Poema Subida Al Cerro (peregrinaje A La Cruz) de Giovanna Pollarolo



La cruz está en la punta del cerro.
Allí se salvaron, cuentan los viejos,
los pescadores y sus familias
cuando el mar se salió una noche
que el auto esté siempre mirando al cerro
aconsejaba mi abuela cada verano
el mar es traidor, uno nunca sabe.
Los sobrevivientes
cararon en sus hombros una cruz hecha con los maderos
húmedos
de sus casas destruidas
y la colocaron allá arriba, donde el mar no pudo llegar.
Cada lunes subían para dar gracias.
Cada lunes subíamos nosotras después del baño
de la tarde
en caravana
llevando velas blancas
y un palo a modo de bastón
para afirmar nuestros pies en la segunda curva, la más
peligrosa.
Arriba, rezábamos en voz alta un rosario completo
turnándonos los misterios gozosos.
Una vez mi madre
no sé si en agradecimiento a un favor concedido
o implorando un ruego
vistió la cruz con cintas de tafetán celeste:
ya en esa época no sólo se subía para agradecer por la vida
la cruz y el cerro también concedíanf avores
bastaba una promesa: subir todos los lunes que durara
el verano
a la misma hora
año tras año.



Poema Segunda Declaración, De Rodillas de Giovanna Pollarolo



No quiero santificar Tu nombre
pero lo santifico y musito:
Estira Tu mano y llévame contigo
a Tu reino
aunque no sea Tu voluntad.
Eres mi señor
y debes cuidar de esta sierva
ante Ti hincada
mira mi abatimiento, sácame de mis angustias
de este valle de lágrimas en el que vivo
mis días están en Tus manos
mis manos alzadas sólo ansían Tu benevolencia
llévame contigo
como si fuera Tu hija
como si fueras Mi Padre
presta oídos a mi ruego
como Dios, a Sus Bienamadas criaturas.



Poema Primera Y Única Declaración Del Señor de Giovanna Pollarolo



Yo sólo quiero que seas feliz,
no te amo
soy tu amigo y aprecio tu amor
mi cariño es infinito
pero no puedo darte lo que quieres
no me enciendes
tu piel no llama a mis manos
mi corazón está lejos de calmar tus afanes:
si me quedara no te haría feliz
tú no me haces feliz.
No soy tu Señor.
Soy apenas un hombre
detrás de los sueños
igual que un perro ciego ladrándole a los ruidos.



Poema Primera Plegaria de Giovanna Pollarolo



Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas
que por las no atendidas.

Santa Teresa

Si fuiste Tú el artífice
si ante Ti juramos
que seríamos el uno para el otro
en la enfermedad y en el dolor
en las buenas y en las malas
¿qué te cuesta, Señor
poner en su corazón un poco de amor;
en su cabeza, un poco de razón;
en su piel, un poco de deseo?
Yo sola no puedo convencerlo,
me ha dicho una y mil veces:
el amor se acaba
no sé qué va a pasar conmigo mañana o pasado
pero tengo otros sueños y quiero vivir para alcanzarlos.

Y es tan grande su certeza, Señor,
que sólo me queda implorarte.
Sólo Tú que eres Dios puedes hacer el milagro
en su corazón
en su cabeza, en su piel. Amén.

Noche a noche repito la misma plegaria
temiendo la voz imperiosa de Teresa
su rostro severo, su dedo en mi herida.



Poema Primera Declaración De La Esclava de Giovanna Pollarolo



Yo jadeo por ti.
Muero por tu mano en la mía
sueño con tu abrazo
mi ilusión es que un día me digas
ven, quiero besarte
te adoro, eres hermosa.
Yo podría si me dejaras
decirte mil veces
te quiero, quiero estar contigo
mañana, tarde y noche
a pesar de estos mil años
horas de horas viendo televisión
amor intenso
o tibio, o largo o breve.
Pero callo
sé que me despreciarías
como a una perra pegajosa y babeante
que no deja de mover la cola
la lengua afuera
cuando llegas;
que se orina en las alfombras
cuando presiente una caricia.



