Poema El Arca De Los Sueños (39) de Juana Rosa Pita



Mi vida se reduce a un descamino:
sangre y voz en pos del sueño
que se escapa
de la punta de mi pluma
siguiendo el túnel de mi brazo
al corazón del silencio

Mi vida es un pez conmovido
torpemente
por la angustia de la arena:
a pura sangre y voz
mi vida es la palabra impronunciable
que se agita
en la punta del sueño



Poema El Arca De Los Sueños (28) de Juana Rosa Pita



El sueño es como el amor
un centro sin confines circulares
carente de hemisferios:
un pez inesperado en cuya boca
se esfuman las ideas:
un pez ensimismado en cuyos ojos
se resuelve el océano



Poema El Arca De Los Sueños (26) de Juana Rosa Pita



El amor de unos ojos se mide
en años luz
en universos
y sin embargo
quién puede sostener un loco abrazo
tan siquiera una vida

Fatalmente los brazos
caen del sueño
como pájaros de agua
y allí quedan los ojos
centinelas
cautivos
de ese hermoso durmiente de los siglos:
el corazón del mundo



Poema El Arca De Los Sueños (22) de Juana Rosa Pita



Pon tus grandes amores
(como Abraham a su hijo
aquella cabizbaja madrugada)
en el altar que te señale el sueño

Y si por un milagro sobreviven
será
transfigurados por el rito en fuerza germinal:
para lanzarse
a poblar el desierto



Poema El Arca De Los Sueños (13) de Juana Rosa Pita



No hay isla para mí
(hasta los ciegos pueden ver los signos
pintados en los muros de la vida)
no hay isla y eso es todo
ni aquélla
ni ninguna
ni aún la más querida
de ese vasto archipiélago
que verdece en los sueños

No hay isla para mí
porque no hay playa a toda vela
ni pétalo habitable por mi nombre
(pregúntale a algún Juan si tiene tierra)
si sólo amar
de mar a mar
los brazos extendidos
y el grito a flor de voz
ardiendo a plena ola
pero nunca la arena de la isla
para plantarse allí
sembrando azul a ras del sueño



Poema Doute de Juana Rosa Pita



Qué deberá asentarse de mi viaje:
¿la caricia en el aire y los olores
o la inclemencia de los tiempos?
¿el esplendor oriundo del paisaje
o la humana aflicción?
¿la dicha de vibrar en lar nativo
o la fugacidad de esa vivencia?
¿la acogida de mi país en ti
o el ulterior redoble del destierro?

Antes me reconocerían
en Siena, donde acaso nunca esté,
que en la ciudad donde cumplí los veinte
y hago mía por licencia de ensueño.

Celebran mi dicción: no reconocen
mi piel, ni la orfandad que me dio voz
ni el gran rechazo en que forjé mi vida
ni lo inmenso que entiendo por amar.
¿Podré llamar tu suelo mío al fin?

Fuera de la poesía sin confines
¿puedo quedarme, aunque pierda el aire
donde doy la batalla del poema?
Dime si voy a habanecer contigo
como si fuera la Isla todavía
más que quimera, mi país real.
O sólo alcanzo a pregonar su luz,
la vapuleada gracia con que asume
los delirios culpables de sus penas.

¿Habrá concordia entre dolor y gozo?
Si algo se asienta en mí será el deseo
de no tener ya nada que decir:
de ser como sería antes del cisma.
Fatum de soledad que yo no canto:
soledad de alumbrar donde no vivo
soledad de vivir donde no asombras
soledad de arder donde no cuenta.



Poema Dote de Juana Rosa Pita



Doble el exilio nuestro: de la isla
improbable que alimenta mitos
y de la siempre verde
ciudad soñada en prójima intención
por algún mago etrusco.

Doble la soledad:
ser huérfanos de calles suficientes
con vecinos de mármol (soportales)
y carecer de techo que se preste
al apremiante impulso de una palma
inaugurándole ventana al cielo.

Doble instancia de tierra
convocando a rendición de cuerpos:
a no ser por la música
y el preciso esplendor de este destino
qué doble nuestra muerte.



Poema Destierro Ausencia de Juana Rosa Pita



Yo sólo soy el punto de partida:
el bizantino vuelo
hundido en soledades
o rescatado en beso.
El más leve matiz de una discordia
entre el agua y las islas
me sería fatal
de no existir Florencia y sus almohadas
de magnolias y mármoles.
Y tu ausencia sin quiebra me condena
a la plaza vacía de palomas:
porque tú eres Florencia bebo brumas
desterrada entre mar y columnatas.



Poema De La Música Aplicada de Juana Rosa Pita



La música es el cuerpo
más cumplido para el aura del hombre
porque el hombre es un cuerpo todo oídos
al que acuden las voces en concierto:
tiene oriente la música
como perla recién amanecida.
Pobre de los que llevan aura
de desierto y el cuerpo repoblado
por tatuajes inmundos:
estar envuelto en música cadente,
sudada a propio ritmo,
es el ansia del sordo de nación.
No se sabe si es piano,
flauta o violín del pensamiento
lo que hace que ladeemos la cabeza
-ternura vencedora-
ignorando si es lluvia, llanto o sueño
la blanca desnudez del horizonte.
Cosechera de estrellas sembradas
en el aire, la música
desciende viejos lotes de azul para
tatuarnos soles
y sobreser cargando como culpas
los parajes hermosos.

(de El sol tatuado 1986)



Poema Conjuro de Juana Rosa Pita



¿Desde cuándo la lluvia no me daba alegría?
¿Desde qué época lejana de juegos,
carpas blancas y prendas extraviadas?

Hoy durante el desayuno comenzó
a llover más allá de los cristales
y sentí una sonrisa diluirse
en mí al contemplarla.

Tú y yo en la noche, el puerto de La Habana:
el tejido sutil y nebuloso
que anidas en mis labios cautivándolos
será el feliz culpable de que hoy
recobre la belleza de la lluvia.



« Página anterior | Página siguiente »


Políticas de Privacidad