Poema Nada de Claudia Casal Toledo



No sé de cumbres ni de rosas,
todo lo que pienso es ya olvidado.
No tengo soberbia en mis adentros,
ni siquiera temores.
Nada enreda los abismos.
Tiño la vida de colores muertos,
de cenizas rojas.
Estoy sola ¡Sí! Estoy sola…
y no espero nada,
ni tu espejo, ni las sombras.
Soy un Aquiles que dejó talones,
que murió sin una causa,
sin estar presente en todas las batallas.
Traigo el mundo cubierto en una bolsa de tierra.
Soy una explosión de alcoholes fragmentados,
materia que se hundió en el lodo,
espectro de pisadas secas,
ni siquiera letras, versos o poema.
Soy nada sin causas,
espectáculo sin cruces,
materias desplomadas.
Nada sin ti,
más que nada.
¡Nada!



Poema Claudia Casal Toledo 1 de Claudia Casal Toledo



Los pasos del profeta

Anda el profeta de paso por la luna,
hace suyo el silencio y pierde la nostalgia.
No ha descubierto el afán de conseguir su premio
¡Calla!
Sumerge su vida y vierte el perdón de la palabra,
sus ojos se ahuecan,
su espíritu sigue los caminos de aquellos que se fueron.
Dejo a Desdémona en los brazos de aquel moro… y siguió…
Consumido por la piel de sus ausencias besaron sus labios púdicos,
su frente no sintió jamás aquello besos,
nunca poseyó la piel desnuda de una virgen,
no hizo suyo el atardecer de un ciervo herido
y se desplomó con cuatro piernas y un costado.
Solo años después descubrió que andaba por el mundo
con dos únicos zapatos,
que su piel no era la misma,
caminaba en círculos errantes de su propia vida,
no logró cumplir su fiel mandato.
Al pobre profeta
le faltó siempre la cruz para clavarse.



Poema La Estampa De Los Olvidados de Claudia Casal Toledo



En la cruz murió el hombre un día,
Pero se ha de aprender a morir
en la cruz todos los días?

José Martí (El presidio político en Cuba)

Fui a la muerte sin zapatos ni virtudes,
lejos de sombras y huesos,
cáscara de lamentos.
Envejecí en tres días y dos noches
secundando los pasos de las calles ausentes.
No me vi titubear cuando la rosa me pidió un deseo.
Ayer fui un árbol lamiendo sus raíces,
caudal de libros estacionando pájaros,
desventuras de una enciclopedia.
Ayer fui un eclipse de gaviota
lanzando a sus adentros
cuatro vientos de marea.
Hoy
soy solo una estampa
en la vida de los olvidados.



Poema Irreverente Dios de Claudia Casal Toledo



Hoy soñé los lamentos de mi suerte,
un color de sombra en la llovizna.
Dios, nunca pensó en crueles realidades,
se inventó su mundo a mis espaldas.
No me permitió soñar las primaveras
y me encontré a las cinco de la tarde
soñando un puño de palabras.
Ahora van errantes los caminos
pensando soñar que están llenos de pisadas,
sin lombrices muertas,
torturas de otros tiempos.
¡No Dios!
No me diste un sueño bien pensado,
malgastaste tus horas comunes
pues al final del viaje
siempre hay quien sueña
con palomas blancas.



Poema Fuerzas De Saberte de Claudia Casal Toledo



Hoy podría sacar las sombras de mis noches,
levantar a los piratas comulgados por la historia,
hacer un monumento en nombre de tu cuerpo.
Podría causarle glorias a la muerte,
descifrar enigmas que a nadie responden,
invocar indefinidas causas perdidas por el tiempo.
Hoy
mis fuerzas están en pleno golpe,
desatando tus suburbios,
mirándote reír de cualquier cosa,
abstracta de otras vidas.
Me desnudas hoy
como un adolescente que buscara aquel misterio,
como cuando te sobran las ganas de mirarme
y dejo que tu vientre me domine,
que me saque de las sombras y las dudas
por noventa días concebido,
de besarlo… por noventa días…
Yo que nunca amé más de la cuenta,
siento que hoy te amo como solo Claudia sabe
y nunca supo,
como cuando se redimen las distancias
y se altera el pensamiento de los actos
y se siente el pecho lleno
y se acude al grito,
al espasmo,
a la violencia del amor
inhóspito antes en mi cuerpo.
Hoy sé que tengo fuerzas… y nadie me lo ha dicho,
hoy puedo desarmar cualquier leyenda… que nadie ha contado,
hoy sé más que Dios,
más que cualquier grande señor de las historias.
Hoy
no necesito más sabiduría
que haberte aprendido de memoria.



