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Poema Nocturno Del Miedo de Norma Segades Manias



Es de noche.
Tú sabes…
Hay ojos amarillos
edificando negras soledades
en extrañas esquinas.
Y hay corazones ciegos
suplicando mendrugos de palabras
ante espaldas dormidas.
Y hay hombres revolviendo en la tristeza
para encontrar un eco,
un trozo flaco,
las hilachas desnudas de una risa.
Y hay dolores gastados,
y amores sin abrigo,
y mujeres marchitas
vendiendo en la intemperie
su follaje de espinas.
Es de noche.
Tú sabes…
El mundo es una espada
decapitando rosas ateridas.
Es un hueco de vísceras aullantes,
un infierno de luna
diseminando gotas de ceniza.
¡Qué suerte este destino de sabernos,
de tocarnos
y vernos
y sentirnos,
de amarrar,
al ocaso,
la proa de tus manos errabundas
en mi cintura herida!
Abrázame,
amor mío.
Es de noche.
Tú sabes…
En los desfiladeros del silencio
muerden fauces salvajes
las violetas perdidas.



Poema La Espera de Norma Segades Manias



Junco de soledad en el rocío,
brizna de hierba clara…
hilvanando la ausencia del espinel maduro
por la trama de hogueras y tinieblas que ciñe lejanías a su pequeña torre sin campana,
la Ramona Gamarra esmerila la sombra
desde cajones huérfanos,
desde escamas,
desde agudos silbidos que no llegan,
desde puñales negros y cenizas,
desde espumas amargas.
La noche ha delineado las huellas de la luna
y en el regazo de pan duro y agua,
sus manos pescadoras crecen en el linaje del silencio cobijando la sangre,
el sueño,
la esperanza…
Extendidas y verdes,
las islas multiplican horizontes,
destiñen la distancia
Y en ese agobio de arenal y esteros,
ella custodia plumas bautismales,
apacienta insurrectas marejadas,
inmoviliza el viento,
establece un sendero para el remo y la proa tajante de la barca.
Sentadita en la orilla,
víctima de las garras de una feroz jauría de crepúsculos,
deshabitando el grito que la abisma por las grietas del alma,
en mitad de la escoria agonizante,
suspendida en la tarde que naufraga…
junco azul…
breve brizna…
garza leve…
aguardando la harina y el abrazo espinoso…
la Ramona Gamarra…



Poema Juan Migaja de Norma Segades Manias



Afuera,
en el linaje de la noche,
las fauces de la luna desangran transparencias en las arterias místicas del agua
y suspende en la urdimbre de las hierbas
filamentos de escarcha.
Adentro,
en la tibieza,
el leño trasfoguero fosforece su vigilia quemada
-duende azul de ceniza enlutando senderos de hojalata-.
En la liturgia de la alfarería,
desde su blanda arcilla traicionada
Juan Migaja combate la inocencia con puños de aldabones,
con ojos humillados,
con corazón de piedra cuando estalla en la piel de la intemperie la ronca ingratitud de las cucharas.
Por los pliegues del hambre extravió el alfabeto y las hogazas…
y sin decreto
inciso
o codicilo,
heredó este cansancio que le deshila el alma.
Tendido sobre el vientre del planeta,
sueña que sueña sueños implacables de espigas y panales y naranjas…
Fantasma encadenado a la tristeza,
polvo en el polvo de la madrugada,
embriagado de sal,
sombra
y vinagre,
adelgaza su risa de hojarasca
y edifica en los límites del miedo
blancas torres lunarias
desde donde enarbola la miseria
la terca insurrección de la esperanza.



Poema Hasta Los Dientes de Norma Segades Manias



Uno no puede,
siempre,
andar gritando al mundo a voz en cuello
todo lo que te quiere.
Uno no puede,
a veces,
olvidar el idioma en que la vida
anda sacrificando mariposas
bajo nuestras promesas de Septiembre.
Por eso son forzosos los crepúsculos,
cuando el cielo en silencio nos desteje
sus ovillos de noche estremecida
por un filo acechante de jazmines
y rosales silvestres.
Por eso son vitales las caricias,
la risa al viento,
el beso que sucede
y nos exilia de la hipocresía,
de los negros olvidos,
de la lluvia
con que el odio desnuda la intemperie…
y nos enciende huecos de panales
y nos amarra al borde de la luna
como gaviotas a lejanos muelles.
Por eso,
en ocasiones,
suelen ser perentorias las miradas
que escrutan la tibieza de las pieles.
Esas que acaso trenzan la ternura
en la semilla pura de tu vientre
para ejercer el cielo o el abismo,
las del reloj de sangre,
las que engendran
la magia prodigiosa de los duendes.
Por eso,
¿de qué sirven las palabras?
¿no es hermoso
ir armados de amor hasta los dientes,
sin más desvelo que morder la sombra
en la hondura ritual de tu relieve?
sabiendo que a pesar de todo esto,
uno nunca ha podido,
uno no puede
andar gritando al mundo
a voz en cuello
todo lo que te quiere.



