Poema La Flor De La Zarza… de Francisco Pino



Nadie supo cuán quise yo a este sitio
aunque este sitio sea tan extraña
nada. Le amé tan mucho y tan extraña-
mente que un día supe que este sitio

menos que pompa se venía a nada.
En el cosmos, lo sé, nada es el sitio
donde quise quedar. Y en este sitio,
que no es nada, quedar es no ser nada.

Flor de zarza en el orbe es este sitio,
sitio que dura tanto cuanto dura un junio
un mes o quizá menos; justo sitio

y justo tiempo; el de este extraño junio
que un granizar de pronto le hace un sitio
para otra flor de zarza en otro junio.



Poema Erratas Fundamentales de Francisco Pino



Méquina dalicada
máquina delicada
lo infernal celestial
el arúspice el nilo

de donde viene todo
adonde corre todo
el error el milagro
la espuma esa simiente

Justamente lo justo
la poesía siembra
cien mil niños un viejo
Sal la sal esa gracia

¡Dos erratas! ¿Edén?
un azul esa noche
el sembrado el barbecho
¡Máquina delicada!

el punto el corazón
redondez esa mota
el polvo y el ombligo
¡Méquina delicada!



Poema El Silencio de Francisco Pino



El silencio, ¿un mutismo?
¿Musita el horizonte
o tu propio interior?

Griterío ese árbol
de la caoba, ¿harina
o tu propio interior?

Lo salvaje, ¿esos tigres
en oasis? ¿dormidos?
¿o tu propio interior?

Te escuchas… ¡tan lejano!…
¿eres tú lejanía
o tu propio interior?



Poema El Paseo Con Mi Hijo de Francisco Pino



Porque
nunca más sentiré este pasado próximo
del paseo que tú y yo, hijo, por los pinos
acabamos de dar en la tarde de marzo
hundidos en la esencia del tomillo
y en el níscalo que crecen a la sombra dae los troncos robustos
me he venido a escribir.

Porque
se irá por el olvido, queriéndolo, esta dicha
que todavía siento de haber ido contigo,
viviendo entre los pinos, y en él perecerá
ella que sólo fuera de voz y de latidos
cima leve, levísima, más con fuerza sublime
me he venido a escribir.

Porque
si más fuerte que piedra pudo entonces alzar
lo más grande, la dicha de coincidir, difícil,
en el tiempo y en la sangre y el sitio, ese paseo
que dimos y ahora erige sólo ya a aquel suceso
de paz, como a otra paz, de desdén otro templo
mehe venido a escribir esta extrañeza, hijo.



Poema El Mendigo de Francisco Pino



Algo se muestra claro, nítido: Pedir.
He de pedir.
Aprenderé a pedir.
Mi oración arrancará de Dios mi persona.
Mi figura será revelada por mi oración.
Sin que las figuras del retablo colaborasen para salir al alba, ¿salieron al alba?
Como las figuras salí.
Del mismo modo que las figuras que trabajó otra mano y dibujó la luz, yo salí sin mí a mí.
Solamente en la oración trabajo mi persona y fraguo mi figura.
El mendigo soy. Sólo soy cuando extiendo mi mano a tu dádiva.
Como el mendigo, mi tarea es pedir.
Pediré habitar en la casa de Yavé todos los días de mi vida.



Poema A La Deriva de Francisco Pino



Flotar;
no se tiene la sensación de flotar.
Pero cuando recordamos fluidamente,
pero cuando no recordamos fluidamente;
en las horas en que dormidos;
allá, a la deriva,
allá, en la calma corriente de un río…
Nuevamente en la ribera, entre los verdes juncos descansa mi corazón.
¿Qué mano le acercará?
¿Qué mano se le acercará?
¿Por donde ha venido mi corazón?
Flotar…



Poema Yo He Usurpado Su Lugar… de Francisco Nájera



Yo he usurpado su lugar y he conocido el secreto.
Lo he entendido sin, sin embargo, llegarlo a revelar.
Ha sido solamente nuestro. Esta inmovilidad
que nos lanza contra las rocas y la soledad,
como las aguas en la tempestad, como las arenas
en la tormenta.
Yo he usurpado el secreto. Lo he arrebatado ignorándolo,
abriendole mi corazón sobre el puño de las manos.
He descubierto esta soledad que nos impulsa a ir y a ir
contra las aguas, entre esta oscuridad que las palabras
quisieran repudiar, hacer retroceder, pero a nosotros
no nos ha sido concedido tal gozo, tan pequeña felicidad.

Yo he conocido su secreto. Y he llegado a usurpar ese puesto.
Lo he recibido sin conocerlo. Lo he revelado sin hacerlo mío.
Ha sido solamente esta inmovilidad que nos impulsa a ir más
y más allá. Ha sido unicamente este silencio.



Poema Reflejos de Francisco Nájera



A solas y ya en mi habitación lo recuerdo.

Lo veo a mi lado nuevamente, la sonrisa cálida

y dulce la mirada. Recuerdo el olor a tabaco

que escapa de su boca

y sonrío.

Cómo quisiera poder, al extender los brazos, tomar-

le la cintura, sentir el calor de su cuerpo contra el mío,

sentir sus mejillas,

en las que la barba apenas si es promesa,

contra mi boca ardiente de caricias:

sentirle palpitar entre mis brazos cuando,

muy suavemente,

le susurro en el oído mi ternura y mi deseo.

Pero esta soledad de ahora es tan exacta

como la imagen que de él evoca la memoria,

y en ella el recuerdo de su cuerpo se repite,

eco de esa voz que ahora se me escapa para siempre?

Y he de esconder entonces las manos para evitar

que se quiebren cual palomas angustiadas,

y me he de morder los labios para ahogar el gemido

que al escapar me desgarra la garganta,

y en el vacío de esta habitación a solas

sólo puedo dejarme caer sobre la cama,

vacía ahora,

mientras la memoria se desnuda más y más de su recuerdo

hasta quedar únicamente este dolor que me atravieza con su rabia

y con su angustia,

con su temor,

con su impotencia.



Poema Poema de Francisco Nájera



Allá donde el sol es su sombra

y la tierra ya no es sino imagen;

donde el cielo refleja al abismo

y los mares se llenan de estrellas.

Allá donde la memoria calla y la imaginación

cesa.

Donde la palabra muere.

Allí

¡Poema!



Poema Poema En El Que Se Da Gracias A Dios de Francisco Nájera



Gracias Señor
-dice en voz baja-
por haberme dado todo lo que de ti
puede esperar un hombre en la tierra:
la angustia y el dolor, el horror
y la risa, la locura…
y la voluntad.
Y por haberme prometido, además, la muerte.



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