Poema Después De Todo, Ni Palabra de Claudia Casal Toledo



?Y si después de tantas palabras
no sobrevive la palabra?.

Cesar Vallejo

Hoy no tengo nada que decir.
Soy un cuerpo y una boca que comulga,
un ente que ha hundido su nombre en el barro.
Hoy he paseado por los signos de la historia.
Me veo y no soy piel,
soy un espectro en las miradas,
antípoda y susurro de un estruendo,
soy un dúo, un trío, un Full de Ases,
escalera sin peldaños ni pisadas,
el cántaro roto de una fuente octogenaria.
Ya sé,
ya sé que aun no he dicho nada,
mas no importa,
no será la vez primera
que un poeta
se quede sin palabras.



Poema Después Del Examen de Esther Giménez



Y contigo aprendí
el vuelo con motor de los vencejos,
la urbanidad precisa
de un gorrión
y su descuido espía.

La distinción de estimas y de aprecios;
a plancharle la ropa
a la pasión
y dónde se coloca.

Y también aprendí
los nombres en el nombre del silencio.
y que hay que darle gusto
al profesor
lo mismo que al alumno.



Poema Del Viento Del Sur Y El Amor de Claudia Casal Toledo



Fue testigo el viento
y cinco noches cabalgadas
del único rincón de tus entrañas.
Tal vez del sudor de las simientes
vertidas de tu sexo.
Fue testigo de las cifras
definidas por la historia.
Sabe bien el viento
de amores en la orilla,
sabe que… además
hay almas que se pierden,
que hay almas que tumban las promesas,
que recorren los caminos
sin sustancias ni alegatos,
luchas ni promesas.
Pero al viento no le agradan esas almas,
es por eso que reía al vernos pasar,
cuando advirtió que las nuestras no eran de aquel modo
que se pierden en lloviznas.
Y así se hizo testigo de los días,
de palabras pronunciadas.
Se hizo testigo ? quizás ? de nuestras sombras,
de la forma de amar en pleno llanto,
de tumbar el mundo en nuestra espalda.
Y fue así que nos amamos,
como si se deshojaran las nostalgias,
vestidas y sin ropas… de cabeza…
con todas las manos y las piernas,
con las tres mil bocas implacables,
y la certeza
y la voz
y todo el cuerpo.
Pregunte alguien si es que tiene dudas,
que pregunten pues,
fue testigo el viento.



Poema Búscame de Claudia Casal Toledo



Búscame allí
donde baten los misterios,
donde anida el corazón de los poetas.
Búscame
en los poros de tu cuerpo,
en los pliegues más profundos de tu piel,
allí donde he muerto y renacido tantas veces.
Búscame además
donde menos se te ocurra,
en portales,
cementerios,
espacios inherentes de las sombras,
en cada niño que pierde su cometa.
Búscame
(repito)
búscame en tu sexo,
donde retozo los caudales exhumados,
donde vivo a la locura de los gritos.
Búscame
¡Sí!
Búscame
si no en misterios,
portales,
cementerios,
si ni siquiera me descubres en tu sexo,
búscame en ti
y entonces sí
sabrás donde encontrarme.



Poema Discurso En Loor De La Poesía (iii) de Clarinda



Y vosotras, antárticas regiones,
también podéis teneros por dichosas,
pues alcanzáis voto, como en otras cosas.

¿Dónde vas, Musa? ¿No hemos presupuesto
de rematar aquí nuestro discurso,
que de prolijo y tosco es ya molesto?

¿Por qué dilatas el difícil curso?
¿Por qué arrojas al mar mi navecilla,
mar que ni tiene puerto ni recurso?

¿A una mujer que teme en ver la orilla
de un arroyuelo de cristales bellos,
quieres que rompa al mar con su barquilla?

