Poema Alba Y Mi Modo de Carlos Martinez Rivas



Si se da cuenta de mi modo
Si lo logro

Si le da la vuelta mi modo
Entera y en redondo
Y si mi modo a su manera
Se le presenta como
Se le recomienda solo
Si la despierta con su codo
Si le restriega un ojo
Para que vea con el otro
Y si se le pega su tono
Y ya le suena como propio

Si lo logro

Si de mi modo se da cuenta
Tomo lo todo que la quiera

Porque el modo es el hombre. Ellas
Son sólo darse cuenta.



Poema Un Granizo Muy Blanco de Carlos Lopez Degregori



He debido esperar muchos años para que al fin
me recibieras.
Probé todos los filtros. Me hice de cajas de cuerda,
flores, talismanes
que dejaba en tu casa sin que lo notaras.
Recuérdame corriendo el picaporte.
Oculto entre los árboles enanos y rojos
que dan vueltas al jardín
o en el clavo que sostiene una fotografía
sin rastros de sonrisa.
Escúchame en la nota fatal de una mano
con las uñas comidas
que hace retroceder al piano,
en las palabras que trizan tus gafas y vuelan
el pañuelo.
Que el vino esté dispuesto y la comida caliente.
Los cubiertos vivos como gatos.
El reloj será un canario y el canario un ratón
y el ratón una trampa
o una jaula de música.

Bailaremos.

Crecerán brasas en el baño, en el armario,
en la cocina.

Caminarán autómatas los trajes.

Y cuando por la mañana tenga que marcharme
y escuches dormida el picaporte
un granizo muy blanco irá cayendo
un granizo muy blanco hasta cubrirlo todo.



Poema Tres Manzanas de Carlos Lopez Degregori



Y por qué se llamaría así este poema

Se llamará porque hay una manzana
Y por una sola vez el cuarto se abrió
Coincidiendo el cuerpo con la fruta

Manzana próxima
excitada
Irrumpiendo como un destino
0 un tatuaje
Fruto con fruto hasta tres
Mientras perdía atónito una de mis manos

No creas ciencia
amor
No hay lecho más cruento ni real
Sabiduría que ahora devoramos

Qué puede en el límite uno conceder

Nada
Tres manzanas
Y un poema un muñón de nuevo una manzana



Poema Los Lugares Prohibidos de Carlos Lopez Degregori



El horno
porque allí guardan los zapatos de mi padre.

La cama
porque hay duendes debajo
y han cavado una mina
sólo para extraer respiración.
Con el sol hallaba sus restos, sus guijarros
y aprendí que el placer
y la arena son metáforas.

Un guisado de coles que mi hermana envenenó.

El caballo devastado
sus relinchos y galope sin región
bajando con furia por la acequia.
Todo un año no escuché
leía El Tesoro de la Juventud
me masturbaba
como se riega la curiosidad
o lo invisible.

Siniestra
una caja de cristal
que todavía conservo.

Una impecable educación.

El cabello de mi prima Lucía
tres noches durmiendo una manzana
para hechizar a quién.
Las ciento ochenta perlas del collar de mi madre.
Las tijeras de Ramiro el peluquero.

El pozo
el siervo
el sapo.

Demasiado tiempo para escribir pocos poemas
para ser esencial:

La poesía abusa del más fuerte.



Poema La Cita de Carlos Lopez Degregori



Mañana se cumplirá otro año y no la encontrarás.
No acudirá puntual a esta plaza-de-lima vestida
de astillas multicolores y de trapos.
Preguntarás por ella inútilmente. Nada sabrán
los niños, los vendedores de plomo estrellas
amuletos, los mendigos, el mono
y el palo verde de la suerte del organillero.

La buscarás en 1994 en la luz rosada de las cárceles,
en los camales, en los fantasmas y olores
de cada dormitorio.
Enviarás miles de cartas.
Llamarás con una lengua marchita a todos
los teléfonos.

Pasará 1995
y nadie te habrá visto.
Ninguno recordará tu nombre, las marcas terribles
o perfectas de tu rostro,
si te parecías a una santa,
a una corza,
a un rabel,
si volabas gallinazos.
Y nadie podrá ya decir si cuando reías se incendiaba
una vara de membrillo, si eras hermosa
o jorobada.

Llegará 1996 con un perro baldado.

Aparecerá un nuevo cometa en 1997 y despertarán
en sí pared los edificios.

En 1998 nacerán flores siamesas.

Y cuando termine 1999 y sólo llueva querosene
acudirás puntual
a esta plaza-de-lima otra vez
y entonces puede que la encuentres

pero ya será tarde.



Poema Donde El Tren Se Llama Nieve de Carlos Lopez Degregori



Llámenosla novia o nieve cuando falte al hotel: detengan en la cama las sábanas su curso, tiemble la lámpara, salte de rasguños la cortina.

Que en la calle arda un perro.

Que todas las esquinas y las luces escuálidas den a un taxi escarnecido Que el taxi viaje leguas, plazas, mentidos horizontes y llegue al fin t una estación donde aguarde solo un tren escarnecido.

Pensemos que es un tren que viaja al cielo o a la novia o a la nieve. Abordémoslo. Perdámonos en el humo, en el frío, en los escondites que colman los vagones. Apoyemos los labios en el cristal helado y besémonos:
igual que a un mal espejo,
igual que a una pasajera atada a los rieles en un túnel.

Llámenosla nieve o pasajera.

Recojámosla.

Abriguémosla. Démosle maíz en su boca celeste. Contémosle historias con héroes, lobos blancos y el más feliz de los finales.

