Poema Proclamación De La Esperanza de Ramón De Garcíasol



El aire se enrarece, adensa, espesa
hasta hacerse de plomo en los pulmones,
porque se está matando al hombre.

La sangre se entontece y aguachirla
de no salir al mundo y propagarse,
porque se está matando al hombre.

La luz de las estrellas palidece
y no consuela como en nuestra infancia,
porque se está matando al hombre.

La risa se deshoja, mustia, pasa
sin que nadie la coja y la disfrute,
porque se está matando al hombre.

El beso y el amor no tienen gusto,
agusanados de preocupaciones,
porque se está matando al hombre.

La selva está cercando nuestras casas,
y aúlla, brama y hoza en los umbrales,
porque se está matando al hombre.

Porque se está matando al hombre arde mi canto
tal un diluvio de oro por los trigos;
porque se está matando al hombre y nadie grita
quiero clamar hasta tirar las sombras;
porque se está matando al hombre mis palabras
quieren clavarse como puñaladas,
quieren herir, buscar raíces nobles,
dar coletazos que despierten siglos.

Le está doliendo su dolor al hombre,
un dolor que ya no es literatura
ni puede ser espanto y madamismo,
porque no quedará vivo quien cante
el naufragio indecente de las ratas:
porque los que se salven no tendrán memoria.

Está el hombre ante sí, trágicamente solo,
mientras las aguas crecen sin espera
ahogando justamente, santamente
lo que debe morir.

Perecerá quien deba perecer.
El hombre,
desnudo, hacia el mañana, sobre el miedo.

Por eso está mi canto repicando
sobre el fuego, la muerte, y os convoca,
hombres, para que proclamemos la esperanza



Poema Juncos de César Antonio Molina



Juncos del lago Titicaca,
juncos del antiguo Nilo.
Barcos en el desierto
herrados por el óxido.
Mares de arena.
Trigo, espigas, cebada:
aramos con las anclas.

Cómo quisiera no imaginar
a aquél que desconozco.

Cada uno debajo de su duna
y el sagrado simún sellando todo.



Poema Poeta En Mecedora de César Ángeles L.



dos.
se nos puede
ir.
las piezas humanas
se
mueven
con pies milimétricos
en un día
negro.

la microscopía
es
riesgosa
porque
te puede trocar en
entomólogo
de puertas clausuradas y
los muchachos y muchachas
no
traspasarán tu opaco umbral
ni virarán sus
desnudas pantorrillas
hacia tu tímida cala-
vera
que mastica cultísimos
libros
en una mecedora amarilla
donde habi-
tas
cual beatle adocenado
mientras los claveles en cadenas
fueron reprimidos
al pie de las rojas / minas
y de los terrones acorazados.
un grito conchesumadre
debajo de los ferrocarriles del Poder que
con zanahorias y
preservativos
infla tu gélida cultura
esa misma Cultura
que yo
coleccioné en estantes para
compulsivamente cada día
bajármela como a patitos
en alocada kermesse
yo el analfabeto o
nosotros
los que te veíamos en tu ventana
paranoica
triturando manzanas en
nuestras manos
al intuirte
sabio, diplomático y
deslizando por las orinadas paredes
del guáter
la ideología que nunca te nutrió
pero que siempre
enarbolaste
como el calzón de tu mejor amante
aquélla que agonizó por
tu amor de a / uno
y tú que soñabas
solitario, culto y
cosmopo-
lita
que ella dexfallecía de love
for you entretusbra-
zos transparentes
entre tuslabios quedecían
p o e m a s
resquebrajados
cual espejo inú-
til ante el ramalazo
de (tu) trágico presente

a veces
cuando te he querido un poco
abracé tu cuerpo fantasmal
y aunque apretados
manteníanse
mis ojos
he visto sobre tu hombro ciudades
prósperas
en un país-vital
obreros a través de la plaza
ocupando palacio de gobierno
artistas y campesinos que arrancaban tubérculos a
la panza de la tierra
negros cholos y chinos curioseando en la
suite de
los hoteles de luxe

y poco
a poco
nuestra ciudad fue otra
ninguno de los hiperyos
que te acosaban
recorrían ya las calles

los viejos monumentos las
sonrisas
enganchadas a
la amargura y a la individualidad
cedieron territorio.