¿Cómo es posible yo celebre a aquellos
que asido tienen con la diestra mano
al rubio intonso dios de los cabellos?

Pues nombrarlos a todos es en vano,
por ser los del Perú tantos, que exceden
a las flores que Tempe da en verano.

Más, Musa, di de alguno, ya que pueden
contigo tanto, y alza más la primas,
que ellos su plectro y mano te conceden.

Testigo me será sagrada Lima,
que el doctor Figueroa es laureado
por su grandiosa y elevada rima.

Tú, de ovas y espadañas coronado,
sobre la urna transparente oíste
su grave canto, y fue de ti aprobado.

Y un tiempo fue que en tu Academia viste
al gran Duarte, al gran Fernández digo,
por cuya ausencia te has mostrado triste.

Fue al cerro donde el Austro es buen testigo
que vale más su vena, que las venas
de plata que allí puso el cielo amigo.

Betis se ufana que éste en sus arenas
gozó el primer aliento, y quiere parte
el Luso de su ingenio y sus Camenas.

Quisiera, ¡oh Montesdoca!, celebrarte;
mas estás retirado allá en tu cama,
cuando siendo a Febo, cuando a Marte.

Pero como tu nombre se derrama
por ambos polos, has dejado el cargo
de eternizar tus versos a la fama.

Del Tajo ameno por camino largo,
un rico pescador las aguas de oro
trocó por Tetis y su remo amargo.

Mas no pudo al Perú tanto tesoro
ganar, sino ganando a ti, ¡oh Sedeño!,
regalo del Parnaso y de su coro.

Ya el mundo espera que del grave ceño
de Glauca el pescador tuyo le cante;
mostrando el artificio de su dueño.

Con reverencia nombra mi discante
al licenciado Pedro de Oña; España,
pues lo conoce, templos le levante.

Espíritu gentil, doma la saña
de Arauco (pues con hierro no es posible)
con la dulzura de tu verso extraña.

La Volcánea, horrífica, terrible,
y el militar elogio, y la famosa
miscelánea, que al Inca es apacible;

la entrada de los Mojos milagrosa
la comedia del Cuzco y Vasquirana,
tanto verso elegante y tanta prosa,

nombre te dan y gloria soberana,
Miguel Cabello y ésta redundando
por Hesperie Archidona queda ufana.

A ti, Juan de Salcedo Villandrando,
el mismo Apolo délfico se rinda,
a tu nombre su lira dedicando;

pues nunca sale por la cumbre Pinda
con tanto resplandor cuanto demuestras
cantando en alabanza de Clarinda,

Ojeda y Gálvez, si las plumas vuestras
no estuvieran a Cristo dedicadas
ya de Castalia hubieran dado muestras.

Tal vez os las ponéis y a las sagradas
regiones os llegáis tanto, que entiendo
que de algún ángel las tenéis prestadas.

El uno está a Trujillo enriqueciendo,
a Lima el otro, y ambos a Sevilla
la estáis con vuestra musa ennobleciendo.

Déme su ingenio Juan de la Portilla,
para que enlace su fecunda vena,
que temo con mi voz disminuidla.

La antártica región que al orbe atruena,
con Potosí celebrará su nombre,
nombre que el cielo eternizarlo ordena.

Gaspar Villarroel, digo aquel nombre
que a pesar de las aguas del Leteo,
con verso altivo ilustra su renombre;

aquel que en la dulzura es u Orfeo,
y un griego Melesígenes en ciencia,
y en majestad y alteza un dios Timbreo.

Este, por ser quien es, me da licencia
que abrevie aquí las alabanzas suyas;
que es símbolo el callar de reverencia.

Mas aunque tú la vanagloria huyas
(que por la dar mujer será bien vana),
callar no quiero, ¡oh Avalos!, las tuyas;

y cuando calle yo, sabe la Indiana
América muy bien cómo es con Diego
honor de la poesía castellana.

Con gran recelo a tu esplendor me llego,
Luis Pérez Angel, norma de discretos,
porque soy mariposa y temo el fuego.

Fabrican tus romances y sonetos
(como los de Anfión un tiempo a Tebas)
muros a Africa a fuerza de conceptos.