Poema Peregrinación Al Santuario De La Virgen De Las Peñas de Giovanna Pollarolo



Clavada ahí donde estás, entre las peñas del valle de Azapa
te miro otra vez.
He llegado de rodillas, sin zapatos
transitando el estrecho camino
y te ofrezco mi sangre derramada
ahora y todos estos años,
Santísima,
para que intercedas por mí ante Él
que como él no me quiere escuchar.
Dile, Señora, que perdone la falta de dolor y contrición
dile que algún día, si me escucha,
lloraré con pesar todas esas lágrimas que le debo:
ahora sólo el deseo de su amor me anima,
nada más me importa.
Así hablé, entre lágrimas y gemidos junto a cientos
de devotos mancos, cojos, paralíticos, ciegos.
Y de pronto una voz que parecía venir del cielo dijo:
Las penas de amor no le competen a la Santisima ni a Él.
Ellos tienen asuntos más urgentes que atender.

En el camino de vuelta, cruzando barrancos y abismos
supe, una vez más y para siempre, que mi plegaria no sería atendida.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos
estás de mis ruegos, de las palabras de mi clamor



Poema Miércoles De Ceniza de Giovanna Pollarolo



No quisiste humillar tu cabeza
ni mostrar tus lágrimas,
tampoco cambiar de vestido
cubrir tu cuerpo de cenizas
llevar un cilicio cuarenta días
en la cintura
para pagar tu culpa en pública penitencia.
Por todo ello, ¡he aquí!, me ha dicho Isaías
que te diga de parte de Dios:
no he oído tu oración ni he visto tus lágrimas
no te libraré de tus enemigos
tampoco te protegeré.
Temerás espantos nocturnos
los asaltos de las tinieblas en pleno día.
No mandaré ?dice Jeremías que Él ha dicho-
mis ángeles cerca de ti
para que te guarden en todos tus caminos.
No te llevarán en sus manos
tu pie
-y he temblado por ti al escucharlo-
tropezará en cada piedra.



Poema En La Playa de Giovanna Pollarolo



Mi hermana y yo jugamos paleta.
Pelota azul, raqueta de madera
en la arena, a la hora del crepúsculo.
Queremos tener calor para el obligado baño de la tarde
cuando la tarde es ya muy tarde.
Si no nos bañamos a esa hora
?lo sabemos desde niñas?
tendremos calor durante la comida
y no sabríamos sobrevivir el paso del día a la noche.
Manías, rutinas, costumbres.
Se trata
de transpirar.
Se trata
de no dejar caer la pelota de arena
por lo menos hasta contar cien.
Cueste lo que cueste.
Nos turnamos en el empeño:
a veces ella se esmera,
cuando se cansa, me esmero yo.
Así es el matrimonio, pienso,
mientras me estiro por encima de mi estatura
para responder el pelotazo
que envía
más allá de mi cabeza.



Poema En El Avión de Giovanna Pollarolo



compré una botella de champagne
¡Ilusa yo!
el viaje me hizo creer
que a mi vuelta
tú y yo, otra vez.
La botella está en la refrigeradora
helándose.



Poema El Sueño Del Domingo (por La Tarde) de Giovanna Pollarolo



El locutor atropella sus palabras
cada jugada anuncia el gol que no llega
Inca Kola la bebida de sabor nacional
¿Arde su carro ?
Llévelo a Automotriz Rivarde
antes de que sea tarde.
Domingos por la tarde :
él echado en su cama sin zapatos
en bividí
la radio a todo volumen
ella plancha y murmura
los sábados los odio
y los domingos… los detesto.
Después del almuerzo familiar
rociado con vino que no tomamos
entre el ir y venir de platos
sólo esperamos el click de la radio
para ser expulsadas al lado de la cocina
y poner orden al desorden de la fiesta.
Me juro que cuando sea grande
no seré como ella
y él al que aún no conozco
no será como él :
en mis días no habrá plancha
ni fútbol ni lamentos.
Los domingos por la tarde
sólo tiene voz el locutor
él vibra por la pasión de un gol
olvidado ya del amor
ella sólo murmura
yo sueño con mis Domingos de Gloria.



« Página anterior | Página siguiente »


Políticas de Privacidad