Poema De Mala Muerte de Sergio Badilla



El enladrillado conducía al castillo de alcurnia
En el interior del atrio ? recuerdo – una escultura desnuda
de una princesa alelada
Más lejos eran la primeras luces
los menoscabos
los tiras y aflojas de intemperantes y proxenetas
Era junio – dicen – alguien me confirma desde un escondrijo
un anciano tocaba un tango medio dormido en un tablado
Más lejos era ya la madrugada y las putas fragorosas
perdían sus colores se esfumaban los feligreses
La ciudad disonante sin fundar aún por la
imprecisión del paisaje en la mirada
el suburbio chillón de tamboreo y huifa
El corazón palpitaba profundo:
un fragmento de vida …….una fracción de tiempo con malvados
Empero no había reino ni había tanta claridad
sólo una mañana a punto de deflagrar en la licencia
¿Qué estaría haciendo su alteza a esas horas?



Poema Autopista De Ploeisti de Sergio Badilla



En los suburbios de Bucarest la nieve se transforma en lluvia en el otoño. Las grullas errantes que vienen camino de las estepas rusas bajan en las verdes colinas del Otopeni y se aparean. El Danubio no está lejos de aquí y los bogantes cantan al ritmo de los remos. Un viernes de octubre entré por Oradea camino de los Cárpatos y encontré tu apellido como nombre de pueblo ante los ojos y el mapa. Me empantanaron cinco horas de fisgoneo en frontera para hurgar papeles y visas. No, no soy el agente que buscáis. No soy el espía de occidente sino un sencillo ilota que viaja como paria. Dunavoastra stie romaneste? Stie limba romäna? y aparecen unos sombríos ziganes a santiguarme como si fuera el elegido antes de que llegue la tarde. Ví un pequeño zorro y una avutarda entre sus dientes amarillos. Las fauces de la vulpeja babean de excitación en la vanidad del siglo. Unas cornejas le siguen el rastro desde el aire y unos aviones Mig patrullan la comarca. Me pierdo en el camino largo y me salvan las palabras afectuosas de un zaraneste. El es un excluido como yo en un país con límites. Un repudiado debe tener derecho a fronteras y familia auque sea un canalla. En la concavidad de los altos montes voy a dar a Transilvania, al este de las llanuras de Moldavia y al norte de las de Valaquia. El conde Vlad ya no empala y castiga a sus rivales, son otros los que condenan a los hostiles caída la medianoche Las repudiadas desgracias de los parias y no de la mía están en los versos de Eminescu. Mi ímpetu es la de un apátrida que busca una prosapia en una segunda esquina del mundo, después de la matriz materna, la cordialidad de una chabola en los extremos de la tierra y en sus elementos. Mi linaje es una progenie incierta a la luz de un relámpago de otoño, el mismo que alumbra la arboleda y se refleja en el parabrisas de este auto usado en esta humanidad usada y trasegada por el que corro en la autopista de Ploiesti para llegar a casa. Hay unas viejas matronas que ponen más té al recipiente para que huela y sea té.La noche arquea sus piernas y el transeúnte piensa en apurar el pedal después del refrigerio. La ciudad está llena de suburbios y de aljibes con pájaros y microorganismos. Está sitiada por las sombras con helechos y roedores.



Poema Aquellas Preciosas de Sergio Badilla



Acerca de las masnarras hay poco escrito
son especies que sufren de fotofobia permanente
de escasa irrigación de capilares
Seres vaginados
como los ángeles del convento de las Jerónimas de Sevilla
ejecutores genésicos de una progenie extinguida
Las masnarras magman la coherencia urden la analogía
y fraguan las equivalencias en medio de la noche
sueltan su cabello para tapar su tímido talante
y hacen el amor en algún recodo de la estación de Antón Martín
Las masnarras palidecen con frecuencia
debido a su nocturnidad prolongada
se imprecisan al amanecer se equívocan de manera contínua
en las noches de luna llena

Las masnarras son criaturas confusas indecorosas y mal nacidas
sin embargo hermosas y rubias después de entregarse al amor
aventurero
ambiguas de carne y hueso procaces de lengua y brío
estuosas de muslos enardecidas de ardor
las maznarras son individuas de mala educación



