Poema Lengua De Fuego de José Miguel Ullán



gramática. Lejano siempre, el resplandor real del ya dorado y
reflexivo cuerpo. Y, pese a ausencia y sinrazón, con mil amores
clavó allí los ojos; desde los aires, supo ver (creerse) el epitafio de
un error durable.
Dispuso en verso la febril ceniza que eyacularon la invención
y el vuelo. Para mudar la voz en imprudencia gris -ripio solar
de su zozobra suma.



Poema Jamás de José Miguel Ullán



Escucha el acto -precipicio impuro- y no el retoque del prejuicio
noble.



Poema Insensible de José Miguel Ullán



A LOS CELOS -otro espacio, otra estrella-, toca
madera y llama.



Poema ¿enmudecer? de José Miguel Ullán



Tampoco. El poeta reclama espuela y freno.
El desconsuelo es su lenguaje; el vicio, su posada.
¡Que la mano congele esos tesoros!



Poema Alianza De Orgullo de José Miguel Ullán



No hay más cera que la que arde; ni poema encendido en la victoria.



Poema Alegremente de José Miguel Ullán



peligro con el deseo, con el exceso.
Doblez bisexual:
Por dentro, lancinante procesión; antruejo pajarero a flor de trono.
Innecesario, otro estilo.



Poema He Ahí de José Miguel Ullán



No te imagino heroica
tampoco en vano

Déjame al ir
Velarte
Sin dar tu nombre

Virtud de no estar nunca
Lo suficiente

En cualquier parte



Poema Ardicia (v) de José Miguel Ullán



Si la mano va y pierde la cabeza y, en un doble ademán de supresión, rompe la flecha y borra el blanco, ciérrase luego sobre el gran reloj, sangra y se ofrece al vilipendio abyecto, nada esperes que iguale esta pasión, Teoría.
A todo lo demás diles que bueno.



Poema Ardicia (iv) de José Miguel Ullán



El sordo dios: la carcajada inmóvil.
Murmullo de otra luz será tu fe. Aléjate de la expresión forzada o del silencio amilanado. Oye tan sólo la armonía neutra de lo indeciso e indomable. Deja abierta la puerta más sumisa.
Esa ignorancia zumbará en tu oreja. Fraternalmente.



Poema Ardicia (iii) de José Miguel Ullán



Persistente, la rosa. Esclavos somos de raíz. Rosa hedionda, zozobra y estupor de la mordaz melancolía.
A la fosa nasal llama la Historia con sus inciensos categóricos. Corre el verso al runrrún del sacrificio, de mar a mar y seductor.
¡Musa servil! Sobre tu altar, un huracán de esperma.



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