con los ojos / inmóviles
y
abrazado aún a tu mentira
vi un cielo contundente
una rápida / eclosión de
fogatas internas
como jamás la decrépita patria
a la que cada hora
ofrendabas estúpida pleitesía
imaginó. así
al final me quedé a b r a z a n d o e l a i r e
m a r
b o t e l l a s a b a n d o n a d a s

tranquilo y agresivo
descendí en mis contradicciones
desde tu cultísima ventana de
paño púrpura, cardenalicia, feudal
hacia un Perú en filo
un Perú magenta:

brillante, coral rojo
sobre los senos de Diana



Poema La Guerra Y La Paz (incrustaciones En Una Pared) de César Ángeles L.



y prohíbele juntar las piernas para siempre

la guerra y la paz
&quoto estás con dios o estás con el diablo»:

te dije que era mentira
pero ya mejor no te digo esto

encorvas tu tronco y sumerges la cabeza
en un hoyo
húmedo, el mar
(Buñuel tiene una escena con avestruz)

y el Papa pontifica / dice:
la paz os dejo,

pero la paz es piedra solitaria
donde orinan los burros o camellos
del desierto
esta paz no es nuestra
no tiene olor / ni sonido / y es una
caja de cuero
muda con folios amarillos:

¿Atahualpa no entendió a Valverde
o al revés?

¿Y de quién fue la paz
y de quién la guerra?

?Who are you?
?Atahualpa, and you?
?Shit!

Sí, prohíbele (verano) juntar las piernas para siempre
que abra bien el ojo / y mire
el escenario en humo y sangre
decenas de individuos sucios y
tatuados
corriendo
huyendo
¿de Atahualpa o del otro?

el Cardenal en Lima
ansía la paz
pero la paz es hueso desabrido / que lamen multiplicados los perros

no juntes las piernas, amor
ábrelas / como el mar
hacia las certezas de hoy

porque el absoluto inexiste
aunque llores / por tocarlo o
pasarle tus perfectos labios temblorosos
mejor bésame y
estudia
la tensión dialéctica de
la piel
abriéndose / cerrándose
en palpitación cardial por ti
por tu belleza fuera de foco:
contornos entreverados como
el cotidiano
una ciudad nerviosa
como tu jadeo
un pito reventado como el tuyo
entre carros y
batallas como las nuestras nocturnas
y diurnahs
sangre derramada
en menstruación de trincheras expectantes

?&quotla neblina es una solapa super
ficie de orgasmo»
para nacer he nacido y
para nacer hay que morir

el viejo / orden pasa con sus cadáveres
sobre la proa
la neblina invade
Hitchcock menea la cabeza y dice:
?En el cine todo lo que quieras
pero nadie tiene derecho de quitar la vida a otro

Es la culpa / la paz
el Papa pontifica el
Cardenal reclama unión de los peruanos:
El Perú es un pueblo
que quiere paz

?&quotNingún cilindro se llena
sin vaciarse»

¿y qué hay al centro de una rueda que gira?

sólo el centro
rubí en vértice
un alma magenta
nacido desnudo entre c a r r o c e r í a s i n c e n d i a d a s

la paz no existe sin la guerra ni el amor

amo la paz no la paz de la oveja

penetraré tus nalgas sólidas
/el mar erguido/
gritarás gritaré

El dominico Valverde solloza al infinito
sol sobre nuestro polvo

y la nave del viejo orden va
sin culpa con sus cadáveres arrastrados

dirás qué riiiiico!
sudaremos
el Imperio será nada
y los tarugos negarán
como aprendieron en el cole-
gio

sólo entonces el ajeno
rosedal
y húmedas espadas hibernando sobre rocas:

todo embarrado de belleza



Poema La Mujer Ideal de Cecilia Vicuña



Desde hace cincuenta años
se ha estado eligiendo en Inglaterra
La Mujer Ideal.
Cada año incontables jovencitas
concursan en los siguientes rubros:
Elegancia
Rapidez de Arreglo
Belleza
Arte de Cocinar
Arte de Planchar.
La más bella y diligente
obtiene el título.

Otros estudiosos han dedicado
su vida a observar los destinos
de las cincuenta Mujeres Ideales
que lucían tan bellas y normales
durante el concurso.

