Poema En Esta Tierra Redonda Y Plana (xl) de Carmen Naranjo



Me gusta estar con vos
me está gustando
es más creo que
sin vos se angosta el espacio
y falta aire
en rincones íntimos

qué lata
me estás gustando
y ese gustar
tiene aspecto
de levantarse temprano
con ojeras y lágrimas



Poema Desde Donde Nace La Voz (ii) de Carmen Naranjo



Contra los párpados cerrados,
¡qué dulces sueños abren su retablo!
Si pájaros fuéramos,
si tuvieran alas nuestras tristezas
y emigraran a la esperanza de una caricia!
Si una vez apenas
fuéramos un sueño:
el sueño manso que anida el grito,
el sueño tímido que el acomodo sacrifica.

En los espejos mirando a lo eterno
hay siempre muertos
muriendo una muerte exigente,
muriendo de sed de volver.
¿Los has mirado?
En los párpados hay siempre sueños,
que despiertan sobresaltados
como el desvelo de gatos aullando en las tejas
una noche negra sin tope de ángeles,
que siguen empolvados en los ojos abiertos,
que pretenden miopía de entraña profunda
para seguir mirando las máquinas sin sueño,
que se abren con hambre y pereza
y aprisionan en cuartos lejanos y oscuros
la voz plena, cautiva en la sangre,
que vuelve a dormir su apetito
de acariciar la punta de los árboles
y de ser papelote con hilos de fiebre tierna
en un cielo que no pregone misterio y angustia.



Poema Desde Donde Nace La Voz (i) de Carmen Naranjo



Desde donde nace la voz,
la voz plena, sin ortografía ni sintaxis;
la voz plena, sin los etcéteras de la impotencia;
la voz plena, sin los énfasis angustiosos;
la voz plena, desnuda de síes y noes;
la voz plena, que sembramos sobre nuestras camas
cuando somos un solo ser solitario
y no cabría en el universo
nuestra conciencia enorme
de ser vivo y despierto.
Desde esa voz y con esa voz
quiero hablarte para siempre,
simplemente hablarte.
No puedo darle la novedad luminosa
de los telones amanecientes.
No puedo caer en los ríos
para describir en piedra
este taloneo de amargos afanes.
No puedo quedarme en las cosas eternas
porque tengo sangre, tengo pies,
tengo adioses en el pelo
y olvidos en los ojos.
Hay dentro de mí un llamado de caminos.
En cada paso que doy, voy dejando pañuelos mudos.
A mi ausencia en tu ausencia,
¡qué inmenso himno de desconsuelo
empiezo a recordar entre un ayer y un mañana
(no vivido!;
pretendo dejar algo de mi voz,
esa voz plena que tú conoces
cuando a orillas de la noche
olvidamos la cadena de hormigas,
las llaves que resbalan en los pavimentos,
las hojas verdes que mueren a diario
en las calles y en los archivos.
Cuando frente a las estrellas
juntos oponemos,
desde distintas ramas,
un desafío de ser brillante.
Cuando sobre las camas,
desfiguradas por el cansancio
en nubes terrosas que peregrinan,
todo lo vemos y lo sentimos
con la agudeza de almas castradas,
intoxicadas de una ternura sin puerta.
Hermano,
desde donde nace la voz plena,
recíbeme con esta dádiva impotente.
Y en la larga mudez de mi ausencia,
recuerda el desvelo de mi lucha con la palabra.



Poema Decime Si La Prisa… (¿decime Si La Prisa…) de Carmen Naranjo



¿Decime
si la prisa es grito
que mata pájaros
con péndulos?
¿Decime
si la angustia es agobio
que acerca muertes
con taladros?
¿Decime
si elmiedo es oruga
que envuelve músculos
con tornillos?
¿Decime
si el amor es amargo
por el rato que retiene
y la vida que se lleva?
¿Decime
si podés decirme
dónde crece la luz
que sólo noche noche
me amanece en el alma?