Y tú, Antonio Falcón, bien es te atrevas
la Antártica Academia, como Atlante,
fundar en ti, pues sobre ti la llevas.

Ya el culto Tasso, ya el oscuro Dante,
tienen imitador en ti, y tan diestro,
que yendo tras su luz, le vas delante,

tú, Diego de Aguilar, eres maestro
en la escuela Cirrea graduado,
por ser tu metro honor del siglo nuestro.

El renombre de Córdoba, ilustrado
quedará con tu lira; justa paga
de el amor que a las Musas has mostrado.

No porque al fin, Cristóbal de Arriaga,
te ponga de este elogio, eres postrero;
ni es justo que tu gloria se deshaga;

que en Pimpla se te da el lugar primero,
como al primero que con fuerza de arte
corres al parangón do llegó Homero.

De industria quise el último dejarte,
Don Pedro ilustre, como a quien Apolo
(por ser tú Carvajal) dio su estandarte.

Ni da el Perú, ni nunca dio Pactolo
con sus minas y arenas tal riqueza
como tú con tu pluma a nuestro polo.

Elpis Heroida, présteme la alteza
de tu espíritu insigne, porque cante
de otros muchos poetas la grandeza:

mas, pues humano ingenio no es bastante,
saquemos de lo dicho este argumento,
si es buena la Poesía: es importante

Ser buena por su santo nacimiento
y porque es don de Dios, y Dios la estima:
queda arriba probado nuestro intento.

Ser importante pruébolo: la prima
siento que se destempla, y voy cansada,
mas la razón a proseguir me anima.

Será una cosa tanto más preciada
y de más importancia, cuanto fuere
más provechosa y más aprovechada.

Es de importancia el Sol, porque aunque hiere
con su rayos alumbra y nos da vida,
creando lo que vive y lo que muere.

La tierra es de importancia porque anida
al hombre, y así él como a los brutos
les da, cual justa madre, la comida.

Todos los vegetales por sus frutos
son de importancia, y sonlo el mar y el viento
porque nos rinden fértiles tributos.

No solo es de importancia un elemento,
mas una hormiga, pues su providencia
al hombre ha de servir de documento.

Cada arte importa, importa cada ciencia,
porque de cada cual viene un provecho,
que es el fin a que mira su existencia.

Pues si una utilidad hace de hecho
ser cada cosa de por sí importante,
¿qué importará quien muchas nos ha hecho?

Es la poesía un piélago abundante
de provechos al hombre; y su importancia
no es sola para un tiempo ni un instante.

Es de provecho en nuestra tierna infancia,
porque quita y arranca de cimiento,
mediante sus estudios, la ignorancia.

En la virilidad es ornamento,
y a fuerza de vigilias y sudores
pare sus hijos nuestro entendimiento.

En la vejez alivia los dolores,
entretiene la noche mal dormida,
o componiendo o revolviendo autores.

Da en lo poblado gusto sin medida,
en el campo acompaña y da consuelo,
y en el camino a meditar convida.

De ver un prado, un bosque, un arroyuelo,
de oír un pajarito, da motivo
para que el alma se levante al cielo.

Anda siempre el poeta entretenido
con su Dios, con la Virgen, con los Santos,
o ya se baja al centro denegrido.

De aquí proceden los heroicos cantos,
las sentencias y ejemplos virtuosos,
que han corregido y convertido a tantos.

Y si hay poetas torpes y viciosos,
el don de la Poesía es casto y bueno,
y ellos los malos, sucios y asquerosos.

El lirio, el alhelí del prado ameno
son saludables; llega la serpiente,
y hace de ellos tósigo y veneno.

Por esto el ignorante y maldiciente,
tanta seguida viendo, y zarabanda,
infame introducción de infame gente.

La lengua desenfrena y se desmanda
a condenar a fuego a la Poesía,
como si fuese herética o nefanda.

Necio: ¿también será la teología
mal, porque Lutero el miserable
quiso fundar en ella su heregía?

Acusa a la Escritura venerable,
porque la tuerce el mísero Calvino
para probar su intento abominable.

Quita los templos adonde el Rey divino
le ofrecen sacrificios, porque en ellos
comete un desalmado un desatino.

