Poema La Esperanza de Pablo De Olavide



¡Oh día grande de la luz eterna!
¡Día sin fin!, la noche en ti no alterna,
quizá va a despuntar tu primer rayo,
yo te espero sin ansia ni desmayo;
se acabarán mis males pasajeros,
y empezarán los bienes verdaderos.

Yo aspiro a un trono de inmortal grandeza,
trono que nunca acaba cuando empieza,
y debo con mis méritos ganarlo;
yo he sido delincuente, debo expiarlo.
Yo me dirijo a celestial destino,
fuerza es sufrir las penas del camino.

¿Qué importa que esta vida deleznable
se pase en la amargura,
si de vida mejor y perdurable
puedo ganar con ella la dulzura?
El mal dura muy poco, y con la muerte
en corona de gloria se convierte.



Poema Existencia Proletaria de Pablo Cassi



A Fidel no le agrada la actual situación de Cuba,
ser el adalid de una masa proletaria.

Es decir, mirar el destino directamente a los ojos.
Él sabe que el tiempo juega en su contra
que la revolución lo estafó con sus ofertas demagógicas.

Impaciente espera la posición en la que va a inmortalizarse,
elegir el ademán preferido
su última consigna anti – norteamericana.

Hace algunas semanas no duerme,
teme ahogarse en el océano de sus propias utopías.



Poema Envejezco Irremediablemente de Pablo Cassi



He creído demasiado en la existencia de Dios,
ensimismado en una tristeza que me habita,
agonizo a horas de su nombre.

Tengo pensamientos afines con la soledad,
nadie conoce mi nombre
vivo al otro lado de la parafernalia permanente
cerca del sereno movimiento que habita en el silencio.

Una lágrima, esconde la escritura de este verso,
el viento derrota a las hojas del morero,
e irremediable el paisaje me envejece.

No basta saber que he perdido mi sombra,
que busco mi lenguaje en otros labios,
un gesto que detenga esta angustia.

Hoy valgo la mitad de nada.



Poema El Sonido Azul De Los Abismos de Pablo Cassi



Un extraño aliento se derrumba en medio de la respiración,
allí me distingo de un canto,
pisadas que me recorren de temores
huesos que se rompen en mis huellas.

Convalezco una ajena enfermedad.

¿Qué difícil es morirse frente a uno mismo?
vestido de lentísimo tiempo geográfico,
juntar las ausencias
los infinitos aires de cuarzo
el sonido azul de los abismos geométricos
ojos anónimos que emergen del pasado
meses que huelen a tragedias.

Ando y desando mi húmedo camino
tropiezo con los ayeres y los entonces
el silencio sin rostro de médulas putrefactas.

Esta extraña enfermedad
sin semana, sin rumbo y sin un sitio exacto
agrava la soledad que me ofrece la indiferencia.



Poema El Hombre Repetido de Pablo Cassi



Hay una abeja extraña en este colmenar

Alguien ha denunciado su presencia.
Habrá que buscar en todos los panales,
en cada jardín de la ciudad.

Todo indica que se recompensará a quien la encuentre.

Ahora sólo falta que atrapen al hombre repetido,
al que llevo en cada uno de mis gestos.

Sin participación alguna en los himnos inmortales
abdico en el silencio del pasado sombrío.

Olvido vivir mientras concurro a mis sueños.

Duele comprobar que las cosas hayan cambiado últimamente.



Poema Ciudadano Ocasional de Pablo Cassi



Admito hace tiempo
que una ausencia viene anunciándose a sí misma,
gestos de mínimo romanticismo
en la unanimidad de las pupilas.

Me abandono a la emoción de sentirme solo,
ávido de distancias y nuevas ciudades.

Si pudiera sorprenderme
con la mirada de otros ojos
declararme neutral o simplemente un ciudadano ocasional,
no indagaría su nombre en los libros de Joaquín De Montezuma
en las flores que no han perdido sus pétalos después del otoño.

Esa noche estaba resuelto,
no habría para nosotros esa versión inteligente de los amantes.



