Poema Bienvenido Sea (iv) de Alfredo Placencia



¿Eres Tú la Sunamitis, cuyo dulce imperio abarca
los eternos siglos?… ¿Eres
la escogida entre millares de mujeres?…
¿La que sueñan los poetas,
la que amó cada patriarca,
la que llaman los profetas
Primogénita, Deífica, Vellocino y Trono y Arca?…

¿Eres Tú la siempre Pura
que en el seno llevaras, siendo criatura,
al Rey sumo que en los cielos de los cielos no cabría?
¿Eres Tú María?…
Si tal eres,
¡oh escogida entre millares de mujeres!,
llega, Luz del Día.

Bienvenida sea
quien con tales timbres viene,
y en las sacras venas tiene
lo más limpio de la sangre de los reyes de Judea.
¡Bienvenida sea!…



Poema Bienvenido Sea (iii) de Alfredo Placencia



Verán los siglos un drama…
un sangriento panorama
que a Dios mismo asombrará.

En la cima del Calvario
la hostia blanca de un lirio
de sangre se manchará…

Sobre un monte funerario
se consumará un martirio,
y una virgen llorará…

¡Oh, cuan triste panorama!…
¡Cuánta sangre tiene el drama
que ni el tiempo borrará!…

Pero duerme Tú, entretanto.
Tiempo sobra para el llanto.
Ya se llorará.



Poema Bienvenido Sea (ii) de Alfredo Placencia



La tibia luz de la luna
la está besando en la sien.
No os acerquéis a su cuna,
idos yendo, leves auras, una a una;
dejadla que duerma bien.
Dejad que no más la luna
la esté besando en la sien.

Que no canten las palomas.
Que la cerquen con aromas
las manzanas y las pomas
de Salen.
Que se rieguen los sonidos
por el monte y por las lomas.
Que no canten las palomas,
que se estén en paz los nidos,
que la Amada duerma bien.



Poema Mi Esposa Y Yo de Leonard Cohen



Mi esposa y yo hicimos el amor esta tarde.
Nos escondimos juntos de la luz de nuestro deseo, frente contra frente.
Más tarde me preguntó: ¿Tuve para ti un sabor dulce? Querida compañera así fue.
Esta noche me quedé mirando con placer cómo se desnudaba y se ponía su pijama de franela. La estreché con fuerza hasta que se quedó dormida.
Después cerré la luz y abandoné la habitación cuidadosamente y bajé aquí contigo.

MI ESPOSA Y YO

¿Quién puede ir más allá de las cuatro primeras palabras?
¿Quién puede apresurarse al pasar ante las seis últimas?
Poeta de las dos grandes intimidades, has aparecido de nuevo para unificar
nuestras graves preocupaciones.
¿Dónde está ella ahora? ¿Dónde están esos pijamas de franela?
¿Dónde está tu ternura hacia la mujer y hacia Dios?
Sé que estás haciendo trampas en alguna parte; no obstante, consiento en sentirme profundamente emocionada por el exquisito accidente de este párrafo.
No tenía este trabajo en mente cuando niña, pero no me avergüenzo de ser tu exegeta.

* *



Poema Bienvenido Sea (i) de Alfredo Placencia



¿Eres Tú la Sunamitis pura y blanca
que soñaron los patriarcas y entrevieron los profetas?
Aunque atruene tierra y cielos el acorde que se arranca
de los astros y las plumas de los santos y poetas,
para darte el parabién,
no despiertes, Niña blanca;
duerme bien.

Las mujeres que tenidas son por fuertes;
los patriarcas, los profetas;
los que, ciegos de llorar, van extraviados;
los poetas…
todos juntos volverán, cuando despiertes,
para darte el parabién,
con las ansias de los justos y el amor de los collados.
Duerme bien.

Puede ser que estés cansada;
bien pudiera ser.
Fue tan larga la jornada…
¡Sobre todo para una mujer!…

Porque vienes de muy lejos. Sé que nada
antes del tiempo existía, y ya estaba tu beldad
graciosamente jugando ante Dios. Esa verdad
lo declara y dice todo: ¡Vienes de la eternidad!…



Poema Y De La Vida. Y De La Muerte de Alfredo Lavergne



¿ Qué somos…
La autobiografía de América
Su memoria institucional
La palabra de sus chozas
O el discurso del abrazo electrónico?.
Con el olvido que me es permitido
No sé cuanto llovió anoche
Ni los meses que nevó este año en tu país
O la razón de la sequía de la tierra que no he leído
O si mis sentidos y los actos son efectos de un final
O si el hombre que pasa a mi lado dejó su origen.
Sólo sé
Que anoche escribí pateando un tapón de botella.



Poema Sin Poesía La Humanidad Agoniza de Alfredo Lavergne



Al cabo de un tiempo
El pasado sumiso gira sin morder la cola
El espino se corona de cuarzo de sien
Los relámpagos de tejidos mudos
Las hojas son aire que se estremece
El espanto quiebra el báculo de la huella
Las patas de conejos raspan espejos
El trópico pierde en sus mandíbulas
Los frutos arrastran el tronco al monte
Cenan las piedras en el pozo de los niños
Las uñas de las plumas hacen cortacircuito
El arco del verbo pasa por el filo del clavel
Las bocas piden un bien a los traspiés
Las guaridas entregan los ríos perdidos
Los colores gimen en los polos
El bostezo cava la sed en la iguana
El celo galopa en el sol.

Se cumple la profecía de las 9.01 horas.

Sin poesía, la humanidad agoniza.
Primero mueren los poetas.
Tardíos y solitarios
los dioses se echan al hombro
las máscaras.

Sin poesía,
la humanidad agoniza
y la mujer que amamos da a luz otro amor.



Poema Salvavidas de Alfredo Lavergne



A partir de este puerto
Camino hacia Salgo para Voy a
Una tierra que es a sí misma como toda tierra.
Donde me defenderé
Como me defiendo
En el lugar del que jamás partí.



Poema Saltos Eváticos de Alfredo Lavergne



A ella Todo le es extranjero.
Hubieron días en que creyó lo que se le dijo…
En los tontos sentidos del sueño
En los dormidos instintos de la madrugada
Y loca como es Sale a la calle
Corre Canta Salta Saluda
Todo lo que la ciudad arrastra.
Ella La que no se queda Escribe
Acerca de la necesidad de reinventar
El mundo A medida
Que las rodea Que las aplasta
Y que recrean un espacio.



Poema Revelación de Alfredo Lavergne



Del cerro de bella vista a un puerto del Pacífico
Del puerto a la fría capital
De la capital a la eterna primavera
De la primavera a nuestras viejas bananeras
De las bananeras a las tempestades de nieve
De la nieve al territorio del hielo
Y en hielo En su frontera Vivir Quebec
Nuevo Como América Que nace
Con su pasado tan presente
Y que hoy integro al Canto General.



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