Poema El Exilio De Minerva de Sonia Silva Rosas

Viernes, Diciembre 18th, 2009





A Minerva Margarita Villarreal

Serán estas cuatro paredes la hoja
que por años has buscado,
a la vuelta de tus días
escucharé de ellas las palabras
que tropezaron con el ápice de tu lengua
para quedar estancadas en tu mirada.
Exprimirás entonces tus pupilas
necesario es que lo hagas con tal fuerza
que te permita quedar ausente
de paisajes, imágenes y recuerdos
de nada servirán las fotografías
de nada servirá leer tu mano
para recorrer de nuevo el pasado.

Desamparada buscarás entre los telones
de la historia
algún motivo que ayude a descifrarte
algún motivo que te haya obligado a respirar
en esta nube de concreto
y no encontrarás ninguno
ninguno
sólo una bocanada de soledad
huyendo de tus pulmones
sólo la impotencia de saberte en la orilla
de ese otro lado.

¿Quién te pidió permiso para que existieras?
¿Quién demonios dijo
que deseabas el aliento en tu barro mal formado?

En este muro de arcilla
dibujarás los rostros que anhelabas
para tu rostro,
el vacío también lleva una máscara,
sólo es cuestión de mirarse fijamente
en el espejo
para encontrar el gesto preciso de su angustia
sólo necesitas cincel
y un grano de paciencia
para descubrir que te enviaron
sin rostro alguno:

No eres ni fantasma, ni sombra,
ni criatura, ni raíz, ni tiempo en la distancia,
simplemente no eres, nunca fuiste.

Llenarás de ti este otro muro.
De sus esquinas penderán tus sueños
ya coagulados,
y si aún por tus venas fluye algo de sangre,
teñirás con ella los pliegues
que siempre ocultaron la desesperanza,
el error y el exilio.
Tal vez en tu lecho busquen refugio
algunas gotas,
tal vez esas gotas se transformen en mareas
y se lleven entre olas el sordo lamento
de tus fantasmas,
no te preocupes por ellos
sabrán protegerse del olvido
escribiendo su nombre en el tercer muro,
por eso los marcos, las molduras y velas,
para invocar la pesadumbre
que sus huesos vistieron a través de los años.
Cada jueves bajarán los santos
a peinarles el abandono
y cuando la fatiga por estar colgados los abrume,
se dejarán llevar por el viento
y no habrá santo, ni dios ni diablo
que les haga cambiar de parecer.
No te angusties cuando esto suceda,
recuerda el agujero de la pared cuarta,
sólo a través de él contemplarás
cómo tropiezan con árboles, techos y ramas,
sólo por él sentirás cómo su mirada
se clava en tu mirada
y deberás exprimirte con más fuerza
para no dejar en ti palabra e imagen,
ni siquiera algo de aliento que amenace
con llenar de polvo el final de tu obra.

En estas cuatro paredes,
el acrílico de tu mirada

¿En cuál de sus esquinas
contemplaré derramada tu presencia?



Poema Eso de Czeslaw Milosz

Viernes, Diciembre 18th, 2009





Ojalá por fin pudiera decir qué está en mí.
Gritar: gente, les mentí
diciendo que eso no estaba en mí,
cuando eso está ahí siempre, días y noches.
Aunque gracias a eso supe describir sus ciudades inflamables,
sus cortos amores y juegos desmembrándose en humus,
aretes, espejos, el deslizar de un tirante,
escenas de alcoba y de campos de batalla.
Escribir fue para mí estrategia de protección,
de borrar las huellas. Porque a la gente no puede gustarle
aquél que alcanza lo prohibido.

Llamo en mi ayuda a los ríos en los que nadé, lagos
con puentecillos entre cedazos, valle
en cuyo eco la canción duplica la luz del anochecer,
y confieso que mis extáticos halagos a la existencia
sólo pudieron ser entrenamientos de alto estilo,
Pero abajo estaba eso, que no me atrevo nombrar.

Eso se parece al pensamiento de alguien sin hogar, cuando
atraviesa la ciudad ajena, congelada.

Se asemeja al momento cuando un judío cercado ve aproximarse
los pesados cascos de los gendarmes alemanes.

Eso es cuando el hijo del rey se dirige a la ciudad y ve el mundo
real: pobreza, enfermedad, vejez y muerte.

Eso puede ser comparado con el inmóvil rostro de alguien
que entendió que fue abandonado para siempre.

O con las palabras del médico sobre la sentencia inevitable.

Porque eso significa enfrentar un muro de piedra
y entender que ese muro no cederá ante ninguna de nuestras súplicas.

