poemas vida obra jorge carrol




Poema Mi Buenos Aires Querido de Jorge Carrol



Por el aire de los ojos me crecen las calles.
Por la congoja de las esquinas nadan mis sueños.
Voy, mi Buenos Aires querido, a putearte desde lejos.
Voy a ocultarte mi berretín por vos.
Voy a cerrar los ojos y verte más linda que nunca.
Me cago en Dios…
y en la calle Corrientes.



Poema Tango Flor de Jorge Carrol



Una vez más no estás.

Una vez más tu abandono me llega por el Atlántico, entre islas pobladas de espanto, donde el sol cabalga desnudo por las piernas sublimes de la mar.

Una vez más tu ausencia me crece hasta ahogarme.

¿Qué poro de España haces flor?

¿Dónde nos encontraremos azules e infinitos?

Sos una vez más, como aquellos tangos rantifusos de la adolescencia, donde las minas diqueras bancaban el abandono en silencio.

Sos una vez más y como siempre, una ilusión y mi fracaso.



Poema Spleen Oxidado de Jorge Carrol



Todo. Absolutamente todo lleva tu perfume.
Las secuelas de tu ausencia.
El reto compaginado de tus párpados.
La inmisericorde campana de tu abandono.

Todo me envuelve a la que amo.
A la que está y no está.
Llámese como se llame.
A la que una tarde de diciembre hizo arder
Santiago con su boca.

Todo es ella y nada es ella.
Como la lluvia que navega sus senos de nogal.



Poema Soledad Padre de Jorge Carrol



¿Debo ocultar que también en este Día del Padre estoy solo?…

¿Debo volver al brandy nocturno en la mañana gris?

¿Debo mañana dejar como James Dickey la publicidad y dedicarme a vivir de la poesía?

¿Debo asumir que hoy es un domingo comercial y que no me importa que mis hjos no estén a mi lado?

Debo dejar este rollo…
en la cocina la salsa para los penne rigati se cuece lentamente como mi vida.



Poema Retrato de Jorge Carrol



Sur en el norte.

Mañana de la noche.

Gatillo del revólver del suicida enamorado.

Sol que aterriza sobre las veredas de la Castellana.



Poema Pequeño Viaje Interior Hacia La Noche De Un Viernes De Agosto de Jorge Carrol



Nada de lo que se diga será tomado en cuenta.
Las moscas descenderán una y otra vez sobre las vigas del
asombro.
Las manos se crisparán impotentemente una y otra vez
debajo de los sueños.
Y La Vida continuará dentro y fuera de la cama poblada de
miedos.

Alguna vez, algún viernes que no sea este, el
Amor renacerá y la soledad naufragará en mi compañía.



Poema No Llevarás Luto Por Mi de Jorge Carrol



No llevarás luto por mi, Hija de Puta.

No estarás a mi lado cuando me llegue la hora.

No sentiré tu boca húmeda sobre mi frente y en algún lugar bien lejos, como siempre, te lamentaras de tu suerte y seguirás egoístamente en lo tuyo…

No llevarás luto por mi. Mas sin embargo sentirás, estoy seguro, un gusto amargo en tu boca dulce y tendrás ganas de llorar y no estaré junto a ti para consolarte.

Cuando yo muera Amor, vos no serás Nada.

Te inventé en un agujero negro, para morder el perfume de tu boca y no estar tan solo.



Poema Midömmer de Jorge Carrol



Me suben sus caricias por el perfume de su última mirada.

Me inundan sus miradas por las guitarras del abandono.

Me abandona su recuerdo de madre sentada junto a su morriña eterna.

Me acaricia su voz de ría gallega.

Me muero por tenerla a mi lado falándole.

Mi madre me nació en Gandarío y recién ahora comienzo asumir su Ausencia.



Poema Manhattan de Jorge Carrol



Caminaré por la 45 y abriré los sueños.

Ella vendrá como el smog y nos amaremos lejos el uno del otro, en el rumor
afiebrado de la esquina de Aeroflot. Allí donde los policías se disfrazan de turis-
tas. En esa esquina en la que Ella crecerá una vez más, única.

Después tomaré un vodka martín y Manhattan volverá a ser gris e imperso-
nal, como turista texano.



Poema Las Gaviotas Y Mis Ojos de Jorge Carrol



No siempre ocurre, pero a veces acontece, que algunas gavio-
tas descienden en la playa.

Desde mi alta ventana las veo planear hasta lo imposible
y luego descienden a la playa.

No siempre ocurre, pero a veces acontece, que una ola las
alcanza interrumpiendo su descanso.

Desde mi alta ventana las veo entonces elevarse hasta lo
imposible, para después descender a descansar en la playa.

No siempre ocurre, pero a veces acontece, que mis ojos son
gaviotas y descienden en la playa junto al mar que se edidica
detrás de mi alta ventana. Entonces lloro por mí mismo
y por algunas gaviotas que no están más a mi lado.



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