Poema Adversario de Sergio Badilla



La humanidad ha quedado vacante. Un mortal aspira
un último soplo de vida
(la vaciedad quimera su certeza
hechiza los artefactos que integran la esencia de su materia).
Nada es ulterior ni siquiera perenne bajo su razón
una mezcla de argumentos de cosas que pasan y cimentan este asombro
con atavíos y pendones
en un fragmento de territorio hostil donde yace
donde reposa donde convalecen sus huesos fríos
Los esqueletos tienen todo la muerte por delante
las osamentas trasponen la travesía de las sombras para abismarse
en el cese de toda energía (cada uno en su heroísmo)

La mochila obscurecida y estéril
siempre preparada para alguna nueva escaramuza
Es sólo un pensamiento que emergió de su cerebro alguna vez
¿En qué lugar nos encontraremos entonces donde no haya repugnancia
para que sepan de mi preñez de loba?
El silencio después de una guerra perdida
es parte del relato del mitómano redundante:
fábula que vence finalmente al adversario
y delira ante la unidad de los sentidos de alguien
que alguno recibe un lanzazo y allí queda tendido boca abajo.
El drama continúa en el mismo escenario y es inmemorial:
la humanidad ha quedado vacante un mortal aspira
un último soplo de vida



Poema Advenedizos de Sergio Badilla



Los advenedizos copiaron las Tablas de la Ley
a mano diestra a puño alzado con faltas de ortografía
falsificaron mal los patronímicos y los sobrenombres
Así fue posible que lo sumo se hizo vulgar y manifiesto
el unicornio minucioso en la polvareda
y de la cañada a un paso del precipicio
del barranco del despeñadero
Adulteraron mal los alias y los apellidos
Qué puede inventar un individuo que se consume en la vida
resistir al sueño cargado de apetitos y de ansias
durante el copular primaveral de
los pardillos en el pajar medianero
Difícil concebir que un mortal es el fruto de la más
pura abstracción de la apetencia carnal
Los advenedizos copiaron las Tablas de la Ley
a mano diestra a puño alzado con faltas ortográficas
remedaron mal los apelativos y los nombres
sofisticaron mal los apodos y los títulos
no fue la quebrada ni puente sobre un río
las semillas precipitándose en la vaguada
y los lagartos
que llegan a cientos
del polvo a la grava brillante en la que vagan entre los arenales
Raro es lo que atraviesa un duplicado en la naturaleza intacta
la trenza impregnada de lluvia en noches de borrasca
Miro entonces las olas desde la orilla del vestisquero
con los pies próximos al vértigo
la tierra recién llovida en la pradera devastada
escasamente sé ahora bosquejar en donde la pesadilla
es capaz de trasponer los sueños
para deambular desnudo sobre un cuerpo mojado
y sentir que no ha habido imperfección ni culpa
Los advenedizos copiaron las Tablas de la Ley
a mano diestra a puño alzado con faltas ortográficas
calcaron mal los seudónimos y las gracias
calcularon mal las rentas y los intereses



Poema A Propósito De Dios de Sergio Badilla



Esta trama es un fragmento decoroso de una absoluta circunstancia: evoco la
víctima hoy desde mi escondite la observo detenidamente como si estuviera
inmediata a vista de ojos Está afligida pero holgada de calma. Sabe que la miro
con rareza. El fuego prematuro me alerta me turba y te confunde
Le incita mi diferencia la enardece le enciende la apatía de su ánimo
de joven doncella Es únicamente la decorosa esencia de la materia casta:
la duda casta la razón casta que vislumbra la cercanía de la destemplanza.
No no soy Dios le digo te has equivocado cualquiera se equivoca con mi
catadura Aún juego a ser Dios sin adiestramiento He contemplado a un
hombre marchitarse en el relámpago esta alborada. Coincidencia entre la simiente y el grano en semejanza que se agosta. Es la vertebración de la línea esencial de toda urdimbre donde reposa la vida – digo esto con cierto temor – y ella piensa que es la omnipotencia la que habla. Es Dios que se atraviesa con su catequesis y quizás se equivoca por primera vez El fuego ya encendido ahora me apresta nos plasma nos origina Tu fascinación por la preñez convalida el albedrío de la duda se confunde la complicidad en el súbito ardor
Somos dos los implicados en esta urgente servidumbre y sé entonces que mi apostura te atemoriza me desorienta y te avergüenzas de la adustez de las palabras. El ritual concluye sin ceremonia Hoy diré que me despreocupé de la deslucida virtuosa ante la llamarada mi ineptitud fue primordial. El vínculo perdió sus filamentos y su inherencia antes de tiempo Los lamentos se mancillaron con la memoria fácil de la retentiva que fatiga el juicio y lo inmundicia de despojos y falacias: Discurro de manera atolondrada – una vez más – ya que estoy delante del término de mi propia iniciación ante una probable casta. Un aroma acentuado a resina se expide en la terrena mudanza en la marga fresca la roca hospeda mi fachada mi torpe silueta ? hay algo de cinismo o de pánico que me inquieta ? de ruina pudorosa de hastío de obcecación y de cansancio ante la mirada pura de una grácil doncella.