Versión de Agnieszka Kawecka



Poema Ese Gran Simulacro de Mario Benedetti

Miércoles, Diciembre 16th, 2009





Cada vez que nos dan clases de
amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de
amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de
ausencia
muñones de porvenir / arrabales
de duelo
pero también candores de
mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde
sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo
de otoño
sentimientos insoportablemente
actuales
que se niegan a morir allá en lo
oscuro

el olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las
remembranzas
y hay que tirar rencores por la
borda
en el fondo el olvido es un gran
simulacro
nadie sabe ni puede / aunque
quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de
fantasmas
esos romeros que peregrinan por
el olvido
como si fuese el camino de
santiago

el día o la noche en que el olvido
estalle
salte en pedazos o crepite /
los recuerdos atroces y de
maravilla
quebrarán los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por
el mundo
y esa verdad será que no hay
olvido



Poema En El Deseo Del Sueño, 1.4 de Francisco Magaña

Martes, Diciembre 15th, 2009





Unos dijeron que no es más que el resultado de la casi desapercibida conjunción de los astros.
Otros, que es la memoria incendiada de una estrella.
Y hubo quien se atrevió a sugerir que era el resultado del choque entre un pájaro ciego y la sombra de un fugitivo.
Otro dijo que la palabra es el silencio de un reloj de arena, su instante más luminoso.



Poema El Corazón Rebosante de Porfirio Barba Jacob

Domingo, Diciembre 13th, 2009





El alma traigo ebria de aroma de rosales
y del temblor extraño que dejan los caminos…
A la luz de la luna las vacas maternales
dirigen tras mi sombra sus ojos opalinos.

Pasan con sencillez hacia la cumbre,
rumiando simplemente las hierbas del vallado;
o bien bajo los árboles con clara mansedumbre
se aduermen al arrullo del aire sosegado.

Y en la quietud augusta de la noche mirífica,
como sutil caricia de trémulos pinceles,
del cielo florecido la claridad magnífica
fluye sobre la albura de sus lustrosas pieles.

Y yo discurro en paz, y solamente pienso
en la virtud sencilla que mi razón impetra;
hasta que, en elación el ánimo suspenso,
gozo la sencillez que viene y me penetra.

Sencillez de las bestias sin culpa y sin resabio;
sencillez de las aguas que apuran su corriente;
sencillez de los árboles… ¡Todo sencillo y sabio,
Señor, y todo justo, y sobrio, y reverente!

Cruzando las campiñas, tiemblo bajo la gracia
de esta bondad augusta que me llena…
¡Oh dulzura de mieles! ¡Oh grito de eficacia!
¡Oh manos que vertisteis en mi espíritu
la sagrada emoción de la noche serena!

Como el varón que sabe la voz de las mujeres
en celo, temblorosas cuando al amor incitan,
yo sé la plenitud en que todos los seres
viven de su virtud, y nada solicitan.

Para seguir viviendo la vida que me resta
haced mi voluntad templada, y fuerte y noble,
oh virginales cedros de lírica floresta,
oh próvidas campiñas, oh generoso roble.

Y haced mi corazón fuerte como vosotros
del monte en la frecuencia.
Oh dulces animales que, no sabiendo nada,
bajo la carne sabéis la antigua ciencia
de estar oyendo siempre la soledad sagrada.



Poema A Los Éxtasis De Teresa De Jesús de Miguel De Cervantes Saavedra

Sábado, Diciembre 12th, 2009





Virgen fecunda, madre venturosa,
cuyos hijos, criados a tus pechos,
sobre sus fuerzas la virtud alzando,
pisan ahora los dorados techos
de la dulce región maravillosa
que está la gloria de su Dios mostrando:
tú, que ganaste obrando
un nombre en todo el mundo
y un grado sin segundo,
ahora estés ante tu Dios postrada,
en rogar por tus hijos ocupada,
o en cosas dignas de tu intento santo,
oye mi voz cansada
y esfuerza, ¡oh madre!, el desmayado canto.

Luego que de la cuna y las mantillas
sacó Dios tu niñez, diste señales
que Dios para ser suya te guardaba,
mostrando los impulsos celestiales
en ti, con ordinarias maravillas,
que a tu edad tu deseo aventajaba;
y si se descuidaba
de lo que hacer debía,
tal vez luego volvía
mejorado, mostrando codicioso
que el haber parecido perezoso
era un volver atrás para dar salto,
con curso más brïoso,
desde la tierra al cielo, que es más alto.

Creciste, y fue creciendo en ti la gana
de obrar en proporción de los favores
con que te regaló la mano eterna,
tales que, al parecer, se alzó a mayores
contigo alegre Dios en la mañana
de tu florida edad humilde y tierna;
y así tu ser gobierna
que poco a poco subes
sobre las densas nubes
de la suerte mortal, y así levantas
tu cuerpo al cielo, sin fijar las plantas,
que ligero tras sí el alma le lleva
a las regiones santas
con nueva suspensión, con virtud nueva.

