poemas vida obra reina maria rodriguez




Poema De La Esperanza de Reina María Rodríguez



el día se está perdiendo azul
tecleo y tecleo
pero no salen las ganas de verte
ni la mosca profetiza tu llegada.
me aguanto desespero
y no te llamo
porque bueno
la táctica la astucia
qué sé yo.
cómo recoger mis impulsos
si mañana un gusano
me va a comer el sueño
la memoria.
por eso
no hay pastillas contra tus abrazos
no recetes más remedios para el amor
la vida no tiene calma
sino cuadrúpedos en mi pecho
y no te llamo
y te llamo
y ya no estás porque te fuiste siempre
sin saber que una muchacha
-la más tímida y atrevida de las muchachas-
ha saltado
del balcón
al mundo.



Poema Una Silla En Lo Alto de Reina María Rodríguez



una mujer se ha sentado en tu silla turca
sin desnudarse
tan sólo allí
cuando sueñas cuando vuelves
de las complicaciones.
una mujer está hecha de esa soledad
que existe entre lo cotidiano y el deseo.
vuela ante el parabrisas
te engaña se detiene
y luego escapa.
para toda mujer hay un trono
en el centro de un hombre
una silla en la conciencia.
yo vivo sobre la nariz entre tus ojos
bajo la frente
sólo tus huesos son cómplices de mi ocio
así los árboles nos traspasan
los colores nos iluminan juntos
y así la muerte nos matará a los dos
boca arriba
entre tus pensamientos
y mi llanto.



Poema Una Rama de Reina María Rodríguez



como una cesta de paja
mi mano blanca y su pulgar girando
mi mano fina y oscura
para tocarte
cuando hacemos su juego
en el aire mi mano alta
de arrancar las frutas prohibidas
y abrir la yerba
mi mano constante precisa
que me permite definir esos contornos
la materialidad del mundo
la forma del placer mis ojos
mis oídos en la noche de espasmo.
mi mano que se mancha en la soledad
y vibra con sus pequeños dioses
la mano que se alarga húmeda
y toca el infinito con sus alfileres
como puentes de fuego.
es un pez una rama una sombra
de pájaro en el laberinto.



Poema Un Chocolate Viene de Reina María Rodríguez



aquí tengo en la cartera un chocolate.
apretada
le letra de un hombre se ha prendido
al papel que lo envuelve.
un hombre azul me lo envía
lo deja caer desde una nube.
un chocolate viene
desde un vuelo muy alto sin aviso
a mi boca
y en el gusto van entrando sus ojos.
estoy comiendo ojos de chocolate
en mi vestido blanco se prenden las avispas.
ya que volamos juntos dime
dónde está la distancia interminable
mi cuerpo a segundos-propulsión del tuyo
y el amanecer cuajándose en mi bata.
ya toco el otro corazón bajo tu vientre.
en el ruido de un motor donde puede
desprenderse la eternidad estamos presos.
ya estoy muerta por accidente de un amor
en este oscuro hotel aprieto mi tablita de chocolate
para salvarme
(no se pueden amputar los amorcitos todo
es continuable o roto por
las cosas principales que te obligan
a matar a una muchacha
en este pobre hotel de provincia
con los colchones hundidos de tanta humanidad).
las paredes se descascaran la gente se me olvida
y estos momentos que uno tiene
son ásperos
como si nos hubiéramos vaciado
indefensos
sólo un sabor dulce sobre mi ombligo
y no puedo detener los aviones que van a salir
que no son de juguete ya crecieron
y las señales los aeropuertos
siguen depositando tu cuerpo en la realidad
sin que yo pueda nada en contra
boletos fechas viajes que me corrompen
la
de tanta fama que tengo aquí
la fama que no es un número exacto
ni siquiera un chocolate entre los dientes
nadie sabe que en esta habitación tan sola
yo me como la fama
porque no me sirve para dormir
tibia
entre tus muslos.



Poema Remordimientos Para Un Cordero Blanco de Reina María Rodríguez



no me puedo librar de ese ojo
que mira desde el cuadro
mis imperfecciones.
toda mi culpa de vivir
y querer
inventándome.
me estoy buscando
y tengo miedo
casi un miedo fanático
de haber sido cómplice
inacabada
porque tambien sonreí cuando quería matar.
mis mentiras son sueños
agua que no nadé
y este vicio
este vicio de mariposas
un solo día volando sin cesar
luego polvillo oscuro sobre las violetas.

perdóname ojo de mi cordero adolescente
si en estos años te engañé
y pude ser
diferente.



