poemas vida obra rafael gutierrez




Poema Roguemos Que Mañana de Rafael Gutiérrez



No hay remedio, compañera.

En este país
hasta las hormigas confabulan contra la alegría.

Roguemos que mañana
lluevan sobre nosotros
bestias de amnesia
para quedar, ahora sí, soterrados todos
bajo
un
alud
de
bruma

de la que nunca, oh efímeros, debimos haber salido.



Poema Ave Podrida Que Me Ronda de Rafael Gutiérrez



Que no puedo, digo,
Que no aguanto
esta ave podrida que me ronda aúlla muerde,
esa isla paridora de augustos esqueletos,
esta hedionda, matutina bocanada
que bautiza mi aire de pezuñas y baba.

Supremo cielo de espinas en que vivo.
Única región florida del mundo en donde llueve alfileres.

Que no oyen, pregunto
Que no oyen
el vuelo
de este país
que
cae
-mitad águila mitad carroña-
bajo el peso de su silente gusanera?



Poema Angélica Crepuscular de Rafael Gutiérrez



Ves Angélica
esa quejumbrosa gaviota que allá arriba
vuela en laxos, sombríos círculos
en torno a tu cabeza: así suele rondarme la tristeza
cuando me dices adiós
y te alejas
y te olvidas de mí.



Poema Versos Del Des/encubrimiento (20) de Rafael Gutiérrez



Ante el dentudo acoso de sus sabuesos,
nosotros salíamos siempre en debandada.
Así,
dejábamos coches, gallinas, chuchos
y, ardiendo todavía sobre la leña,
la sagrada y redonda tortilla.
Así andábamos: como pedazos despedazados
de un solo y único cuerpo
que debe ser el pueblo.
Poco a poco, sin embargo,
las uñas están regresando a sus manos,
las manos a sus brazos,
los brazos a su cuerpo.
Y también los ojos, que cada vez ven más claro
en medio de la noche más cerrada y llorosa.



Poema Versos Del Des/encubrimiento (15) de Rafael Gutiérrez



Amaneció un revuelo el atrio de la iglesia.
La Virgen Concepción,
que desembarcó engalanada de tafetanes, sedas y
oros de Aragón y Castilla,
amaneció completamente desnuda.
No hubo robo ni ultraje. Sólo eso:
que amaneció completamente desnuda.
Y allí está:
tiritando de frío,
como si nada mostrando la mercancía,
mirando con extrañeza
a las indias vestidas de pájaros, frutas, soles,
lagos y amaneceres.



Poema Si Acaso Es Tiempo, Ay Ingratitud Tan Iracunda, Para Darte Las Gracias Hoy de Rafael Gutiérrez



Gracias, compañera, por haber
rescatado mi corazón cautivo
en la maldita región de la bruma,
acaso solitario vicio de mirar por el ojo de una caverna,

gracias por esta ventana abierta al viento,
por esta victoriosa amapola,
por esta palabra ahora cobijada
y ayer apenas flotando, sin tregua y sin mañana,
como un tronco viejo deriva debajo de la esperanza.

Porque ahora este mundo que habito
(acaso también el tuyo y el de todos)
es una pequeña sala
en la que solemos conversar sobre el diario quehacer del sueño,
sobre el siempre necesario bálsamo
del verso y la lluvia y la primavera,
en torno
a esa colectiva pregunta cotidiana que nos ocupa
y a la que damos respuesta día y noche
quizá absueltos o condenados,
dispuestos a ser cada uno, según nuestra propia corona de espumas
o escorpiones, los felizmente jóvenes del porvenir
o, simplemente, incrédulos fantasmas
de que éste exista de veras.

Porque en este prodigio
que en mí has obrado,
oh ingenuidad
nunca parecida y siempre perdurable,
retornan todas las fábulas
de la infancia: que si dios creó al perro
para enamorar con su ladrido a la luna,
que si el viento
para sostener, en vilo, el corazón de la mariposa,
que si la luz
para que brillase, como una punta de alfiler,
en el frutal asomo
de una lágrima tuya, hermosa compañera culpable de tanta tontería.



Poema Para Arcanos Cielos Augustos Consuelos de Rafael Gutiérrez



No me importaría
que el reino de la tierra
siguiese siendo lo que hoy es:
una ronca lluvia de sal
una inmensa lengua de fuego sobre el horizonte
un bronco territorio agreste
un murciélago
una vengativa estrella de mar
un jardín, en fin, colmado de hermosos colmillos en flor.

Juro
que seguiría no importándome
si alguien desde el reino de los cielos
me arrojase
-al menos-
unas
cuantas plumas aunque fueren de un celeste ángel con sarna
para alegrar
esta desamparada desnudez de animal babilónico
esta sagrada soledad desde el origen del mundo.



Poema Me Llamo Ezequiel Martínez Urízar, de Rafael Gutiérrez



I

Me llamo Ezequiel
y soy / como ve /
este péndulo oscilando agrio frente a usted:
ayer ebrio / hoy ebrio.
Ni izquierda ni derecha / advierto / sino centro:
el punto exacto donde caigo
después de tanta volandera diaria.

Lo siento / joven.
Sé que mi aliento le ofende:
marchita las flores
de su corbata tan elegante y sobria
enturbia el claro porvenir
que titila en la piedra de su anillo
de bachiller.

Mire / pues / allí enfrente /
otra mosca
que
cae
bajo el fogonazo de mi certero infierno líquido.
Cazador de moscas soy / antorcha humana /
dueño del estrépito de mil venados embravecidos.

Me llamo Ezequiel /
Ezequiel martínez urízar para servirle a usted
y soy / como ve /
este tronco viejo
arrasado por un cotidiano remolino
de alcohol / humo y desesperanza
este fantasma con una tupida zopilotera
revoloteando encima de su cabeza.
Viejo cabrón / bolo de mierda / dirá usted.
Lo sé. Usted me conoce a mí / violentando un poco la semántica /
como la Bala perdida.

Yo soy / es cierto /
disparo que no cuajó / en su hora /
en el ojo de la tiniebla.

Pero usted
es también / al igual que yo /
habitante predilecto de este muro donde sólo llueve sombras.

Ambos: hijo y nieto
de una única fecha paridora.



Poema La Pregunta de Rafael Gutiérrez



¿En dónde
y en qué altar de la noche o del día
me fue
concedido
este pájaro escarlata
que me habita y me enceguece?

¿Por qué a mí este canto
esta inmerecida espina
este encendido delirio en la sangre?

¿De dónde o de quién
este oficio
que me deslumbra y desgasta al escribir sobre la página
como el fósforo
al ser frotado contra la caja?

Mientras alguien responde,
yo escribo
en
una grada,
bajo un barranco o sobre una llaga.

Me levanto en la noche
y aprendo, justo a eso de las doce,
el buen arte de conversar
con el gentío de espíritus
quedándome
estrepitosamente
callado.



Poema El Rayo De Tus Furiosas Libertades de Rafael Gutiérrez



Oh simón, andariego dios andino ¿por qué no soltás
De una vez el rayo de tus furiosas libertades
Sobre esta voraz mala yerba que pudre tus
Amadas praderas de américa?

Vos, el infatuado, el incansable,
El sembrador de huracanes, único y verdadero rostro
Del fuego aquí en nuestro fuego, el perseguido y
Perseguidor del buitre criollo, decime ¿cómo no ibas
A irrumpir cabalgando impertérrito con tus épicas hogueras
Errantes caballerías en un libro
Donde se dicen libertades?

Vos, simón bolívar



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