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Poema Poema Del Fuego No. 4 de Ibn Sara As-santarini



Llega hasta ti en su cálido brasero,
radiante en medio de la oscuridad.
Cuando su frente brilla en la negrura,
las tinieblas se visten
del delicado velo de la luz.
¡Oh qué hermosura! Sus costados lanzan
chispas como confeti de oro,
y son las brasas, en la túnica de la ceniza,
rosas cubiertas de alcanfor desmenuzado
en una noche que creeríamos
que tiene de antimonio las tinieblas
y que son sus estrellas
los ojos lánguidos de las huríes.

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)



Poema Noche Y Aurora de Ibn Sara As-santarini



Cuando vi que Occidente
con las tinieblas se había ahogado
y que en Oriente se veían
señales de la luz de la mañana,
pensé que era Occidente un océano
que yo debía atravesar
y lo que aparecía del Oriente
era la playa.

(Traducción y recopilación: Teresa Garulo)



Poema Poema Del Fuego N°. 5 de Ibn Sara As-santarini



Tráenos ese brasero que en el bosque
tiene sus orígenes
y la frente del sol muestra en sus rayos.
Desde su seno saltan los carbúnculos
con susurros que curan la melancolía;
es para el solitario compañía,
amanecer para los ojos que lo miran,
vestido del que no lo tiene.
Las rojas orlas de su túnica
arrastra con orgullo
en la negrura de la noche:
herida abierta, se diría,
en el linaje de los abasíes. *

*La alusión a la dinastía abasí, cuya enseña era de color
negro, es bastante frecuente en la poesía andalusí; aquí
se la sugiere al poeta la oscuridad de la noche donde
destaca el rojo de la llama. Nota de la traductora.

(Traducción: Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)



Poema Noche Oscura de Ibn Sara As-santarini



¡Qué negra noche! Se diría
que el Tiempo la ha alargado sumándole su vida
y, vuelve, al terminar, a su principio;
habla la gente de su longitud
cuando sólo el crepúsculo ha pasado.
La sombra de las nubes se hizo más densa,
no distinguían los ojos el cielo de la tierra
y, al brillar el relámpago a lo lejos,
parecía un negro etíope sonriendo entre lágrimas.
Entonces con la espada de la resolución
la cabeza corté de esas tinieblas
y con su sangre he teñido
la túnica de la aurora.
Para el hombre de miras elevadas
no hay nada que produzca más desdichas
que el viaje nocturno:
cuando muere el apoyo de la voluntad,
no es posible iniciarlo.
Saludo a quien encuentro según lo que en él veo,
no hay nada extraño en eso:
el agua adopta el color del recipiente.

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo)



Poema Meta Inalcanzable de Ibn Sara As-santarini



Con empeño busqué agradar a los hombres,
pero satisfacerlos
es una meta inalcanzable.
Creo que la templanza es un tesoro
para el buen caballero
y la piedad es la virtud
donde mejor depositar la confianza.

(Traducción y recopilación: Teresa Garulo)



Poema La Vejez de Ibn Sara As-santarini



¿Qué excusa puede haber?
No, no la tiene un hombre de setenta años
de pasión inflamado:
era agua,
pero en el vaso de la vida
el tiempo no ha dejado
más que heces.

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)



Poema La Muerte De Una Hija de Ibn Sara As-santarini



Oh muerte, has sido compasiva con nosotros,
y has vuelto a visitarnos.
Benditos sean tus hechos, dignos de gratitud,
pues has traído abundancia y has cubierto
algo que había que ocultar;
hemos casado a nuestra hija con la tumba
sin pagarle la dote y sin ajuar.

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)



Poema La Espada de Ibn Sara As-santarini



Es una lámina brillante
donde se encuentran los caminos de los astros
aunque sobre ella nadie,
desde que existe, ha caminado.
Purificó la paja su fulgor
y ahora es un agua
en cuya superficie arde la llama.

(Recopilación y traducción: Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)



Poema La Berenjena de Ibn Sara As-santarini



Redonda y agradable al gusto,
agua abundante la alimenta
en todos los jardines;
y tal como el peciolo la sustenta
parece el corazón de una oveja
en las garras de un águila.

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)



Poema Invitación Ii de Ibn Sara As-santarini



Oh tú, en quien concurren las virtudes,
incapaces aún de concebir tu esencia,
en el cuello de la nobleza
el collar de nuestra amistad
no tiene perla central:
ven a serlo tú.

(Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)



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