Poema Quería Comerme Las Galaxias de Reina María Rodríguez



somos una especie formal.
también
planificamos el amor
buscamos llaves
y nos tratamos de querer
alumbrados
aunque sea
por un pequeñísimo mechón.
anoche
dimos el salto cualitativo:
de las piedras
pasamos a la cama.
tu cuerpo y mi cuerpo
extraños
angulosos
incapaces de comprenderse.
no no fuimos insectos transparentes
no supimos volar
hacia la perfección
quién sabe si podamos resucitar
si el después nos vuelve
si podré rehacer los imancitos
porque soy torpe rígida tal vez
pequeñoburguesa entre las sábanas
y nos faltó el valor de la inocencia
deshacernos los yo
detener los tranvías que ocupamos
y esa cantidad de cariño que nos falta.
perdóname
yo de verdad
quería comerme las galaxias.



Poema Poética Del Otoño de Reina María Rodríguez



desde que no te veo
las cosas han perdido sus colores:
el búcaro dejó de ser azul
los amarillos desertaron
y no puedo decirte
qué colores atravieso.
hasta los canarios supieron hacer un nido
sólo nosotros que no sabemos ser pájaros
destruimos las plumas y el color.
ahora vendrá el tiempo de imaginar
si estás alegre al fin
o triste solo ni siquiera puedo pintar
la velocidad con que echo los meses en la sombra.
no tengo mapa donde hacerte un punto exacto.
me aburre la soledad blanca de los días
en fila el otoño llegó.
no espero nadie me espera
estoy en pausa en una pausa
como un lago como el ojo del mundo
mirando sin cesar para cerrar el agua.



Poema Pestañas De Madera de Reina María Rodríguez



con tus pestañas de madera abres la mañana,
para que inunde el polvo mi caserón despierto
y el sonido del aire meza las mamparas,
los cuadros que se borran bajo el sol,
su deuda de diciembre enamorando la claridad.

con tus pestañas recorres la distancia
y ocultas el amor.

con tus pestañas vengo a desnudar el cielo
sobre las noches pálidas y la persiana inmensa
del tiempo invisible que buscan
las estrellas.



Poema Paraíso.tiendecita.monte de Reina María Rodríguez



las aspas
están cansadas de levantar el polvo sobre
objetos muertos
objetos en desuso.exhalan.desasosiego.
en una calle sinuosa una tienda perdida.
es junio y se llama paraíso.
recostada al vidrio mastico las yerbas
no veo nada particular definible: nada es caro.
no morir no ver en la intención.
aburrimiento que alguna vez fue lumínico
aquí y allá manchas
no se sabe de qué.
consumidos gastados juntos nada es caro
esperando un nuevo comprador; prenda inservible
justo mi seno izquierdo abierto sale de la blusa
hay un afilador.
las ratas nos miran, sospechan y nos miran
con sus ojos rojizos detrás del cartón. artículos
que alguna vez fueron algo
simulación. ovación.
la melodía es mediocre su música se mezcla
reiterativa
al sonido quejoso del ventilador
se agitan las aspas contra ellas mismas. esto se mueve
parece que se mueve.
lámparas viejas viejos artificiosos: nada es caro
espejos sólo imágenes.
azogue opaco contra el ojo de su objeto anterior.
estamos hartos del espectáculo y la reparación.
la calle es sinuosa: tiendecita.monte. paraíso.
fijo el rastro que me llevó
buscaba tal vez
pero ya nada es antiguo ni solo
la proximidad de sus formas me impide la ilusión
entre tantos objetos sin fin ni destino
conformes en su silencio en la rutina de no ser
amontados.



Poema Otra Naturaleza de Reina María Rodríguez



mi mensajero puso girasoles
para el vértigo de las abejas
en la jarra violeta puso girasoles
de luz amarilla.
se los robó a Van Gogh a la vírgenes a las sombras
puso girasoles para bañar por las noches
mi cuerpo
y las flores son cosas extrañas
seres turbulentos entran como finas agujas
a hincar el corazón se instalan
en los precipicios y calman la locura.
mi mensajero trajo la soledad en la boca
de un girasol cortado
y sus ojos sus pétalos y los tallos son húmedos
como la tarde en que un muchacho
vino
a entregarme
lo único que tenía para mí.



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