poemas vida obra luis alberto crespo




Poema Quince de Luis Alberto Crespo



Ya son las doce mi exasperada

Hay una pequeña desgracia allá afuera
entre nosotros y el fin

Repite la sílaba única
la que ensombrece lo que siempre fue purpúreo

El alma
en el mundo quema

es desierto

Y no hay más boca para su sed



Poema Otra de Luis Alberto Crespo



Como la montaña,
el nubarrón en el techo

La lluvia vieja

Toda la casa en el cerro
con su agua subida, su leche

Nosotros, su animal,
lamiéndola



Poema Pesadilla de Luis Alberto Crespo



Un tiempo feo, después de insolación o cansancio:
Levantarse tirado afuera por el temporal,
esa música de cuerdas, el ventarrón
que trae la montaña hasta la puerta,
toda mi familia en los relámpagos.
Nunca se acabó este ruido,
ni el de los muertos barriendo sobre mí, buscando en los baúles
donde el sol no toca fondo.
El aguacero hace brincar el infierno,
y tal vez hay un baúl enterrado detrás de los armarios.
En esta casa, el balcón sigue la raya del horizonte
y un relámpago se lleva a mi mamá bien lejos.
No puedo abrir los ojos. La casa en la calle,
el cuarto de mi papá en los basureros
abierto como una lata.



Poema Llegar de Luis Alberto Crespo



Los encandilados que fuimos

Nadas,
sin volver del patio

Sin la sombra
sobre la cara, la sequedad

Agarrados a los techos,
distintos
y no así, pálidos,
sin aparecer, tocados de ceniza



Poema Herencias de Luis Alberto Crespo



De cuidar su hundido en la hamaca,
el tizne, el carbón de mi tía

Los ojos picados de culebra
de mi hermano Alcides

Tenso en el patio
cuando suena la iglesia

La llave en el balcón
como un cuchillo

Si hay chirrido de puerta
trago saliva para no decir tu nombre.



Poema Diecisiete de Luis Alberto Crespo



Yo no tengo que mirar ese pájaro
para que siga ahí
dándome belleza

Sólo necesito observarlo
en el recuerdo

Y la rama tampoco necesita estar
si se estremece

Me basta cerrar los ojos
para que tiemble
para que la roce con el monte el suspiro



Poema Decías de Luis Alberto Crespo



Dime no me fui como te dije
para que no me vieran por dentro

Dime que fue así,
ahora que no puedo oírte desde bien distante
Que no se supo nada por el mal tiempo,
los truenos

Lo que decía yéndome

Dile eso, que yo no vivo aquí,
que me mudé unas casas más abajo.



Poema Costumbres de Luis Alberto Crespo



Bajo el cielorraso cargado de lluvias
están los comerciantes y sus arreos de burro,
los de mercancías que hacen dormir.
Dejan una vejez en mis servicios,
y el polvero en los puentes
llevándole a uno las lejanías.
Trajeron una guitarra. La vi quemándose en el patio.
Y caminar, caminar,
hasta el río terminado en una piedra.
El agua me tiró lejos. Más allá
se borraban colinas y colinas.
Así toda la noche:
el cuerpo envuelto en aceite,
en sábana blanca
un tiempo llevado por las tejas,
a los quince años de vivir
creyendo estar en todas partes,
de querer ropas para volar
y la luna me pasaba silbando por la cara.



Poema Chaparrón de Luis Alberto Crespo



Adelgazo como rabo de lagartija en el barranco
donde agua de chaparrones bajan, son piedras
golpeando el cuero de las calles
y ya no puedo decirme cosas
con la cabeza metida en los cerros.
Se cae el monte, anda en quebradas.
Yo no sé quién hace tanta buyaranga en los cables del teléfono.
Yo aquí soy igual al hombre de las mercancías:
una mano en la cara
para que los ojos no se vayan
en el sol del horror.
Y esos bichos en la ropa
y el capuchón de mosquitos que no me abandona,
que es como de loco.
Ando viejo, dándole a las latas con medio cuerpo en cardones,
con un poco de viento con tierra en la boca, con tierra roja.





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