Allí su humildad te muestra santa;
acullá se desposa Dios contigo,
aquí misterios altos te revela.
Tierno amante se muestra, dulce amigo,
y, siendo tu maestro, te levanta
al cielo, que señala por tu escuela;
parece se desvela
en hacerte mercedes;
rompe rejas y redes
para buscarte el Mágico divino,
tan tu llegado siempre y tan contino
que, si algún afligido a Dios buscara,
acortando camino
en tu pecho o en tu celda le hallara.

Aunque naciste en Ávila, se puede
decir que Alba fue donde naciste,
pues allí nace donde muere el justo;
desde Alba, ¡oh madre!, al cielo te partiste:
alba pura, hermosa, a quien sucede
el claro día del inmenso gusto.
Que le goces es justo
en éxtasis divinos
por todos los caminos
por donde Dios llevar a un alma sabe,
para darle de sí cuanto ella cabe,
y aun la ensancha, dilata y engrandece
y, con amor süave,
a sí y de sí la junta y enriquece.

Como las circunstancias convenibles
que acreditan los éxtasis, que suelen
indicios ser de santidad notoria,
en los tuyos se hallaron, nos impelen
a creer la verdad de los visibles
que nos describe tu discreta historia;
y el quedar con victoria,
honroso triunfo y palma
del infierno, y tu alma
más humilde, más sabia y obediente
al fin de tus arrobos, fue evidente
señal que todos fueron admirables
y sobrehumanamente
nuevos, continuos, sacros, inefables.

Ahora, pues, que al cielo te retiras,
menospreciando la mortal riqueza
en la inmortalidad que siempre dura,
y el visorrey de Dios nos da certeza
que sin enigma y sin espejo miras
de Dios la incomparable hermosura,
colma nuestra ventura:
oye, devota y pía,
los balidos que envía
el rebaño infinito que crïaste
cuando del suelo al cielo el vuelo alzaste,
que no porque dejaste nuestra vida
la caridad dejaste,
que en los cielos está más extendida.

Canción, de ser humilde has de preciarte
cuando quieras al cielo levantarte,
que tiene la humildad naturaleza
de ser el todo y parte
de alzar al cielo la mortal bajeza.



Poema Haz Lo Que Quieras, Pero de Jesús Munárriz

Viernes, Diciembre 11th, 2009





Haz lo que quieras, pinta como quieras,
el impoluto lienzo
pasivamente aceptará tus huellas.
Hiéndelo libremente, sin prejuicios.

Pero no te abandones a las facilidades,
no desmayes la guardia,
sé siempre muy exacto.
Que lo que digas surja desde dentro,
que las cosas se nombren a sí mismas,
que las palabras jueguen
a juegos de palabras, si les gusta,
y que tu propia vida
vaya manchando el verso con sus botas gastadas.

“Esos tus ojos” 1981



Poema Amanecer de Ernesto Langer Moreno

Miércoles, Diciembre 9th, 2009





El día se levanta
Las cortinas se abren

Se despiertan los objetos
Mi vecina cuelga sus prendas
en el patio trasero de su casa
La ciudad se estira y reaparece.

El tiempo se despierta
La claridad busca su hueco.

Expanden las calles sus cuerpos
Los trabajadores nocturnos bostezan
Las ruedas se multiplican
Las luces declinan inútiles.

El viento mueve ahora las cosas claramente
La noche quedó atrás
Envejecemos
Mientras el sol vuelve
en gloria y majestad.



Poema Ese Canto Rodado… de Esteban Moore

Martes, Diciembre 8th, 2009





?The pebble/ is a perfect creature? *

ese canto rodado -que se desplaza lento en el repetido
ciclo de las aguas / podrá exponer en la palma de una
mano / el mudo resplandor de su apariencia / -al tacto
inseguro de tus dedos ?una estructura única

* ?The pebble/is a perfect creature?, ?Este canto rodado es una perfecta
criatura?
Zbignew Herbert, Selected Poems, 1968. Traducción al inglés de
Czeslaw Miloz y Peter Dale Scott.



Poema Génesis de Gonzalo Márquez Cristo

Martes, Diciembre 8th, 2009





Para sobrevivir nos arriesgamos a la memoria, nos entregamos al vacío.

Ya conocimos el ave de rapiña del viento y la serpiente del agua. El silencio jamás volverá a separarnos.

Regresamos al sílex, escuchamos la oración del fuego.

Emprendemos el numinoso sobresalto. Vivimos la voracidad de los hallazgos y el juego espectral del deseo.

El único fruto del árbol al que no podemos renunciar es a su sombra. Sufrimos la persecución de la primavera ?y fue allí donde la palabra se hizo verde.

Lo que más dura es el instante, lo que más oculta es la luz.

Cuando se interrumpe el tiempo alguien decide nacer.



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