Poema Mar De La Tarde (iii) (los Cuatro Mares) de Enrique González Rojo



Lo que antes era fino concierto,
hoy es una sinfonía:
cobre de los intrumentos
en las cuerdas de oro del día.

La marcha heroica de la tarde
los sones del mar armonizan;
mas la batuta del sol desaparece
y la confución se inicia
los sonidos falsos de rocas-oboes
y apresuramiento en las olas flautistas.

Bajo el incendio de las nubes
el desorden se precipita,
y la vanguardia de las sombras
calla los cantos y rompe la lira.



Poema Mar Bajo La Luna (iv) (los Cuatro Mares) de Enrique González Rojo



Bajo la noche, de la nave
han salido las mismas preguntas:
-¿Acaso sabemos hacia dónde vamos?
-¿Nos habremos equivocado de ruta?

Hace tiempo que dejamos la tierra,
y por el mar de la aventura
arribaremos esta noche
a la capital de la luna…



Poema Yo Voy Alegremente de Enrique Gonzalez Martinez



VIDA…

Yo voy alegremente por donde va la vida,
entre vernales hálitos o ventiscas de otoño,
mirando cómo cuaja en la yema el retoño
o cómo voltejea una rosa caída.

Yo voy con el pie ligero y labio sonriente
a veces solo, a veces con el turbión humano,
y llevo mis ensueños cogido de la mano
y mi enjambre de rimas en torno de la frente.

Tengo una flama oculta que siempre va conmigo,
flama de amor que nunca se extingue ni consume;
si hay una flor al paso, aspiro su perfume;
si hay una fresca boca, corro a besarla… y sigo…

Yo soy como un viajero que cruza la floresta
sin que jamás le importe ni rumbo ni distancia,
a quien el bosque entona un himno de fragancia,
una canción de risas y un madrigal de fiesta.

Yo sé que viento y lluvias con ímpetu salvaje
suelen barrer las frondas; mas tengo yo un asilo
callado y misterioso en que esperar tranquilo
a que el sosiego torne y a que el torrente baje.

¡Oh mi divina gruta de goces interiores
en que la vida adquiere intensidad extraña,
que sólo yo conozco, que eternamente baña
un sol que prende luces y que revienta flores!

Allí callada y sola va a meditar el alma
como la linfa corre, como la alondra vuela;
allí el ensueño pasa cual fugitiva estela
que va regando espumas sobre la mar en calma.

Tristezas. . . sí las tengo; mas cuando el alma llora,
un inefable goce con mi dolor se aduna;
romántico trovero de las noches de luna,
soy lujurioso amante del sol y de la aurora.

Yo voy alegremente… De eróticas empresas
no la ocasión propicia esquivo, a fuer de sabio,
y en más de alguna boca bebió el sediento labio
la sangre de las moras y el jugo de las fresas. . .

Yo vivo alegremente; y al dar mi despedida
a mi postrer crepúsculo o a mi última alborada,
estrecharé en mis manos la mano de la amada
y cerraré mis ojos al beso de la vida.



Poema Y Pienso Que La Vida de Enrique Gonzalez Martinez



Y pienso que la vida se me va con huida
inevitable y rápida, y me conturbo, y pienso
en mis horas lejanas, y me asalta un inmenso
afán de ser el de antes y desandar la vida.

¡Oh los pasos sin rumbo por la senda perdida,
los anhelos inútiles, el batallar intenso!
¿Cómo flotáis ahora, blancas nubes de incienso
quemado en los altares de una deidad mentida?

Páginas tersas, páginas de los libros, lecturas
de espejismos enfermos, de cuestiones oscuras…
¡Ay, lo que yo he leído! ¡Ay, lo que yo he soñado!…

Tristes noches de estéril meditación, quimera
que ofuscaste mi espíritu sin dejarme siquiera
mirar que iba la vida sonriendo a mi lado…



Poema Tuércele El Cuello Al Cisne de Enrique Gonzalez Martinez



Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente;
él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.

Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con el ritmo latente
de la vida profunda. . .y adora intensamente
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.

Mira al sapiente búho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno…

Él no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
el misterioso libro del silencio nocturno.