Poema En Este Tiempo de Norma Segades Manias



Ya sé que habrá mañanas sin tus besos,
sin tu piel
donde el sol despeña el polen
de su estambre escarpado,
sin tus ojos tiñéndome de estrellas
y aromas
y espesuras
y racimos
la salvaje matriz de la esperanza.
Ya sé que
en la maraña
la vida está afilando sus relojes,
taladrando silencios transparentes,
precipitando zarpas.
Sé,
pero aquí me quedo.
Soy custodio
del sueño,
del verano,
de la magia,
de esta ternura azul hecha raíces,
de tu risa descalza.
Quiero quedarme aquí,
en este tiempo
en que sólo tenemos las palabras
y caderas de lunas fronterizas
y pájaros sin miedo
y ciegas madreselvas en las tapias.
Quiero quedarme aquí,
quiero quererte
en este territorio,
en esta tregua,
en esta adolescencia trasnochada
y andar con la alegría en bandolera
con la insolencia socavando escarchas
y la franqueza al viento
y las caricias
y algún ramaje cómplice de vuelos
deshojando campanas.
Quiero quererte aquí,
donde te quiero,
en este tiempo de riberas lacias,
al borde de la sed
y los incendios
bajo la quieta luz de las acacias.



Poema Detrás De Las Urdimbres de Norma Segades Manias



Aquí estoy,
zurciendo con esmero
este andrajo de amores eventuales
que encontré dobladito
entre la impunidad de los bolsillos
donde encierras los sueños.
Oculto en punto atrás cada mentira,
cada caricia y luna y juramento.
Cubro la luz de su mirada herida
con filamentos negros,
asiento planchas tibias
sobre la orografía de su cuerpo…
Pero me cuesta.
¡Ay, sí!
¡Cuánto me cuesta desprender su ternura
de las crestas insomnes de tu infierno!
Se ha adherido a tu voz,
a tu sonrisa,
trepó por tus cabellos,
inscribió sus raíces
en la extensión desnuda de tu pecho.
Perdóname querido,
debí advertirlo a tiempo,
pero estaba ocupada en otras cosas:
preparando meriendas,
fregando calcetines,
tejiendo calendarios,
almidonando todos los recuerdos.
Perdóname querido este dolor secreto
que se enrosca en la piel de tu vergüenza
al quitar los fragmentos…
Yo también me he quebrado algunas uñas
y sangrado la yema de los dedos,
sin embargo ya ves,
valió la pena,
ni se ven las puntadas…
quizás un poquitito del reverso…
Nadie habrá de advertirlo,
nadie indaga detrás de las urdimbres,
todo está exactamente como siempre,
tu cabeza y la mía descansando
en la complicidad cuadriculada
de este antiguo silencio…
¡Qué descuidado eres vida mía…
llevar, en un amor,
tantos remiendos!



Poema Andamios En El Viento de Norma Segades Manias



Yo edifiqué este amor.
Con fragmentos de oscuras inocencias,
con torpes esqueletos de caricias,
con harapos de sueños,
con astillas de heridas sin cerrojos,
con retazos de olvidos,
con silencios,
con este terco corazón obrero
enhebrando
una a una
las miradas
hasta llegar al beso.

Yo edifiqué este amor.
Me desollé las manos
y el alma
para hacerlo.
Desgarré la agonía de mis pieles
en el seco perfil de tus misterios,
en tu salvaje lluvia de raíces,
en tu escasa ternura,
en la eterna aspereza de tus miedos,
en el rencor marchito de tu zarza,
en la estirpe indomable de tus fuegos.

Yo edifiqué este amor.
Establecí mi sumisión descalza
como piedra y cimiento,
lo parí con la fuerza de la tierra
en la orilla de enero,
lo afirmé como hiedra a tus murallas
de aguijones sin tiempo…
y lo sostengo
a pura garra y dientes
entre racimos de cuchillos negros.



Poema Amor Sin Mordazas de Norma Segades Manias



He pensado que acaso ni presientes
cuánto silencio
encierra mi silencio,
cuánta pena encendida anda exhalando
como ásperos aromas
en el viento,
cuánta impotencia espera
agazapada
en esta indiferencia voluntaria
que me quema por dentro.
He pensado que acaso es necesario
participarte un nuevo sentimiento:
este odio
que me enciende las entrañas
y navega en los cauces de sus fuegos
cada vez que tus torpes injusticias
me arrebatan el cielo.
He pensado que acaso deba darte
de una vez
y del todo
y para siempre
aquello que más quieres:
el dominio absoluto de mi cuerpo.
Pero
a sabiendas que aún guardo en mis rincones
la estructura de todos mis secretos,
pero a sabiendas que,
entre piel y sangre,
no tendré
para ti
más que el silencio…
hasta que entiendas que la arena fluye
en los cristales ávidos del tiempo,
y se marchita el agua en mis vertientes
bajo la furia
de tu sol hambriento,
y la esperanza ya no tiene fuerzas
para invocar la magia del recuerdo,
y en su destierro de dolor,
sin nombre,
hay un antiguo amor
que está muriendo.



Poema A Pesar De La Sombra de Norma Segades Manias



Deja que me establezca en tu silencio.
Afuera,
las tinieblas liberan sus jaurías…
el odio está acechando en los senderos
con los hocicos fétidos
de sus perras hambrientas.
Puedo escuchar las zarpas de la noche
deshilachando tréboles,
diseminando dagas de ceniza
en muslos de violetas,
enterrando
en muñones de rocío
su dardo agudo,
su desnuda greda.
Aquí,
junto a tu pecho,
las caricias construyen un lenguaje
de vértigo y hogueras
que llovizna en la piel de mi ternura
como sobre una copa soñolienta
donde
el amor
se esperma de raíces,
de linfa y lunas ciegas.
Vamos a enarbolar esta locura
de ser sobrevivientes,
a inaugurar liturgias infinitas
a fecundar la sed de antiguas fiebres,
vamos a naufragar en la esperanza
como en un archipiélago desierto…
hasta sentir que somos un refugio,
una legión de sueños
sin fronteras
donde la sangre eriza barricadas
y quebranta las proas del olvido
con sus amuralladas transparencias.





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