazón de Ligia.
Yo le quité el corazón porque era la única mujer
capaz de amar a un poeta pobre.
La besé, la tendí en medio de las horas
y fui señor de la fiesta,
de aquella hoguera azul…
Ayer bebí, y mientras bebía le di un puntapié al
(hombre responsable,
caí de bruces, miré por última vez el sol
y en mis manos que nunca tienen nada
continuaba el corazón de Ligia.

1975



Poema Testimonio De La Soledad (2) de Julio Iraheta Santos



Oigo pasar el viento con su cola de perro
perseguido,
con sus manchas de siglos y caminos que
alargan mi
(orfandad.
Con mística tristeza murmura en los tejados
y de mi insomnio se lleva una ciudad dormida.
De lejanos países viene repitiendo el mismo
llanto.
De lejanas montañas trae el lenguaje de bosques
(taciturnos
que arroja al mar para que el agua se hinche.
Helado viento que traes la bufanda llena de
agujeros,
pon en tu cuello mi soledad.

1970



Poema Siete de Julio Iraheta Santos



Después de las hogueras
quedará la ceniza
y todavía nuestros ojos
llorarán por los muertos
Larga será la cicatriz en las banderas
y durante mucho tiempo
no esconderán el luto
Después de las hogueras
el humo habrá partido
pero en nuestro corazón
y en nuestra historia
quedarán las estatuas derribadas
las campanas rotas
y las calles minadas

Tomado de Poemas sin rumbo, 1985,
inédito



Poema Siempre Tu Laberinto de Julio Iraheta Santos



Hormiga que edificas tu camino bajo tierra
o a la luz del cielo
Cuántas veces te han asesinado los venenos
las inundaciones la bota de los ogros
Sin embargo prosigues y siempre tu laberinto
tiene forma de corazón

2002



Poema Once Cincuenta de Julio Iraheta Santos



Once cincuenta vale este poema
Todo por estar cómodo
y contemplar el cerro prisionero de las nubes
1 tamal de elote frito 4 colones
1 cucharada de crema 3 colones
1 taza de café con leche 4.50 de colón
Once cincuenta vale este poema
La nostalgia me obliga a no sumar en dólares
Sé que aquí en ?El Faje? siempre hay baje
pero quería contemplar el cerro San Jacinto
y repetir la adolescencia de mis hijos
sus juegos de maleza y de laderas
su asombro por el vuelo de los gavilanes
cuando todavía no me faltaba ninguno
Once cincuenta vale este poema

Julio Iraheta Santos 26-9-2002



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