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Poema Magnitud de Fa Claes



¿Las dimensiones de Rijmenam? ¿Qué piensas?
Mira por mi ventana un instante
y dónde termina
haz el favor de decírmelo.

Siglos hace que miro por mi ventana:
Nuevo México, Manila, Moscú, Londres;
veo lo insignificante, Rijmenam,
las aguas de la Dila, el océano.

¿Y qué, cuando subo las montañas,
las montañas desnudas y sus laderas?
¿Y qué, a la vuelta?
Todos vuelven descalzos.

Pero, ¿y las dimensiones de Rijmenam? ¿Qué piensas?
No terminan cruzando Manila.
No terminan cruzando los agujeros negros
y el horizonte final.



Poema Transeúnte de Fa Claes



Lo único que pasa aquí es el tiempo.
Canto en todas las tonalidades de poesía,
dichoso estoy cuando cierro los ojos
y dormito, ¿quién sabe?, duermo.
Y sueño.

Salimos de mañana
miramos a lo alto y elegimos
el rumbo donde ninguna nube
nos moleste.

Ninguna nube. Hasta eso solo
es motivo para cantar
¡hurra! para lo que crece.
Con garbo y bandera
anchos y azules como el aire,
pero inadvertidamente traslúcido cual tiempo,
desfila ante nosotros.
Adiós, queridos amigos.



Poema Pueblo de Fa Claes



Coge a uno de los siete de la mano
y llévalo a Blancanieves.

Tan pronto como concibe lo que ella
tiene escondido bajo sujetador y braguitas,
agarra la manzana y muerde.

Cuando viene el príncipe
y la besa, sus entrañas
se desgarran.

Los otros esperan en Rijmenam,
tienen su erección en la mano.
En su reseca manita apretada.



Poema Simbolismo de Fa Claes



Tienes que verlo:
verde bajo sol, en todos los tonos;
detrás, todo un campo de manzanilla
en ondas blancas;

y ahí dentro, una mancha acre rojo, más rojo, rojísimo,
seis veces amapola.

Tienes que verlo en Rijmenam:
la alameda hacia nuestro campo bajo el sol,
después de ella, la casa oculta;

y ahí dentro, ella, Añés, el rojo ardiendo
entre el rojo vivo de nosotros,
cuatro veces amapola bajo sol
de cada niño nuestro.

Tienes que verlo así:
¡Dios, Dios!, cada uno de nosotros, es
todo el planeta Tierra rojo,
es amapola roja, es -total seis veces- el sol.



Poema Sesenta Y Ocho de Fa Claes



Sesenta y ocho y estoy sentado aquí
con mi añoranza de
antes de cincuenta años,
como si ella llegara al fin,
se desnudara
y en ella metiera yo
mi beatitud.

Sesenta y ocho y estoy sentado aquí
con mi perspectiva de
mil millones de veces, mil quintillones de años,
y de todo lo que he esperado
o creído o con lo que nunca he podido soñar
ni pizca, por muy poco que sea,
es verdad.

Sesenta y ocho. ¿Eones? ¡Ojalá!, años.
La diferencia es un pelo
no más ancho que el que hay entre Rijmenam
y el horizonte perceptible.
Esa distancia con un gesto
único se puede determinar:
de aquí hasta allá.

Sesenta y ocho años de preguntas,
nada más que preguntas
quién, cuándo, qué,
dónde, cómo y por qué.



Poema Resignación de Fa Claes



Estoy tumbado aquí con toda mi filosofía
en mi sillón en Rijmenam.
Fuera, la niebla flota. Gris
se desliza por la ventana, gris pálido.

La calefacción susurra un murmullo.
Poco a poco hace maravilloso por aquí.
Cruzo los brazos sobre mi vientre,
cierro los ojos. Y bajo.

Al pie de la escalera
se abren puertas en las tinieblas
donde el bienestar a mí y a todo,
para siempre, completamente…



Poema Representación de Fa Claes



Cuando descorro las cortinas,
toda la escena florece:
magnolia, cerezos, melocotonero
y ahora las lilas estallan
con suaves sonidos de púrpura,
el golpe en el gong.

Aquí estoy vanagloriándome
en medio del gran desperdicio:
mil millones de flores de cerezo de mi jardín
se hielan en una noche.

Pero el mirlo exulta, siente
las lombrices de tierra creciendo bajo sus patas
y las baila afuera.
Así miles de flamencos registran minuciosamente
las lagunas buscando gambas
y todos los días hay bastantes gambas
para dejarse tragar por miles de flamencos
hasta que se tiñan de rosa
a su gusto.

Todo el desfile desfila,
-quarks y leptones todos-
y se transforma en otro desfile;
ignoramos cuál sea.
Estamos mirándolo,
pertenecemos totalmente al mundo, ¡ay, peor!,
en él consistimos y seguimos
con o sin deseo, gusto y fines .

Y yo en cuanto a eso:
no tengo que hacer nada,
nada urge, todo ocurre por sí mismo.
Soy hombre, es decir estoy de vacaciones.
Por casualidad o no, en Rijmenam
en el planeta Tierra.

Pero significa también
¡fuera, trabajo!, ¡fuera, política!
Soy como un espectador
en el palco más privilegiado.

¿Por dónde cae el Este, donde se levanta el telón?
No te preocupes, la luz conoce cada senda.
Cada alba gloriosamente brilla
ex oriente lux
desde todas las regiones celestes.



Poema ¿qué? ¿dónde? de Fa Claes



Desde Rijmenam lanzo pensamientos,
lazos por el espacio;
y, mira, flotan sueltos
se tornan aros y
¿qué?, ¿dónde?; no vuelven a mí.

Estoy sentado aquí y pienso ¿dónde están
mis aros, dónde mis lazos?
Y presumo que mis
pensamientos muy allá lejos preguntan
¿qué? ¿dónde?: es Fa Claes en Rijmenam.



Poema Proscenio de Fa Claes



Todo el proscenio fuera de Rijmenam,
por todas partes salpicones,
proyectil de flores taladradoras, luminosas,
sacacorchos hecho de estallido tras estallido,
cielo lleno de piel restallante,
salpicadura de sangre.

Bala, cohete, misil,
alto, más alto, altísimo,
a codazos y patadas encarna
estridentemente el cliché: combate es la vida.

En verdad, no sirve para nada.
Después se hace el silencio
en Rijmenam y todo el proscenio
se hunde en las tinieblas, el sol se quema,
el universo se encoge hacia el nuevo big bang
y nadie después, nadie sabrá
si alguna vez ha existido Rijmenam aquí,
o Tierra, o sistema solar, o galaxia.



Poema Plegaria de Fa Claes



Procura, Dios Bueno, que existas:
procura que seas grande y bueno,
tan grande y bueno que puedas
ocuparte un poco de los hombres,

que puedas ocuparte un poco de mí,
mira, allá por abajo en Rijmenam;
recógeme de la dispersión de
pensamientos, sentimientos, instintos,
-tú sabes- de toda la psicología;

juntos recógenos todos de la diáspora,
la inexplicada confusión;
procura que domines el caos,
porque algo tan horroroso no puede jamás
estar procreado por un Dios.



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