Se llegó a la conclusión
de que treinta de ellas
se habían convertido en alcohólicas,
diez en drogadictas
y otras diez en Dueñas de Casa
relativamente infelices:

Marie José Berlant: después de algunos años
de vagabundaje sexual
casó con un Conde Mayor,
se hizo alcohólica
y hoy descansa
en un asilo de ancianas.

Juana Mardoquí: felizmente enamorada
casó con un profesional,
fueron muy felices
hasta que él se suicidó
y ella gastó los últimos años
de juventud en el amor.

Jovita Desmanes: aficionóse a viajar,
después de varias ofertas,
optó por la soltería.
Dicen que la heroína
fue su única fiel compañia.

Estrella Martínez: visiblemente extrovertida,
alcanzó notoriedad nacional.
La excesiva alegría
dio con ella al fondo
de un canal,
al que se dirigía a toda velocidad
en su Mercedes tapizado de Jaguar.



Poema Amada Amiga de Cecilia Vicuña



Las personas que me visitan
no imaginan
lo que desencadenan en mí.
C. no sabe que sueño
con acariciarla
sin que me vea
mientras le echa dulce de camote
al pan parece que juega
con cálices y piedras sagradas,
el modo como levanta la mano
para llenar el cuchillo
de mantequilla
es un gesto
donde los mares hacen equilibrio
donde las mujeres que tienen frío
se solazan.
Tiene oleajes y consecuencias
como una línea en el radar.
Cuando se levanta la falda
para mostrarme el calzón plateado
veo grupos ondulantes de caderas
que repiten la redondez
y la perfección
hasta alcanzar una estridencia grande.

Anhelo que no se mueva demasiado
par a alcanzar a vivir en ella
a respirar y dormir
en esas planicies.
Está tan oscuro el muslo
tan brillante el pelo
que parece habla en otro idioma.
Lo que digo es tan torpe
pero cómo voy a decir:
«Eres tan hermosa»
«Me alegro tanto
de que hayas llegado.»
Cuando subo el libro del Renacimiento
donde vemos primitivos italianos
quisiera decirte:
«En esta ciudad te encuentro»
«Tú eres esas colinas»
«Tú las pintaste.»
Tus dedos son iguales
a la curva de las aletas
de la sirena
representada en la alegoría.
Pero no es exactamente esto.
Tú eres de un país con ciudades
de Lorenzetti.
Tú y yo alguna vez
volveremos a esa ciudad.

No sufras porque en este cuadro
dos mujeres se acarician
yo alguna vez te acariciaré.
No te preocupes de que estés envejeciendo,
tú vas a otra clase de tiempo
y yo también.
Aliméntate del relato que me haces
de la copa de vino
cruzando el umbral.
Aliméntate y enjóyate,
no dejes de soñar con el cuadro.
del maestro de Fontainebleu
donde una mujer
le toma a otra un pezón:
durante épocas enteras
nadie soltará tu pezón.

Quiero sufrir
enterrarme en ti,
ahorcarte y hacer un hoyo profundo,
donde te empiece a tapar la tierra
lentamente y ver tus colores
pudrirse bajo el café.
¿No te gusta tanto la combinación
de violeta y café?

No quería hablarte de la muerte
pero ya que la temes tanto
¿cómo no voy a hablar?
Es escaso el tiempo
que tenemos para vernos
y conversar.
Me gustaría ser hombre
para seducirte y obligarte
a que abandones tu casa
y te olvides de todo,
pero esta idea no me gusta.
Separados y solitarios
los hombres siempre están fuera
y nada necesitan con más urgencia
que estar dentro,
probar alguna tibieza,
altas y bajasmar.

Estoy cansada de ti
de tus resistencias
y conciencias.
Nunca te dejas llevar,
me gusta más que no lo hagas,
cuando lo haces
parece que el corazón te va a estallar
te va a florecer
te va a doler.

Es mentira que me haya cansado.
Es de mí que me canso.
Deseo verte nada más
que te enamores de otros
y nunca te apercibas de mí.

Cuando te vistes con camisa de franela
y calcetines de lana
por una semana
y te afeas y avejentas
para morir un poco
quiero estar cuando resucites
y sea una gloria de ojos húmedos
y oscuros.