Poema Sonetos De La Palabra (poeta) de Serafín Quiteño



¡Oh, tú!, el abandonado entre puñales,
entre densos fantasmas, en perdidos
mares de sombra, selva de gemidos
y ausentes golondrinas y rosales.

¡Oh, tú!, el ciego, el confiado entre fanales
hoscos de noche y muertos sumergidos…
confiado entre lebreles contenidos
y solo ante los dioses inmortales.

Con todo, sosegado en la agonía,
Fuerte en el llanto, casto en la alegría
Resurrecta de oscuros manantiales.

Ahí un rodar de lágrimas te guía
Y una palabra pura frente al día
Alza sus infantiles catedrales.



Poema Sonetos De La Palabra (la Que No Viste) (iii) de Serafín Quiteño



He aquí la palabra que no viste
Y que no viste tú, por tan desnuda.
En claro anillo de silencio anuda
Lo que eres hoy y lo que antaño fuiste.

Si necesitas muda, ella te muda
Y de traje de sombra te desviste.
El poco de ángel que en el hombre existe
Es porque ella lo labra y lo desnuda.

Ella abre puertas, ojos, miradores,
Desnuda espacios, larvas, ruiseñores,
¡ninguna vestidura le resiste!

Une, aclara, congrega resplandores
Y por sus puentes de ángeles menores
Al fin, EL HOMBRE PARA EL HOMBRE, existe.



Poema Sonetos De La Palabra (la Palabra Que Viste) (ii) de Serafín Quiteño



La palabra que viste es siempre muda,
La palabra que viste es siempre triste.
No une, no libera, no persiste…
¡La palabra que viste no te ayuda!

Si pretende asistirte, no te asiste.
Si brazo, si defensa, no te escuda.
La palabra que viste es la más ruda
Entre todas las cárceles que viste.

Por ella, ?muro, ergástula, cadena?
La isla del corazón es más condena,
Y la noche del hombre más sañuda.

¡Ah! Reposada soledad serena,
dame por fin, a ver, la última pena…
¡Yo quiero la palabra que desnuda!



Poema Señora Del Bel Mirar de Saúl Yurkievich



nadie que los viera
nadie dejara de abrir
baja tus ojos graciosos
no mates a quien te mira
sino con bajar mis ojos
juraré que nunca os vi
no hay quien mire que no adame
juraré que siempre vila
cual nunca la vio
vuestros son
mis ojos
¿cuándo nos veremos?
cuando nos veamos
veréis a vuestro amador
ojos que no ven
lo que ver desean
ya nunca verán mis ojos
cosas que les den placer
volveros a ver
hasta volveros a ver
ojos de esperanza
y de buen agüero
tanto son de claros
tanto son de veros
recordad al dolorido
triste de mis ojos
y cuándo os verán
mis ojos despiertos
las noches los días
por bienes inciertos
lloran mis porfías
ojos de esperanza
que de mis enojos
partes les alcanza
alza la niña
los ojos lindos los habéis
señora
vuestros ojos
salteadores
se entraron por mis sentidos
salteadores
lleváronme los mejores
mis ojos relampaguéanme
no pueden dormir
ojos hermosos
rasgados
miradme sin saña
vuestros ojos morenillo
no los alcéis
desdeñosos
sino ledos y amorosos
vuestros ojos morenitos
no me los alcéis esquivos
ojos de la mi señora
señora del bel mirar
sin mi me hacen revivir
miraron y vilos yo
unos ojos muy extraños
que por mis males miré
cuando me vieron sus ojos
ojos garzos
de la niña
dos ojos vinieron
y en mi alma llamaron
los míos abrieron
en ellos entraron
cuando más mirar quisieron
en verme muy transportado
en verme su prisionero
perdime por conoceros
ojos morenos
perdime por conoceros
lindos ojos ha la garza
y no los alza
yo ya no vivo en mí
sino vivo en ellos
quien amores tiene
verdes esperanzas
en azules celos
duerme como puede
puñales dorados
son tus luces
que en el alma metes
hasta las cruces
véante mis ojos
muérame yo luego
arde el alma lloran ellos
lloren solos sin secar
que por el mar mis ojos
yo te iré a busca



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