Creamos que deben ser ciertas las historias y bajémonos con ella en la siguiente estación donde el tren se detiene un momento a respirar.

Pero no será verdad y en la estación arderá otra vez un perro y nos estará aguardando un taxi con la puerta abierta

escarnecida.



Poema Caja Romana de Carlos Lopez Degregori



Me trajeron de Roma una caja vacía.
Para que encierres milagros, me dijeron, camaleones
quizás te ayuden a cambiar
porque deben ustedes saber que siempre he sido cruel
y desertor y anodino.
Pesaba.
La cerradura era de sangre. Las esquinas reforzadas de perfecto
metal.
Y no tenía fondo: paredes interminables oscurecidas de saliva,
respiración, murmullos entrecortados
pero de quién.

No la abras, me ordenaron.
Conténtate con mirar por el ojo marchito.
Ocúltala si quieres. Húndela como un sacrificio postrero
en el perdido lamentable mar.
Siempre la contemplo. Extiendo mi mano y simulo
una caricia:
entonces me precipito vencido
y espero temblando un nuevo día.
Hasta que me canse cartero y deba partir a medianoche
continuaré guardando cajas
pero de quién.



Poema Trova de Carlos Guido Y Spano



He nacido en Buenos Aires
¡qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte
he nacido en Buenos Aires.

Tierra no hay como la mía;
¡ni Dios otra inventaría
que más bella y noble fuera!
¡Viva el sol de mi bandera!

Tierra no hay como la mía.
Hasta el aire aquí es sabroso;
nace el hombre alegre, brioso,
y las mujeres son lindas
como en el árbol las guindas;
hasta el aire aquí es sabroso.

¡Oh, Buenos Aires, mi cuna!
¡De mi noche amparo y luna!
aunque en placeres desbordes,
oye estos dulces acordes
¡oh, Buenos Aires, mi cuna!

Fanal de amor encendido,
borda el cielo tu vestido
de rosas y rayos de oro:
eres del mundo tesoro,
fanal de amor encendido.

¿Quién al verte no te admira
y al dejarte no suspira
por retornar a tus playas?
Deidad de las fiestas mayas,
¿quién al verte no te admira?

De tus glorias que otros canten,
y a las nubes te levanten
entre palmas y trofeos.
Yo no asisto a esos torneos:
de tus glorias que otros canten.

Tu esplendor diré tan sólo,
si no del ya viejo Apolo
con la lira acorde y fina,
en mi guitarra argentina
tu esplendor diré tan sólo.

Voluptuosa te perfumas
de junquillos y arirumas;
cuando te adornas y encintas,
en las áureas de tus quintas
voluptuosa te perfumas.

Goza del Plata al arrullo
llena de garbo y orgullo,
criolla sin par, blasonante
de tu destino brillante,
goza del Plata al arrullo.

Triunfa, baila, canta, ríe;
la fortuna te sonríe
eres libre, eres hermosa;
entre sueños, color rosa,
triunfa, baila, canta, ríe;

¡Cuántos medran a tu sombra!
Tu campiña es verde alfombra,
tus astros vivos topacios;
habitando tus palacios
¡cuántos medran a tu sombra!

Bajo de un humilde techo
vivo, en tanto, satisfecho
bendiciendo tu hermosura,
que bien cabe la ventura
bajo de un humilde techo.

La riqueza no es la dicha;
si perdí la última ficha
al azar de la existencia,
saqué en limpio esta sentencia:
la riqueza no es la dicha.

He nacido en Buenos Aires
¡qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte
he nacido en Buenos Aires.



Poema Soneto At Home de Carlos Guido Y Spano



¡Hijos queridos! En la paz bendita
del heredado hogar hallad defensa
contra el violento entorno que nos tensa
contra el combate cruel que nos agita.

Como en vuestros abuelos se condensa
reconoced caballeresca cita
con la conciencia que a lo heroico invita
y rechazad vivir en la vergüenza.

Ejemplo es vuestra madre de la entrega.
Servid a los demás. Es su camino.
Intransitado y viejo al cielo llega.

Esto de mi docencia me imagino
que de un padre a sus hijos se trasiega:
que cada cual sea fiel a su destino.



Poema Soledad de Carlos Guido Y Spano



¡Oh soledad! ¡Oh murmurante río,
A cuya margen espontáneos crecen
Los árboles frondosos, que el otoño
Despoja ya de su hojarasca verde!

Huésped errante de la selva oscura
Di en estas limpias aguas. ¡Cuántas veces
Me vio la tarde, absorto en mis recuerdos,
Contemplando su plácida corriente!

La gran naturaleza, de mis penas
Oyó el lamento que hacia Dios asciende:
En su templo inmortal a quien la invoca
Seguro asilo y bálsamos ofrece.

Al dejar sin retorno estos lugares
Tan dulces a mi afán, llevo indeleble
Una impresión de gracia, de frescura,
Y hasta el sahumerio del paisaje agreste.

Como esas aves de amoroso instinto
Que en busca de calor el aire hienden,
Así mis pensamientos al amparo
De los afectos íntimos se vuelven.

¿Pero en cuál mejor sitio hallar la calma,
Y este silencio arrobador, solemne,
Que al fatigado espíritu conforta
Mientras las horas se deslizan breves?

Es aquí donde exhausto peregrino
Quisiera alzar mi solitario albergue,
¡Y arrullado del aura y de las ondas
Vivir lejos del mundo, para siempre!



« Página anterior | Página siguiente »


Políticas de Privacidad