Poema Nadie Se Ilusiona Ya Con Olvidarte (a A.pizarnik) de Pablo Baca



Sola

delante de los que cantan sin morir,

los que destruyen el tiempo

con sólo cerrar los ojos,

que aman sanamente

y han podido vivir sin tocar

la demoledora inercia de las palabras

con que se repite tu muerte

desde una mañana cualquiera.

Sola, sí. Un fantasma

que ya ni tiene nombre

porque su canto fue

la entrada y el camino

pero más allá no había nadie,

sólo una melodía lejana.

Sola porque ahora ella es nosotros mismos

del otro lado de la muerte.

La voluptuosa del silencio.

La desaparecida de su propio cuerpo.

Aquella que permanece al lado,

toda la noche

sin poder hablar,

cada vez que una niña muere en sueños.



Poema El Vacío En Escena de Pablo Baca



El ruido de la heladera que cesa de pronto y se

puede escuchar el murmullo del televisor en el

cuarto. También me pareció escuchar la voz de mi

hijo. No hay nada más y todo parece estar en

orden, pero yo sé por dónde entra el vacío en

esta escena. Pienso: yo mismo soy el vacío. Pero

sé que no es verdad. Después escucho gritos en la

vereda. Alguien está peleando, o sólo se trata de

borrachos.

Estos ya son sólo recuerdos cuando me siento a

escribirlos. Imágenes que vuelven, esta noche,

para decir que tendría que haberme quedado con

ellos. Acompañarlos en la tarde. Estar mirándolos

solamente. Haber dejado en sólo un instante, esta

lucha cruel que sigue y sigue. En un punto en que

ya no puede ser poesía hablar de estas cosas.



Poema Riverside de Pablo Antonio Cuadra



Perros
olfatean nuestras huellas y ladran. Flota
lento el tiempo con su espalda mojada.
Miro nuestras estrellas también
desterradas.
La carreta que lleva a la madre de Darío
con dolores de parto hasta Metapa.
El camión que lleva a Sandino atado
desde el cuartel de la Guardia hasta el
lugar emboscado donde lo fusilan
La Patria que pensó la madre sintiendo
los dolores del amanecer
la Patria que pensó el guerrillero
sintiendo las angustias de la noche. Esta
es tu Patria
y también el polvo de ese bus lleno de
nicaragüenses que cruzaron el río
Pregúntales por qué olvidaron sus arpas
en las ramas de los sauces
los aduaneros nos cierran sus puertas
porque estamos contaminados por la
pobreza.
El río recibe exilios afluentes
Verbos tristes. Mexicanos. Lunas
marchitas. Y el tiempo en sus orillas
hiede. Todo río hiede. De turbia
aleonada crueldad
sus aguas en éxodo arrebatan
los dorados racimos de la noche
y pudren
los astros estancados en los juncos.
Fuimos guerreros que cortamos la garra
del león para colgarla de nuestra cintura.
Pero los jefes juraron en vano el nombre
de nuestros muertos.
La opresión volvió de noche con su uniforme.
La guerra se detuvo de casa en casa:
Dejó pájaros ciegos
Memorias de cenizas
y el silencio de los que huyeron
-¡Ojalá no se te borre el rostro de tu madre!,
le dijo en la madrugada de la despedida
bajo la misma estrella que ahora flota
ahogada en las aguas oscuras.
El muchacho se bajó el ala del sombrero
para llorar a gusto.

(1988)



Poema Patria De Tercera de Pablo Antonio Cuadra



Viajando en tercera he visto
un rostro.
No todos los hombres de mi pueblo
óvidos, claudican.
He visto un rostro.
Ni todos doblan su papel en barquichuelos
para charco. Viajando he visto
el rostro de un huertero.
Ni todos ofrecen su faz al látigo del «no»
ni piden.
La dignidad he visto.
Porque no sólo fabricamos huérfanos,
o bien, inadvertidos,
criamos cuervos.
He visto un rostro austero. Serenidad
o sol sobre su frente
como un título (ardiente y singular).
Nosotros ¡ah! rebeldes
al hormiguero
si algún día damos
la cara al mundo:
con los rasgos usuales de la Patria
¡un rostro enseñaremos!



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