Del oro y plata, dos metales bellos,
condena el Hacedor excelso y sabio,
pues tantos males causa el pretendellos.

Contra todas las cosas mueve el labio,
pues todas, si de todas hay mal uso,
hacen a Dios ofensa, al hombre agravio.

Si dices que te ofende y trae confuso
ver en la Iglesia llenos los poetas
de dioses que el gentil en aras puso,

Las causas son muy varias y secretas,
y todas aprobadas por católicas,
y así en las condenar no te entremetas.

Las unas son palabras metafóricas,
y aunque mujer indocta me contemplo,
sé que también hay otras alegóricas.

No es esto para ti: por un ejemplo
me entenderá. Ya has visto en cualquier fiesta
colgado con primor un santo templo;

allí habrás visto por nivel dispuesta,
rica tapicería y tela de oro
por más grandeza a trechos interpuesta;

habrás visto doseles, y un tesoro
grande de joyas y otros mil ornatos,
con traza insigne y con igual decoro;

habrás visto poner muchos retratos,
y aun es el aderezo más vistoso
en semejantes pompas y aparatos;

cuál sería de Alcides el famoso,
otro de Marte y de la cipria diosa,
y cual del niño ciego riguroso;

la prosapia de Césares famosa
y el turco Solimán allí estaría,
y la bizarra turca dicha Rosa.

Pues ¿cómo en templo santo, en santo día,
y entre gente cristiana de almas puras,
y donde está la sacra Eucaristía,

Se permiten retratos y figuras
de los dioses profanos y de aquellos
que están ardiendo en cárceles oscuras?

Permítense poner, y es bien ponedlos
como trofeos de la Iglesia, y ella
con esto muestra que se sirve de ellos.

Así esta dama ilustre cuanto bella
de la Poesía, cuando se compone
en honra de su Dios que pudo hacedla,

con su divino espíritu dispone
de los dioses antiguos, de tal suerte,
que a Cristo sirven y a sus pies los pone.

Más razones pudiera aquí traerte,
¡oh ignorante!, mas siéntete turbado,
que es fuerte la verdad como la muerte.

¡Oh poético espíritu enviado
del cielo empíreo a nuestra indigna tierra,
gratuitamente a nuestro ingenio dado,

tú eres, tú, el que hace dura guerra
al vicio y al regalo dibujando
el horror y el peligro que en sí encierra.

Tú estás a las virtudes encumbrado
y enseñas con dulcísimas razones
lo que se gana la virtud ganando.

Tú alivias nuestras penas y pasiones,
y das consuelo al ánimo afligido
con tus sabrosos metros y canciones.

Tú eres el puerto al mar embravecido
de penas, donde olvida sus tristezas
cualquiera que a tu abrigo se ha acogido.

Tú celebras los hechos, las proezas
de aquellos que por armas y ventura
alcanzaron honores y riquezas.

Tú dibujas la rara hermosura
de las damas, en rimas y sonetos,
y el bien del casto amor y su dulzura.

Tú explicas los intrínsecos conceptos
de la alma y los ingenios engrandeces,
y los acendras y haces más perfectos.

¿Quién te podrá loar como mereces?
¿Y cómo a proseguir seré bastante,
si con tu luz me asombras y enmudeces?

Y dime, ¡oh Musa!, ¿quién de aquí adelante,
de la Poesía viendo la excelencia,
no la amará con un amor constante?

¿Qué lengua habrá que tenga ya licencia
para blasfemar, sin que repare,
teniéndole respeto y reverencia?

¿Y cuál será el ingrato que alcanzare
merced tan alta, rara y exquisita,
que en libelos y en vicios la empleare?

¿Quién la olorosa flor hará marchita,
y a las bestias inmundas del pecado
arrojará la rica margarita?

Repara un poco, espíritu cansado,
que sin aliento vas, yo bien lo veo,
y está muy lejos de este mar el vado.

Y tú, Mexía, que eres del Febeo
bando el príncipe, acepta nuestra ofrenda,
de ingenio pobre y rica de deseo.

Y pues eres mi Delio, ten la rienda
al curso con que vuelas por la cumbre
de tu esfera, y mi voz y metro enmienda,
para que dignos queden de tu lumbre.



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