Poema La Nieve Está En Mi Corazón… de Julio Llamazares



La nieve está en mi corazón como el silencio en las habitaciones de los balnearios: densa y profunda, indestructible.

La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte en las habitaciones donde nacimos.

Y el tiempo huye de mí con un crujido dulce de zarzales.

Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memoria. Es ya noche entre los blancos cercados.

Cuando amanezca, será ya siempre invierno.



Poema De Nuevo Llega El Mes De Las Avellanas Y El Silencio…. de Julio Llamazares



De nuevo llega el mes de las avellanas y el silencio.

Otra vez se alargan las sombras de las torres, la plenitud azul del huerto familiar.

Y en la noche se escucha el grito desolado de las frutas silvestres.

Sé muy bien que éste es el mes de la desesperanza.

Sé muy bien que, tras los mimbres lánguidos del río, acecha un animal de nieve.

Pero era en este mes cuando buscábamos orégano y genciana, flores moradas para aliviar las piernas abrasadas de las madres.

Y recibo el recuerdo como una lenta lluvia de avellanas y silencio.



Poema Yo Mesa de Julio Leite



En ésta,
mi memoria de árbol,
a pesar de la tortura
de la sierra
y del darme cuenta
que al caer
el cielo se me iba
para siempre,
me han quedado
ráfagas de nidos,
chisporroteos, digo,
que confundo
con viruta y garlopa
?lágrimas de madera?.
Pues bien,
ahora mi altura
se dispersa
en esta sala
de frondosas copas
que se posan
sobre la llanura
redonda de mi tabla.
He aguantado también
como mesa digna
el sueño delgado,
el sueño fértil
como vega,
sutil
de tanta rabia y amor
gatuno de acechanza.

Yo mesa,
madera elaborada,
antes árbol,
he aguantado
el diluvio del amor;
soy el Caleuche
y tengo ojos,
astillitas que miran,
y tengo niños
que aún se encaraman
por mis ramas,
poetas, músicos, chamanes,
pájaros tengo
que me habitan
y en mi casa,
en la casa del Carlos,
soy mesa, soy árbol
y vuelvo a tener cielos.



Poema Yarken de Julio Leite



Cuando sólo era un peñasco
prominencia oscura
y siempre,
monotonía
recortando el cielo.
Cuando la sal
y las gaviotas
no perdonaban
mi antipáramo
y competía yo
con graznidos de roca,
con rugidos
más salados y constantes,
cuando el abandono
de las algas,
cuando la falta
de quillangos,
cuando la impertinencia
de los vientos,
cuando ya no daba más,
Ana,
cuando ya no daba más,
encontré
tu cántaro de luz.



Poema Ventana Ebria de Julio Leite



Dieciocho cuadraditos
de cielo
con lombrices y cables…
?digámosle ventana?
azules, rojos, brillos?.
La noche tiene garras lentas,
Algodón de pezuñas
Que te matan
en forma horizontal…
Más allá del cerco
y sus colmillos de madera,
algunas jirafas
tuercen sus cuellos luminosos
para comer
pastito de banderas…
VIVA LA PATRIA.



Poema Un Andén de Julio Leite



Un andén
labios,
manos que vuelan,
sale el tren
ojitos brillan…
Luego la distancia
es una paralela
que deja a los costados
agrestes caseríos.
Al fondo queda
una parte de estrella…
Los dos lloramos luz
la misma luz.



Poema Solidaridad Vital de Julio Leite



A mi padre

Cuando llegaba un amigo
cerraba el mercadito
y sobre la mesa del comedor
comenzaba a llover
pan
pescado
y vino



Poema Sabotaje de Julio Leite



Yo soñaba
con peces para todos,
por eso,
ante la contienda
desigual,
piedras tiraba
al espejo del agua.



Poema Reflexiones De Un Náufrago de Julio Leite



El corazón
es la isla
más antigua y sola,
los peces de siempre
lloran por ella
y en vez de salvarla
le dan
su condición
de isla.



Poema Reflexión de Julio Leite



Al mirar
que nos queda
ese gris horizonte
de galpones,
con sus techos
de victoria invertida
avergonzando al río,
me pregunto
qué se han hecho
las ilusiones
de este niño
que nunca quiso
remontar un barrilete
por respeto al viento.



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