Poema ¿te Acuerdas De La Tarde? de Enrique Gonzalez Martinez



¿Te acuerdas de la tarde en que vieron mis ojos
de la vida profunda el alma de cristal?…
Yo amaba solamente los crepúsculos rojos,
las nubes y los campos, la ribera y el mar…

Mis ojos eran hechos para formas sensibles;
me embriagaba la línea, adoraba el color;
apartaba mi espíritu de sueños imposibles,
desdeñaba las sombras enemigas del sol.

Del jardín me atraían el jazmín y la rosa
-la sangre de la rosa, la nieve del jazmín –
sin saber que a mi lado pasaba temblorosa,
hablándome en secreto, el alma del jardín.

Halagaban mi oído las voces de las aves,
la balada del viento, el canto del pastor,
y yo formaba coro con las notas suaves,
y enmudecían ellas y enmudecía yo…

Jamás seguir lograba el fugitivo rastro
de lo que ya no existe, de lo que ya se fue…
Al fenecer la nota, al apagarse el astro,
¡oh sombras, oh silencio, dormitabais también!

¿Te acuerdas de la tarde en que vieron mis ojos
de la vida profunda el alma de cristal?
Yo amaba solamente los crepúsculos rojos,
las nubes y los campos, la ribera y el mar…



Poema Soledad Tardía de Enrique Gonzalez Martinez



Soledad, bien te busqué
mientras tuve compañía…
Soledad, soledad mía,
viniste cuando se fue…

De tus brazos me escapé
cuando en tus brazos dormía;
estar a solas quería
sin adivinar por qué.

Toda la noche vagué,
por verte, soledad mía;
regresé rayando el día,
y dormida la encontré.

De puntillas me alejé
burlando su compañía
por hallarte, y no te hallé;
pero un día que volví,
no la encontré…

¡Ay, mi soledad tardía,
viniste cuando se fue!
Lloré porque no podía
hallarte, soledad mía…
y lloré porque te hallé…



Poema Salle Et Sille de Enrique Gonzalez Martinez



Quema a solas- ¡a solas!- el incienso
de tu santa inquietud, y sueña, y sube
por la escala del sueño…Cada nube
fue desde el mar hasta el azul inmenso.

Y guarda la mirada
que divisaste en tu sendero- una
a manera de ráfaga de luna
que filtraba el tamiz de la enramada-;
el perfume sutil de un misterioso
atardecer; la voz cuyo sonido
te murmuró mil cosas al oído;
el rojo luminoso
de una cumbre lejana;
la campana
que daba al viento su gemido vago…

La vida debe ser como un gran lago
cuajado al soplo de invernales brisas,
que lleva en su blancura sin rumores
las estelas de todas las sonrisas
y los surcos de todos los dolores.

Toda emoción sentida,
en lo más hondo de tu ser impresa
debe quedar, porque la ley es esa:
no turbar el silencio de la vida,
y sosegadamente
llorar , si hay que llorar, como la fuente
escondida.



Poema Rústica de Enrique Gonzalez Martinez



El retozo

No en retóricas vanas el osado
el tiempo pierde y la ocasión propicia;
es tentación muy fuerte la delicia
de aquel rostro gentil y sonrosado.

La fresca brisa y el mullido prado
avivan el afán de la caricia…
¡Fuera en verdad torpeza o estulticia
a Eros tutelar dejar burlado!

Ni fácil ni segura la victoria,
por alcanzar del triunfador la gloria
ninguna avanza ni tampoco ceja;

ágil el mozo, la doncella ducha,
uno del otro dignos, nueva lucha
de Jacob con el Angel asemeja.



Poema Porque Ya Mis Tristezas de Enrique Gonzalez Martinez



Porque ya mis tristezas son como los matices
sombríos de los cuadros en que la luz fulgura;
porque ya paladeo la gota de la amargura
en el dorado néctar de las horas felices;

porque sé abandonarme, con la santa inconsciencia
de una tabla que flota, sobre el mar de la vida,
y aparté de mis labios la manzana prohibida
con que tentarme quiso el árbol de la ciencia;

porque supe vestirme con el albo ropaje
de mi niñez ingenua, aspirar el salvaje
aroma de los campos, embriagarme de sol,
y mirar como en antes el pájaro y la estrella
-el pájaro que un día me contó su querella;
la estrella que una noche conmigo sonrió-,

y porque ya me diste la calma indeficiente,
vida, y el don supremo de la sonrisa franca,
sobre la piedra blanca voy a posar mi frente
y marcaré este día con otra piedra blanca…



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