Poema Tengo Miedo de Carmen Matute



Tengo miedo.
Qué difícil contarte esta verdad,
porque tú no sabes nada
sobre su vestimenta leve,
que se va deslizando
por los huesos
y se prende
como una enredadera amarga
en lo más hondo
de las raíces de la vida.
Qué importa.
Todo es tan inútil.
Uno está atrapado,
encogido como un feto,
sin luchar,
porque el miedo bestial
te ahoga, te aprisiona.
No hay sueños, ni recuerdos.
Sólo el agua glauca,
maligna,
que sumerge el cuerpo tembloroso
dentro del miedo.



Poema Noche Invernal De Un Anciano de Robert Frost



Más allá de las puertas, a través de la helada
que cubre la ventana formando unas estrellas
dispersas-, en la sombra, el mundo esta mirando
su cara: está vacía la habitación. Y duerme.
La lámpara inclinada muy cerca de su rostro
le impide ver el mundo. Ya no recuerda nada.
Y la vejez le impide recordar en qué tiempo
llegó hasta estos lugares, y por qué está aquí solo.
Rodeado de toneles se encuentra aquí perdido.
Sus pasos temblorosos hacen temblar el sótano:
lo asusta con sus pasos temblorosos: y asusta
otra vez a la noche (la noche de sonidos
familiares ). Los árboles aúllan allá afuera;
todas las ramas crujen. Una luz hay tan sólo
para su rostro, quieta, una luz en la noche.
A la Luna confía -en esa Luna rota
que por ahora vale más que el sol- el cuidado
de velar por la nieve que yace sobre el techo,
de velar los carámbanos que cuelgan desde el muro.
Sigue durmiendo. Un leño se derrumba en la estufa.
Despierta con el ruido. Sobresaltado cambia
de lugar. Es la noche. Respira suavemente.
No puede un viejo solo llenar toda una casa,
un rincón de los campos, una granja. No puede.
Así un anciano guarda la casa solitaria,
en la noche de invierno. Y está solo. Está solo.

Versión de Miguel Arteche



Poema Solo de Carmen Matute



Nada he sido
nada soy
sino escondida isla
sin pájaros
ni habitantes
sin voces que la pueblen
yerma
apenas viva
negra isla
huérfana
de la ternura de los nidos
región del vértigo petrificado
sin risas
ni panales
áspera isla soy
hondo lamento arrinconado
en la soledad del viento
polvo y sal
nutren mi médula
desterrada la plegaria
y la esperanza
sin astros finales
sin oráculos
sin nombre
yo la torturada.



Poema Punto G de Carmen Matute



Un desangrarse lento
remontable
hasta la más pérfida belleza
hasta el misterio de la carne inerme

un ciego encadenarse
a la vida
en medio de secretas humedades
fingiéndose criatura marina
o tal vez demonio
cómplice de un ángel
goloso y triste

un desangrarse
un encadenarse
un agonizar feroz
entre la luz imprecisa y virgen
de un eclipse
cerrados los labios y los ojos
pero abierta
extraviada
florecida.



Poema Presagio de Carmen Matute



Tras las ventanas que tamizan
la luz del sol que muere
aguardaba
el amor de un joven fauno,
su ternura despiadada,
su plenitud un poco melancólica,
el abismo
y la certeza del pecado
que me acechaban en el fondo
de la noche
fogosa de su boca.

Tras los párpados
guardaba ya
el dolor
de su mirada en sombra,
su proclamado
corazón infiel
de su olvido
la ciega certidumbre.



Poema Poeta Solo de Carmen Matute



Solo
como Borges
en el fondo de la rosa
torturado por báculos de plata
espejos laberintos
talismanes
viendo su ceguera de frente
sin árboles
ni caminos.
Solo
como Whitman el hermoso
se pie frente a sí mismo
sin máscaras
el poeta grita
en una calle
se da con la cabeza
en los muros deshabitados
solo
con su ira pertinaz.
A nadie importa
que ame el tun y la chirimía
la marimba
las tejas de sus indias
sus obscuros pies de adobe.
El poeta
se sienta a contemplar
a la joven Guatemala
-sangre y leche-
desangrándose violada.
El fuego de la furia
lo cobija
como un útero maligno
lo atrapa
bajo campanas delirantes
lo encierra en su caracol de llanto.
El poeta está solo
bajo el cielo azul indiferente.

Mayo 84



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