Poema Un Sordo Rumor De Nada de Eloísa Sánchez Barroso



Llegué tardía,
con una inmensa ilusión fraguada en la esperanza
de que todo sucediera.
Traía la ternura para regalarte;
bajo mis párpados, febriles vuelos de golondrinas
y maduros racimos en mi costado.
Llegué pródiga: puro deseo era de agasajarte.
Pero había ya ?en amorosa cópula? fecundado Dios
el codiciado centro de tu dilatada hondura.
Fue tu desmesura en todo, tu exaltación constante.
Qué derroche lujurioso cubrió tus primaveras
y empapó tu boca con el néctar añejo de los dioses…
Qué infinito acorde de prorrumpida música
deleitó tus armonías…
Henchida tú y enardecida, rebosando éxtasis,
pájaros míticos te brincaban regocijando la tarde,
mientras la oscura sinrazón del olvido
se adueñaba de mí. De mí, sí, que te amaba
con el transido desvelo de mi pecho enamorado,
que aguardaba de ti rendido fervor y mágica correspondencia.
Relegada quedéme, al agravio sometida de tu vértigo lunar
y tu ceguera. Y duéleme tu olvido de mí,
duéleme, sí, tu desdeñosa indiferencia.



Poema Tendré Que Volverme De Regreso… de Eloísa Sánchez Barroso



Tendré que volverme de regreso,
reclamando nada…
Y las vides se agostan en mis brazos,
y los pámpanos marchitos
se aferran a mis pechos.
Y un extraño pájaro ?en su garganta herido?
entre mis dedos se muere, se muere, se muere…



Poema Soy Yo de Eloísa Sánchez Barroso



Amor,
soy yo quien maduró tu piel
y robó guirnaldas
para trenzar con ellas
tu cabello;
quien dibujó abiertas rosas
en tus alongadas mejillas
y arrancó trémulos gorjeos
en tu asentado silencio.

Soy yo quien, con andariegas manos,
aprendió la suavísima geografía
de tu costado;
quien inundó tu boca
con la húmeda caricia,
y el vino de la tarde
escanció en tus aposentos;
y te habitó de alondras.

Soy yo quien, como enredadera,
por las dóricas columnas
de tus diamantinos muslos
trepó enardecido
buscando tu inocencia.
Y se adentró en tu carne,
como aguijón doliente,
mordiendo tu cintura.

Amor,
soy yo quien a tu lado aguarda,
de tu vientre,
la lenta floración de la semilla.



Poema Léxico Amoroso de Eloísa Sánchez Barroso



Todo en ti es palabra.
Y tu palabra
tiene la forma del deseo.
A veces, es rima que me derramas
con infinita destreza,
promesa, a veces, que me ahondas
con la suave magia de tu verbo.
Urgencia siempre en ti
por las húmedas cavidades de mi morada,
léxico amoroso
que halaga mi desnudez entera,
recital profundo que me mueve,
me conturba y me desarma.



Poema Voy A Engañarte Repetidamente De Ahora En Adelante… de Eloísa Otero



Cuéntame la verdad, sí.
Pero a ver cómo me la cuentas
.

Voy a engañarte repetidamente de ahora en adelante:
en todos los momentos de escribir.
Sin una sola seña
de cómo van las cosas. Para que sólo sepas lo que pueda leerse
de los hechos:
señas y contraseñas, pendular.



Poema Te Rescribo de Eloísa Otero



Te rescribo: «La historia de la carta anterior tiene algún viso
de verdad tan sólo,
la certidumbre de que pueda ser así,
o que se entienda así con ser de otra manera.»

Aquí nada resulta imperceptible: la palabra es una estrategia.
No hay diferencia entre aquello de lo que un libro habla y la
manera como está hecho,
y éste es en parte mi relato de tu historia y de su voz,
pero también un embalaje.



Poema Lo Siento Por Ti, Pero Voy A Escribirlo Todo de Eloísa Otero



«Lo siento por ti, pero voy a escribirlo todo.»

Tal vez así pretendías que yo me involucrase, que contara mi versión
de esta historia. Tengo una pequeña ventaja: tus cartas. Con ese regusto
a lo perdido y lejano de las frases.

Porque quizá se escriba también para que alguien en concreto sepa…
y aquí la palabra sea ya presuposición, duplicidad, pérdida.

Ya sabes.



Poema Con El Tiempo Parece Ir Asentándose La Rancia Teoría… de Eloísa Otero



Con el tiempo parece ir asentándose la rancia teoría de que
la permanencia es la forma,
condición inexcusable de ese silencio de cuerda tendida que
a veces se da.

Ser resulta repentinamente dañino a los muchos recuerdos.
Panteísmo para aquella necesidad con toda independencia de
quien,
imagen y/o reflejo,
la formaba.
Resulta, de ese modo, difícil contarte de las cosas.



Poema Voy A Nombrar Las Cosas de Eliseo Diego



Voy a nombrar las cosas, los sonoros
altos que ven el festejar del viento,
los portales profundos, las mamparas
cerradas a la sombra y al silencio.

Y el interior sagrado, la penumbra
que surcan los oficios polvorientos,
la madera del hombre, la nocturna
madera de mi cuerpo cuando duermo.

Y la pobreza del lugar, y el polvo
en que testaron las huellas de mi padre,
sitios de piedra decidida y limpia,
despojados de sombra, siempre iguales.

Sin olvidar la compasión del fuego
en la intemperie del solar distante
ni el sacramento gozoso de la lluvia
en el humilde cáliz de mi parque.

Ni el estupendo muro, mediodía,
terso y añil e interminable.

Con la mirada inmóvil del verano
mi cariño sabrá de las veredas
por donde huyen los ávidos domingos
y regresan, ya lunes, cabizbajos.

Y nombraré las cosas, tan despacio
que cuando pierda el Paraíso de mi calle
y mis olvidos me la vuelvan sueño,
pueda llamarla de pronto con el alba.



Poema Venid Amigos, A La Fiesta Mía de Eliseo Diego



Venid, amigos, a la fiesta mía,
a donde el campo grava el sol de rojo,
campo mi sangre en que mi vida acojo,
árbol mi sangre en que se encarna el día.

Pues mi casa renace en alegría
y el diario pan su eterno sol ofrece,
criaturas de mi sueño que os merece,
venid, amigos, a la fiesta mía.

Veréis que entera os doy la antigua tarde,
el camino y el árbol, la palabra
querida que dijimos ya muy tarde.

Pues cuando el pecho mi vigilia abra,
vendréis donde mi pan, donde mi vino arde,
al abrigado amor de mi palabra.

Poema escrito a la edad de 17 años



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