Quiero ser un indio
que está escondido en las montañas
y nunca viene a las laderas
porque todo le duele.

Iluminarme con mis propias luces.

Naciste del cruce
de tu madre con la muerte,
ni siquiera en la infancia
habrás sido rosada.
Los que hacen el amor contigo
creen que nunca regresarán
que se van a hundir
que les vas a tejer
una tela húmeda en la espalda
y como es probable
que tengas conexiones
con la boca de los volcanes
por ahí tirarás a tus amantes
y si ellos se liberan
es porque te compadeces.

Te tengo miedo
porque no puedes mirarme
como yo te miro
no puedes amarme
como yo te amo
no puedes ni siquiera
desear acariciarme
y vivir algún tiempo conmigo
haciéndome peinados góticos
o pidiéndome que revuelva el té
con la punta de mi pezón.

Tu lado humano
no está a la altura
de tu lado bestial.
Algunos te imaginan dueña
de regiones orgullosas
y llenas de daño,
pero los que te han visto
con fiebre
o en épocas de menstruación
te aman muy en contra
de tu voluntad,
si es que tienes voluntad.
Solamente una intensidad
le da poderes a tu vida
y la muerte se ve acabada
por fuentes peludas
y calientes miradas

Qué daría la muerte
porque no tuvieras
esos ojos redondos
ni esos senos
ni esos muslos
ni esos tobillos
para dominarte
envolverte y guardarte
de una vez por todas.



Poema Pero A Tu Sombra, Amor de Ramón De Garcíasol



Rompe el tabique, trae a la ceguera
el diálogo, tu música. Me llenas
de otra luz esta carne donde penas,
recuerdos van. Tú sigue, compañera,

cogida de mi mano. Me redime
esa voz tan alzada de romero,
de campo con simienza y caminero
paso. Veo en tu verbo, creo. Dime

por qué este olor -¿es mayo?-, cómo ha sido.
Habla o calla, mujer, pero a mi lado,
pero a tu sombra, amor, pero a tu oído,

pero a tus brazos. Habla o calla, esposa,
pero ahí. ¡No me sienta abandonado
sobre la Tierra inmensa, silenciosa!



Poema Es Que No Suenan Los Teléfonos… de Cecilia Ortiz



¿Es que no suenan los teléfonos a estas horas?

Suena maldito
premonición sin números
haz la llamada al mundo
dime que estás
que por esta hora vives
hilo mágico
apacigua esta tortura
esta duda esférica



Poema Autorretrato de Cecilia Ortiz



Cecilia mía
Terciopelo
Mi vida
Asaltas y seduces
Anima destructiva
Que preserva el alma
Querida iluminada
Construyes y azotas
Enamorada de tus defectos
Envidiosa de tus placeres
Ignorada por los espejos
Seducida por los ojos
Rara comedida
Inconmensurable
¿Cómo fue que llegaste a este mundo?
Desposeída privilegaiada
Aterida
Risa a carcajadas de jugar por los otros
Revendida postrada
Protituida santa
Tormento sereno de tus noches
Alba de casas
Acariciado la humedad
De una sola soledad
Cristalina borracha
Borrada y aparecida
Cuando tú quieras Cecilia
Saldremos otra vez
pero eso sí
Con la máscara
por favor sin ella
Me estoy acercando al triunfo de quererte
Espíritu retorcido
Naufragante
Viva muerta
A como dé lugar
Tremendista arrepentida

Culpable sin una culpa



Poema Sugestión de Cecilia Meireles



Sucede así ?cualquier cosa
serena, libre, fiel.
Flor que se cumple, sin pregunta.
Ola que se violenta, a causa de ejercicio indiferente.
Luna que envuelve igual a los novios abrazados y
a los soldados ya fríos.
También como este aire de la noche: susurrante de
silencios, lleno de nacimientos y
pétalos.
Igual a la piedra detenida, conservando su demorado destino.
Y la nube
leve y bella, viviendo de nunca llegar a ser.

La cigarra quema en su música, al camello que mastica
su larga soledad,
Al pájaro que busca el fin del mundo, al buey que va
con inocencia hacia el monte.
Sucede así, cualquier cosa serena, libre, fiel.
No como el resto de los hombres.



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